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LEGO es una abreviatura de las dos palabras danesas, «Leg Godt«, que significa «Jugar Bien«. La empresa danesa de juguetes LEGO fue fundada en 1932 por Ole Kirk Kristiansen, un carpintero que dejó de fabricar muebles durante la Gran Depresión y empezó a producir juguetes de madera, y su producto más conocido son los bloques de construcción, aunque tiene series propias, juegos para preescolares, una línea de juguetes de robótica e incluso parques temáticos (Legoland).

El popular juego danés de bloques de plástico interconectables LEGO llegó a la gran pantalla en 2014, escrita y dirigida por Phil Lord y Christopher Miller, y fuimos muchos los que nos preguntamos si era una enorme estupidez que iba a fracasar estrepitosamente o una idea brillante que iba a triunfar. Los que apostaron por la segunda opcion fueron los que acertaron.

«La LEGO película» («LEGO: The Movie«) aprovechó la excusa de los bloques de plástico interconectables para llenar la pantalla de innumerables cameos de las figuras más famosas del mundo LEGO, además de presentar nuevos personajes, lo que ofreció a los aficionados de los juguetes de la marca danesa a experimentar un mundo LEGO visualmente único como nunca se había visto antes: una combinación de animación por ordenador e imagen real para contarnos la historia de un muñeco de Lego de rostro amarillo absolutamente normal y fiel a las normas que, confundido con un legendario maestro constructor, deberá asumir la responsabilidad de salvar a su mundo a piezas de los perversos planes de MegaMalo. Por fortuna, Emmet Brickowski no estará solo en su misión, pues los mismísimos Superman, Gandalf y Dumbledore o Batman, entre muchos otros aliados, han tomado la forma de muñecos LEGO para formar parte de esta gran aventura. Sí, muchos iconos modernos como los jugadores de la NBA, los héroes de DC Comics o los personajes de franquicias como «El Señor de los Anillos«, «Star Wars» o «Harry Potter» tienen su espacio en «La LEGO película«.

En la versión original Chris Pratt prestaba su voz al protagonista Emmet; Will Ferrell era su principal adversario, el Mega Malo, un Director General neurótico que tiene problemas para encontrar el equilibrio entre dominar el mundo y microgestionar su propia vida; mientras que Liam Neeson daba voz al poderoso esbirro del presidente, conocido como Poli malo/Poli bueno. Los compañeros de Emmet eran Morgan Freeman en el papel de Vitruvius, un viejo místico; Elizabeth Banks como la correosa Supercool, quien tomaba por error a Emmet como el salvador del mundo y le guía en su camino; Will Arnett como el misterioso Batman, una figurita LEGO con la que Supercool había tenido algo en el pasado; Nick Offerman que se ponía en la piel de un pirata curtido y fanfarrón obsesionado con vengarse del Megapresi y Alison Brie, quien encarnaba a una dulce y afable miembro del equipo con un gran secreto. Anthony Daniels y Billy Dee Williams ponen su voz a C-3PO y Lando Calrissian, y Shaquille O’Neal hace hablar a su versión de plástico.

No hay que ignorar que, pese a ser una operación de marketing para publicitar una marca de juguetes, «La LEGO película» es brillante y divertida, un entretenimiento mayúsculo para todas las edades. Es una alocada celebración de la libertad creativa, llena de irreverentes referencias a iconos modernos y es, no lo vamos a esconder, un gran anuncio. Pero también una gran película. Y también es la reivindicación de los dos directores, que fueron despedidos del spin-off «Solo: A Star Wars Story» y nos demuestran aquí que podrían haberlo hecho mucho mejor que el aburrido, aunque solvente, Ron Howard.

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