linea_separadora

Algo tenebroso deben tener los estados al noreste de los EE.UU., como Nueva York, Massachusetts, New Hampshire o Maine, que han inspirado los relatos espeluznantes de autores como H.P. Lovecraft o Stephen King. Allí se encuentran lugares reales donde reside la semilla de historias espeluznantes como Hydesville o Salem, cuna de espíritus y brujas, y lugares imaginarios como el pueblo de Dunwich, en el ficticio valle del rio Miskatonic, que se ubican en esas remotas tierras frías, húmedas y neblinosas de Nueva Inglaterra.
«El horror de Dunwich«, novela corta escrita en 1928 y publicada en 1929 en la revista «Weird Tales«, forma parte del mitología de horror cósmico conformada en las obras literarias del autor norteamericano H.P. Lovecraft que han sido todo un referente en la literatura de horror mundial. En el relato contiene elementos fundamentales de su siniestra narrativa del autor de Providence, aparecen nombres y lugares esenciales del imaginario de Lovecraft, como el Necronomicón de Abdul Alhazred o la Universidad de Miskatonic, y narra unos hechos espantosos ocurridos en Dunwich en 1928 relacionados con Wilbur Whateley, hijo de una solitaria familia de Dunwich, un ser deforme y desagradable que conserva parte del libro prohibido conocido como el Necronomicón. Puesto que quiere abrir un portal entre dimensiones que permita el regreso del monstruoso horror cósmico Yog-Sothoth, Wilbur acudirá a la Universidad de Miskatonic para obtener la versión completa del libro.
«El horror de Dunwich» («The Dunwich Horror«) es uno de los relatos más perturbadores de la literatura de terror, lectura obligada para los seguidores del género, un clásico de H.P. Lovecraft que, todavía hoy, es recomendable leer con la luz encendida.

linea_separadora