Quinta entrega recopilatoria del Flash de Mark Waid, una auténtica maravilla de etapa que por fin goza de la edición de calidad que se merece desde el primer día, y de postre el enfrentamiento definitivo con Savitar.

Flash de Mark Waid 5 Punto muerto
Edición original: Flash núms. 108-121, Flash Plus núm. 1, Impulse núms. 9-11, DC Universe Holiday Bash núm. 1
Guión: Mark Waid, Brian Agustyn
Dibujo: Humberto Ramos, Paul Ryan, Jim Cheung, Sergio Cariello, Anthony Castrillo, Eduardo Barreto, Óscar Jiménez
Color: Tom McCraw, Ian Laughlin
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 584
Precio: 39,50 euros

Jay Garrick, Jesse Quick y otros velocistas se quedan sin poderes justo cuando sufren el ataque de una secta liderada por Savitar, un misterioso adepto a la Fuerza de la Velocidad. Y cuando este se enfrente con Flash, nuestro protagonista terminará sumido en una insólita aventura a través del tiempo…

Este nuevo volumen recopilatorio de la etapa de Mark Waid al frente de las aventuras del Velocista Escarlata cuenta con la colaboración de autores como Óscar Jiménez (JLA), Paul Ryan (Fantastic Four), Humberto Ramos (Crimson) o Brian Augustyn (JLA: Año uno). Y además, Eduardo Barreto (Batman: Gotham a luz de gas) dibuja una aventura en la que Wally West y su amigo Nightwing investigan un asesinato en Nueva Orleans.
Mark Waid tomó las riendas de las aventuras del tercer Velocista Escarlata en 1992. Su etapa, cuya recuperación sigue adelante con el presente volumen, continuación de «Nacido para correr«, «El regreso de Barry Allen«, «Impulso» y «Punto Muerto«, es hoy una de las más recordadas de la historia del personaje.

Lo diré sin medias tintas: la mejor etapa en Flash es la que ECC Cómics viene recopilando en estos tomos y que se destina a Mark Waid, sin duda el mejor guionista que el corredor escarlata ha tenido jamás de los jamases. Y es que es llamativo comprobar cómo Waid fue encargándose de desarrollar la vida personal y familiar y de Wally West al mismo tiempo para ofrecernos un climax en el que enfrentará a todos los velocistas contra Savitar, un sacerdote de la Fuerza de la Velocidad que está decidido a traspasar el umbral de la velocidad y convertirse en el único velocista, y en una especie de Dios. Flash deberá confrontarlo junto a algunos de sus aliados.
La etapa de Mark Waid en Flash no tiene comparación con ninguna otra, quizás podríamos hablar de lo buena que es la etapa de Geoff Johns, pero siempre me ha parecido que el trabajo Johns se basaba en el del propio Waid aunque sin llegar, nunca, a superarlo. Waid se esforzó por dotar de vida a un Flash que no había despertado mucho interés y que tan sólo servía como desahogo cómico en la Liga de la Justicia y para poco más en la suya. El desarrollo de Wally como personaje logra que se acepte, sin dudas, cómo ha madurado y lo bien que ha sobrellevado los cambios en su vida, llegada de Impulso incluida (y es que Flash fue tan popular con Waid que se permitieron dar una nueva colección al velocista venido del futuro) con cuya serie se cruza en este volumen.
Gráficamente el Flash de Mark Waid vivió diversos vaivenes, en lo personal, ya que fue de mis primeros acercamientos a DC Comics (adquiriendo los tomos de Ediciones Zinco con especial interés), os diré que supuso el debut de Óscar Jiménez en el mercado USA y que dibuja varios números en los que se aprecia cierta bisoñez, pero también un gran potencial. Después tenemos a un primerizo Humberto Ramos en «Impulso» y a varios autores en Flash hasta que Paul Ryan, al que tengo mucha simpatía por su etapa en Los 4F de Tom de Falco, se hizo cargo de la serie como dibujante regular… un trabajo que no era para él (siempre me ha parecido un dibujante estático, cuando Flash exige dinamismo).
Además, la edición es impecable y realmente recomendable.

En definitiva el quinto volumen del Flash de Mark Waid no hace sino confirmar que estamos ante el mejor Flash de todos los tiempos.