Uno de los motivos por los que, hace muuuuchos años, me enganché al Universo DC fue gracias a Crisis en Tierras Infinitas y el Flash de Mark Waid, que ECC Cómics lo esté recopilando en un formato de tanta calidad es una gozada, pero leer, por fin, “El regreso de Barry Allen” es casi un sueño.

Flash de Mark WaidFlash de Mark Waid 2: El regreso de Barry Allen
Edición original: Flash núms. 73 al 83 USA, Flash Annual núm. 5-6 USA
Guión: Mark Waid, Craig Boldman
Dibujo: Mike Wieringo, Greg Larocque, Phil Hester, Travis Charest
Tinta: Dan Davis, Scott Hanna, John Lowe, Roy Richardson, Aaron McClellan, José Marzán Jr.
Color: Matt Hollingsworth, Adrienne Roy, Gina Going
Formato: Libro cartoné, 416 págs. A color.
36,5€

El día de Navidad, Wally West recibe una visita inesperada: ¡Barry Allen vuelve de entre los muertos! A partir de entonces, las cosas serán diferentes, y quizá el mundo no baste para contener a dos velocistas escarlatas. Pero si Barry quiere sacar de la carrera a Wally West, tendrá que pasar por encima del cadáver de Jay Garrick. Y el de Max Mercury. Y el de Johnny Quick. Este volumen contiene los episodios del 73 al 83 de la serie regular, publicados entre febrero y octubre de 1993. En ellos, el guionista Mark Waid (Kingdom Come) se asoció con los dibujantes Greg LaRocque y Mike Wieringo para acomodar la figura de Flash a la década de los novente. Como colofón, presentamos los anuales 5 y 6 de la serie, dibujados respectivamente por Travis Charest y Phil Hester. Mark Waid tomó las riendas de las aventuras del tercer Velocista Escarlata en 1992. Su etapa, cuya recuperación continuamos con el presente volumen, secuela de Flash de Mark Waid: Nacido para correr, es hoy una de las más recordadas de la historia del personaje.

ECC continua recopilando la etapa del Matt Hollingsworth, Adrienne Roy, Gina Going y lo hace presentando un volumen en el que Wally deberá enfrentarse a su sueño hecho realidad: el regreso de Barry Allen, aunque, claro, lo que tienen los sueños es que fácilmente se transforman en pesadillas y desde que Barry regresa Wally debe afrontar dudas como si a éste le parecerá bien que Wally tomase el manto de Flash para sí en homenaje, quién es más rápido, como podrán trabajar juntos los dos Flashes y, sobre todo, ¿es realmente Barry Allen? Sí, puede que haya algún que otro número de relleno en este volumen, pero el regreso de Barry Allen es, sin duda, lo que da sentido al volumen, tanto que pasamos por alto el hecho de que la historia de las dos primeras grapas del tomo no tenga conclusión, ¡en serio, Flash es poseído y luego… no se soluciona!

En este volumen se incluye un texto ¿ficticio? en el que asistimos a una conversación entre Mark Waid y su editor, Brian Augustyn, en la que el primero se queja de que en las convenciones todo el mundo le pregunta cuándo va a traer de vuelta a Barry Allen, gracias a esta conversación vemos las ideas que llevaron al guionista a decidirse por el regreso de El Héroe de las Crisis en Tierras Infinitas, aquél que se sacrificó por todos y a quien Wally honra, y no quiere superar, por encima de todo. ¿Qué sucedería si regresase y Wally se sintiese inseguro? Esa premisa, tan original, hizo que Waid se decidiese, teníamos que comprobar qué tipo de héroe era Wally, qué tipo de Flash, y para eso nada mejor que confrontarlo con el mejor Flash: Barry Allen.

Bueno, y de paso aprovechamos para engordar la galería de velocistas con Jay Garrick, Johnny Chambers y Max Dillon y así instaurar con más fuerza el legado de Flash y, por qué no, de la Fuerza de la Velocidad (aunque eso está aún por llegar, lo comenzaremos a ver en la siguiente entrega), dejando un poco de lado, eso sí, a los Villanos que apenas aparecen en este volumen pero es que había que centrarse en Wally West y en convertirlo en el mejor Flash posible haciéndole madurar, algo en lo que también tendrá su papel una ex que regresa a lo grande mientras la relación con Linda se va asentando y la confianza de Wally aumenta, dejando atrás gran cantidad de las payasadas que le caracterizaban.

En resumen, el Flash de Mark Waid se sustenta sobre los cimientos de estos dos primeros volúmenes, los que definen al nuevo Wally, los que le obligan a dar un paso adelante definitivo y decir: “soy Flash” sin pensar en Barry, sabiendo que el manto es suyo por derecho y poder. Waid redefinió a un Flash segundon y nos lo devolvió convertido en un personaje con el que todos querían trabajar y es una gozada leer, por fin, estos números.

Gráficamente no estamos ante la mejor etapa de Flash, eso está claro, con el estilo clásico de Greg Larocque en la mayoría de grapas uno no puede dejar de preguntarse por qué invitarían a un novatísimo e irreconocible Travis Charest a dibujar un par de horribles números, aunque por suerte el volumen se cierra con la llegada de Mike Wieringo ese grandísimo dibujante que comenzaría a cambiar su estilo aquí, hasta lograr ese estilo a medio camino entre el cartoon, el manga y el cómic de superhéroes que nos enamoró a todos.

La edición de ECC Cómics es una delicia, estoy deseando poner el tomo en la estantería junto al de Nacido para correr y aunque echo en falta algún extra (no hay espacio) sí agradezco ese artículo del propio Waid en el que explica por qué trajo de vuelta a Barry Allen.

En definitiva, estamos ante el Flash de Mark Waid, y en este segundo volumen ya que se puede asegurar que estamos ante el inicio de la mejor etapa del corredor escarlata, mi consejo es que no lo dejéis pasar, pocos títulos clásicos tan bueno como este encontraréis.