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La aparición del fenómeno televisivo «Gran Hermano«, el reality show por excelencia, cambió la televisión para siempre. Inció sus emisiones en Holanda el 16 de septiembre de 1999, y en España hizo su debut en abril del 2000. «Bienvenidos a la vida en directo«. Con esas palabras, la (hasta entonces) prestigiosa periodista Mercedes Milá empezó el programa de televisión que cambiaría las reglas del juego, un auténtico fenómeno social y de audiencias que demostró que la vida de las personas anónimas también tiene precio, que la frontera entre la realidad y la ficción es muy débil.

En «Gran Hermano» hispano todo sucedía dentro de una casa aparentemente normal y corriente, que en la primera edición contaba con 29 cámaras y 60 micrófonos para no perderse ningún detalle de lo que sucedía en su interior, mientras que en la película de 1998, «El show de Truman«, la ciudad de Seahaven era, toda ella, un gigantesco plató de televisión en el que el adorable e ingenuo Truman Burbank vivía su vida. Una película que llegó un año antes del «Big Brother» neerlandés y que, seguramente, le dió la idea a John de Mol. Aunque De Mol y su equipo aseguran que tuvieron la idea después de estudiar el experimento Biosfera 2, que tuvo lugar en el desierto de Arizona en el año 1991.

Dirigida por Peter WeirLa costa de los mosquitos«, «Gallipoli«, «Master and Commander: Al otro lado del mundo«, «El año que vivimos peligrosamente«, «El club de los poetas muertos«, «Único Testigo«,,…) a partir de un guión de Andrew NiccolGattaca«) basado, a su vez, en la novela «Tiempo desarticulado» de Philip K. Dick, y protagonizada por Jim Carrey, Laura Linney, Ed Harris, Noah Emmerich, Natascha McElhone y Peter Krause, «El show de Truman» («The Truman Show«) nos contó la historia de Truman Burbank, un hombre normal y corriente que no lo es para nada: cada segundo del día, desde el mismo momento en que nació y durante los últimos treinta años, ha sido el protagonista inadvertido de la telenovela más popular y de más larga duración de la historia. El pueblo de Seahaven, un decorado pintoresco con aroma a las ilustraciones de Norman Rockwell que Truman cree que es su hogar, es realmente un gigantesco plató de televisión. Los amigos y familiares de Truman, todas las personas que conoce en su vida, son en realidad actores que interpretan sus papeles bajo la mirada atenta de miles de cámaras escondidas que graban cada instante de su vida como si del más realista de los culebrones se tratara. Su nacimiento, sus primeros pasos, sus primeras palabras, cada acontecimiento en la vida de Truman ha sido un espectáculo televisivo que ha sido manipulado por sus creadores para conseguir los más altos índices de audiencia. Sin embargo, Truman, cansado de su monótona existencia, un buen día comienza a sospechar y a investigar hasta descubrir su verdad.

Una trama fascinante ideada por el guionista y director neozelandés Andrew Niccol, por la que fue nominado al Oscar, un puñado de momentos mágicos y frases icónicas («Por si no nos volvemos a ver: buenos días, buenas tardes y buenas noches«), y las maravillosas interpretaciones de Ed Harris y, sobretodo, de un Jim Carrey que nos demostró que era un gran cómico y también podía ser un gran actor dramático, han convertido este film en un clásico de culto. Hoy Carrey ya tiene más de sesenta años y puede permitirse vivir del recuerdo de los clásicos de la comedia que nos dejó para la posteridad como «La Máscara«, las dos entregas de «Ace Ventura«, «Mentiroso compulsivo» o «Dos tontos muy tontos», con esos papeles histriónicos, excesivos y exagerados, cargados de muecas y contorsiones faciales, así su versatilidad interpretativa a las órdenes de reputados directores tras adentrarse en el terreno dramático con actuaciones en películas como esta «El show de Truman«, «¡Olvídate de mi!» o «Man on the Moon». Aunque se llevó un Globo de Oro 1999 y 2000 por su interpretación en «El show de Truman» y «Man on the Moon» pensamos que alguna de ellas hubiese merecido el Oscar a mejor actor, pero Carey arrastraba una fama de payaso que impedía que Hollywood se lo tomase en serio. Truman Burbank es uno de los mejores personajes de la filmografía de Jim Carrey.

La icónica película de Peter Weir, el legendario director australiano seis veces nominado a los Oscar, además de la historia del pobre Truman Burbank nos ofrecía reflexiones acerca de los límites del libre albedrío e incluso de la relación de los hombres con Dios, si consideramos al productor ejecutivo Christof que interpreta Ed Harris como esa divinidad que rige nuestro destino a su antojo. Y sobre la realidad en la que vivimos pues, ¿te has preguntado alguna vez si tu vida no es más que una simulación y la realidad, más allá de aquel muro invisible que nunca has cruzado, es muy diferente? Como en «Matrix» y la vida de Neo antes de escoger la pastilla roja.

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Where to watch El show de Truman