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El 11 de agosto de 2014 el mundo se convirtió en un lugar mucho más triste. Este actor norteamericano Robin Williams, que había demostrado sobradamente su valía como intérprete en cintas como «Good Morning, Vietnam«, «El Club de los Poetas Muertos» o «El Rey Pescador«, y que nos divirtió con otras como «Señora Doubtfire«, «Jumanji» o «Aladdin«, donde cedió su voz al Genio genial, decidió poner fin a su vida a causa de una profunda depresión. Uno de los mejores comediantes de todos los tiempos se suicidó ahogado por su propia tristeza, colgado de un armario con su cinturón.
Uno de los papeles inolvidables de Robin Williams fue el del profesor de literatura John Keating, que llega a la conservadora Academia Walton para despertar los espíritus aletargados de sus estudiantes. El profesor que todos hemos querido tener: entusiasta, inspirador, inconformista, motivador, libre y sin filtros. Y que nos enseñó a todos uno de los mejores principios que se pueden aprender en esta vida, «Carpe Diem«, que te invita a aprovechar el presente frente a la fugacidad del tiempo. ¡Vivid cada día como si fuera el último!
Dirigida por el australiano Peter Weir, y protagonizada por el mencionado Robin Williams, Ethan Hawke, Josh Charles, Kurtwood Smith, Norman Lloyd, Robert Sean Leonard y Lara Flynn Boyle, «El club de los poetas muertos» («Dead Poets Society«) nos trasladaba al año 1959, y nos contaba como John Keating se incorporaba al profesorado de la Academia Walton, una escuela elitista que sigue manteniendo el clásico modelo de educación victoriana: tradición, honor, disciplina y excelencia. Los muchachos que allí estudian pertenecen a la más exquisita sociedad y lo hacen con el único fin de triunfar en el futuro. Los métodos de Keating romperan los esquemas tradicionales de la escuela, con el objetivo de que los chicos aprendan a pensar por sí mismos a través de la poesía de Walt Whitman y romper los rígidos valores que les envuelven. «En mi clase aprenderán a pensar por ustedes mismos. Aprenderán a saborear la palabra y el lenguaje. Porque, a pesar de lo que les digan, la palabra y las ideas pueden cambiar el mundo.»
«El club de los poetas muertos» es una de esas películas que marcó a toda una generación. Todos los jóvenes espectadores de aquella época esperaban encontrar a un John Keating entre sus profesores o, mejor todavía, soñaban en convertirse en un futuro en un John Keating ellos mismos. Otros, no tengo la menor duda, en alguna ocasión se subieron a sus mesas y gritaron «Oh capitán, mi capitán!» en mitad de clase.
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Honestamente, yo también hubiese votado a la señora Polonia Castellanos como Gilipollas del año, pero de cada año, y sí,…