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El conde Drácula, un personaje literario tan seductor y atractivo como peligroso y carente de escrúpulos, llegó a las pantallas de cine por primera vez hace más de noventa años, ocho años después de que F. W. Murnau sentase las bases del género de terror con la magistral «Nosferatu«, que era una adaptación libre de la novela seminal del género de Bram Stoker. Florence Stoker, la viuda del escritor irlandés, denunció al estudio alemán Prana Film, responsables de la película «Nosferatu«, por no haber pagado derechos de autor y a partir de entonces controló con mano de hierro los derechos de la obra de su marido. A finales de los años veinte los cedió a la productora Universal para realizar la primera película oficial de «Drácula«, que se estrenó en febrero de 1931 con Bela Lugosi como actor protagonista.
A partir del año 1958, la irrupción del Drácula de la Hammer cambió al personaje y nuevos actores llegaron para poner rostro al vampiro, como el legendario actor británico Christopher Lee que iba a interpretar a Drácula en multitud de películas. La productora británica impulsó una serie de remakes encubiertos de las películas clásicas de monstruos de la Universal pero, como no tenían los derechos, tuvieron que cambiar bastantes aspectos de la historia para que no pudieran ser demandados. Los vampiros de la Hammer, por ejemplo, introdujeron elementos que hoy se consideran indispensables en cualquier película de vampiros que quiera ser merecedora de su nombre: erotismo light, violencia explícita, mucha sangre y los colmillos. ¡Sí, tal como lo contamos! Hasta ese momento los vampiros de las películas tenían unos dientes bastante normales pero fue gracias a la versión de Terence Fisher de 1958 que los colmillos largos y afilados llegaron para quedarse.
Fue la Hammer, especializada en cine de terror gótico, quién unió a Christopher Lee con el director Terence Fisher, y ambos erigieron un nuevo Drácula alejado de la imagen vetusta del vampiro de Bela Lugosi. La primera versión de Drácula en color. Es un conde Drácula elegante, siniestro, sensual y despiadado, en historias que vienen aderezadas con algo de erotismo muy light, turbador e inquietante. Protagonizada por Christopher Lee, Carol Marsh, Melissa Stribling, Michael Gough, Peter Cushing y Valerie Gaunt, entre otros, el «Drácula» de Terence Fisher nos cuenta como Jonathan Harker llega al castillo del conde Drácula, cerca de Klausenburg, para cubrir la vacante de bibliotecario pero en realidad tiene otro objetivo: es un cazador de vampiros y ha venido a acabar con Drácula. Cuándo desaparezca en las entrañas del castillo el doctor Van Helsing saldrá en su busca.
La saga de Drácula de Terence Fisher continuó con «Las novias de Drácula» en 1960, con Peter Cushing como Van Helsing pero sin Christopher Lee, y con «Drácula, el príncipe de las tinieblas» en 1966, en la que Christopher Lee recuperó su papel como Drácula pero Peter Cushing no siguió con el suyo. De todas maneras el papel de Lee fue casi anecdótico: Drácula no pronuncia una sola palabra en toda la película, y aparece tan sólo en cinco escenas.
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Me alegro que te haya gustado. A mí menos que cualquiera de las que he citado, pero no está mal