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El cine español es proclive a sorprender con argumentos más o menos sencillos, pero contados de una manera peculiar y personal que sorprenden y descolocan al que cree haberlo visto todo. «Ane» es un buen ejemplo porque, aunque simplemente cuenta como, un día allá por 2009 en Vitoria, una madre echa en falta a su hija tras una noche ausente en la que se han producido ciertos altercados y empieza a buscarla con su ex, la forma en que todo se nos cuenta es tan importante como el argumento en sí. El director juega mucho con los encuadres, con lo que sucede dentro y fuera de ellos; con la información explícita de imágenes y diálogos y otra no tan evidente que puede descubrirse en sonidos y silencios, en miradas, en gestos, incluso en el ambiente de cada escena; la trama fluye lenta, se toma su tiempo, se detiene para registrar estados de ánimo o situaciones de toda índole. Y sobretodo la película se apoya en una suerte de suspense interno que permite que mantengas el interés en todo momento y en dos actuaciones superlativas, las de Patricia López Arnaiz y Jone Laspiur, ambas premios Goya como mejor actriz y mejor actriz revelación. Ya digo, una película tan peculiar como interesante que fue una de las grandes sorpresas del cine español en 2020. Consiguió 3 Goyas (a parte de los interpretativos el de mejor guión adaptado) y obtuvo dos nominaciones más (mejor película y mejor dirección novel).