Si quieres pasártelo bien y reír con ganas, aquí llega este «¡El Pacificador se esfuerza mucho!» con el sello DC Black Label, un cómic que viene avalado por la serie de James Gunn «Peacemaker«, pero que tiene entidad propia y muchas cosas que contar. ¡Y vaya que las cuenta! Para mí, un cómic imprescindible. Sigue leyendo para saber por qué digo todo esto.
DC Black Label. ¡El Pacificador se esfuerza mucho!Al Pacificador no se le da muy bien ser un superhéroe. Después de dejar el Escuadrón Suicida, solo quiere hacer cosas de supers. Al acabar con un grupo de terroristas, se encuentra con el perrito más mono que jamás haya visto y siente amor incondicional por primera vez en su vida. Esto es, hasta que dicho perrito es secuestrado por un supervillano interesado en el Pacificador y su ultraviolencia.

«¡El Pacificador se esfuerza mucho!» («Peacemaker Tries Hard! #1-6«) es uno de esos cómics que te hacen reír, fruncir el ceño, soltar un «¿qué demonios acabo de leer?» y luego volver a reír porque sí, acabas de ver a un gorila armado hablando francés pelear contra un tipo con casco cromado que se hace llamar Pacificador. Y lo mejor es que todo tiene sentido dentro de su gloriosa estupidez. Publicado bajo el sello DC Black Label, este cómic de Kyle Starks (guionista con alma de comediante, con créditos en «Rick y Morty») y Steve Pugh (dibujante con precisión quirúrgica para el caos) es, sin exagerar, una de las lecturas más divertidas que ha sacado DC en años.

La historia arranca con Christopher Smith, alias Pacificador, intentando hacer algo que suena simple pero es casi imposible: ser un héroe funcional. Ya no está con el Escuadrón Suicida y quiere empezar de cero, limpiar su nombre, tal vez organizar una fiesta sin que Amanda Waller le mande drones. Pero, claro, es Pacificador: torpe, bocazas, fanático del patriotismo y con el carisma de una granada sin seguro. En medio de una de sus «hazañas heroicas», rescata a un adorable perrito carlino (pug en inglés), al que decide llamar —atención— Bruce Wayne. Y no, no porque tenga orejas puntiagudas ni sea millonario, sino porque a Chris le parece «un nombre de tipo que salva el mundo».

Todo va bien hasta que el villano más delirante imaginable aparece: El Cerebro, un cerebro en frasco (literalmente), acompañado de su socio sentimental y gorila francófono Monsieur Mallah. Estos dos secuestran al pequeño Bruce Wayne, y el Pacificador, desconsolado, se embarca en una cruzada tan absurda como heroica para rescatarlo. Su misión: robar el ADN de Deathstroke para que El Cerebro pueda clonarse un cuerpo nuevo «de macho alfa». ¿Qué podría salir mal? Spoiler: todo.

El guion de Kyle Starks es un festival de humor negro, sangre caricaturesca y referencias meta que recuerdan a Masacre, pero con el espíritu salvajemente tonto del Peacemaker de John Cena en la serie de HBO (cuya segunda temporada he disfrutado muchísimo). Hay tacos a montones, drogas (sí, Snowflame, el villano que obtiene sus poderes de la cocaína, hace una aparición gloriosa), explosiones desmedidas y un desfile de personajes secundarios tan raros que parecen salidos de un sueño febril de los años 80. Desde el olvidado héroe Red Bee y su abeja compañera Michael, hasta un ejército de bebés asesinos, pasando por un grupo de matones llamado «Equipo Demolición» (sin parentesco con la Brigada marvelita), todo está al servicio del chiste, pero con una coherencia sorprendente.

Kyle Starks entiende que el secreto de este personaje no está en hacerlo chulo, sino en hacerlo patético… con estilo. Christopher Smith quiere salvar al mundo, pero sobre todo quiere que alguien lo felicite por hacerlo. Quiere amor, aprobación, un «like» divino que nunca llega. Su perro Bruce Wayne es el único ser que lo acepta sin juzgarlo, y cuando lo pierde, toda su fachada de macho invulnerable se derrumba. Lo hermoso es que entre tanto desmadre hay corazón: El tipo es un idiota, sí, pero un idiota con traumas, un pasado doloroso y una necesidad desesperada de conexión. Y eso, sorprendentemente, lo vuelve entrañable. Las escenas de flashback que lo muestran en su infancia son impagables, con un padre al que en ningún momento le vemos el rostro.

El arte de Steve Pugh eleva cada página a la categoría de sátira visual. Siempre he sido un fan de este dibujante y me da rabia que no se prodigue más. Su Animal Man era genial, por ejemplo. El dibujante tiene un don. Sus expresiones faciales son de otro mundo: el Pacificador parece un niño enorme con rabietas, El Cerebro es la viva imagen de la arrogancia científica, y Monsieur Mallah es un gorila con mucho porte. Las escenas de acción son una coreografía de locura, donde cabezas explotan, balas vuelan y aún así te detienes a mirar los fondos porque Jordie Bellaire (la colorista) mete vida y energía en cada rincón. Todo, TODO, está muy logrado. El aspecto del prota es el de John Cena, pero tiene su propia personalidad, así como el resto del elenco. Me quito el sombrero ante la labor gráfica de Pugh y Bellaire.

Y sí, entre tanta risa hay crítica, Kyle Starks no pierde la oportunidad de lanzar dardos contra el patriotismo ciego, la cultura de los «héroes» que se creen salvadores del mundo, y los hombres incapaces de asumir que son los villanos de su propia historia. Pacificador es una parodia del “macho americano” que va de independiente pero no sabe qué hacer si no hay alguien diciéndole a quién disparar. Es como un John Wick con daño cerebral y menos elegancia, pero con más ternura.

Panini Cómics nos ofrece «¡El Pacificador se esfuerza mucho!» en un envoltorio de auténtico lujo: aparece en cartoné con sobrecubierta y a un tamaño de álbum europeo. Incluye las absolutamente geniales portadas variantes y un texto muy emotivo de Lidia Castillo, que a mí me ha encantado. Este cómic aparece bajo el sello Black Label por las palabrotas y la violencia desmedida, pero ojalá muchos de los otros cómics regulare fueran como este.

«¡El Pacificador se esfuerza mucho!» es un cómic que mezcla la violencia de una película de Quentin Tarantino, el humor absurdo de «Rick y Morty» y el corazón destartalado de un perro callejero. Es salvaje, colorido, sucio y mola un montón. Una carta de amor a los cómics ridículos que no temen reírse de sí mismos. Si te gustan las historias con acción exagerada, humor políticamente incorrecto y un protagonista tan tonto que se gana tu cariño a punta de cabezazos, este cómic es para ti. Yo me he partido la caja, es absolutamente tronchante.  Más cómics como este, por favor.

¡El Pacificador se esfuerza mucho!
Autores: Steve Pugh y Kyle Starks
Fecha de publicación: Septiembre de 2025
Edición original: Peacemaker Tries Hard! #1-6
ISBN: 9791370131548
Formato: 18.3×27.7cm. Cartoné. Color
Páginas: 168
Precio: 25,00 euros