La profesión de camionero es muy cinematográfica. En muchas películas norteamericanas un rudo camionero, conduciendo a través de interminables y desérticas carreteras interestatales, se topa con alguna situación que desata la acción: un autoestopista que en realidad es un asesino psicópata, una competición de pulsos, un grupo de villanos que intenta robar la carga misteriosa que transporta, una larga caravana para protestar contra un sheriff que ha arrestado a uno de los suyos, el reto de llevar un cargamento cruzando el país en menos de dos días, con Max y Furiosa huyendo en un camión de guerra, acompañados por las esposas de Immortan Joe,…

Dom es un camionero de larga distancia que intenta escapar de su trágico pasado, marcado por una familia desestructurada y el consumo de drogas. Cuando una noche se detiene tras presenciar un accidente de tráfico, conoce a Birdie y su vida da un vuelco. Entre los restos, hallan un objeto que le pone la quinta marcha a sus vidas. De pronto, lo que aspiraba a ser uno más de sus viajes nocturnos se convierte en un periplo frenético a través de un mundo surrealista donde Dom y Birdie se ven transformados en presa de extraños e imposibles monstruos.

Las carreteras de los EE.UU. despiertan nuestra imaginación, y muchos nos imaginamos conduciendo un enorme camión en dirección a un horizonte que se pierde al fondo de nuestra vista. Esas fortalezas con ruedas siempre han generado fascinación a quienes las ven circular, imponentes, por las carreteras de nuestro país pero es más cierto todavía que el cine y la televisión han cubierto de mística a los profesionales que recorren las interminables y desérticas carreteras norteamericanas, trazadas con una regla, que cruzan el territorio de extremo a extremo. Antes hemos mencionado varios títulos emblemáticos de films, sin mencionar el título, pero la mayoría de lectores habrán reconocido en la breve sinopsis a películas como “Convoy“, “Yo, el Halcón“, “Mad Max: Fury Road“, “El salario del miedo” o “Los caraduras“, y a la lista podríamos añadir “Transformers“, “Breakdown“, “El diablo sobre ruedas” y tantas otras en las que camión y camionero tienen un papel relevante.

Jeff Lemire, uno de nuestros guionistas favoritos, toma en “Carretera fantasma” una historia con camión y camionero y le añade esa capa sobrenatural, desosegante, que tan bien suele manejar. El escritor canadiense (“Constantine“, “Gideon Falls“, “Black Hammer“, “Little Monsters“, “Diez mil plumas negras“, “El Pasadizo“,…) es un maestro en este género, habilidoso en crear mundos perturbadores cargados de máscaras y de miedos infantiles, oscuros y distorsionados pero extrañamente cotidianos. Y es a este mundo extraño y paralelo al que van a parar Dom y Birdie, un camionero de pasado trágico y una joven que acaba de perder a su novio en un accidente de tráfico. Para dar forma a esta idea cuenta con el talento del dibujante granadino Gabriel H. Walta, autor de “Sentient“, “La Visión” o “Barbalien“, que trasladará al lector a este universo de terror de serie B plagado de zombies de piel colgante, estaciones de servicio abandonadas y planicies interminables. El color de Jordie Bellaire, con una paleta mayoritariamente terrosa y ocre, adereza el conjunto.

En la presentación de esta primera entrega de “Carretera fantasma“, publicada originalmente en inglés como “Phantom Road” por Image Comics, la editorial Astiberri Ediciones nos cuenta que este cómic es una mezcla entre “Sandman” y “Mad Max: Fúria en la carretera“. No estoy de acuerdo. Lo que he encontrado en estas páginas es un deasosegante capítulo de “Expediente X“, con sus agentes del FBI investigando lo paranormal incluídos, nada parecido al salvaje y desatado “Mad Max” de George Miller y, en lugar de “Sandman“, sí que he veo aromas a la obra del escritor británico Neil Gaiman y su habilidad para trasladar al lector hasta mundos extraños, que existen en paralelo al nuestro, pero donde las reglas son diferentes.

Quedamos pues a la espera de la segunda entrega de “Carretera fantasma“, conocer el destino de Dom y Birdie, entender algo más de este mundo onírico en el que se han perdido, y saber el papel que juega en esta función el objeto que llevan en el camión y el hombre sonriente que les ha hecho el encargo. Hasta entonces, paciencia y a recomendar este cómic a los aficionados a Lemire y sus inquietantes historias para no dormir.

Carretera fantasma #1
Autores: Gabriel Hernández Walta y Jeff Lemire
Traducción: Santiago García
Formato: 17x26cm. Cartoné. Color
ISBN: 978-84-19670-47-2
Páginas: 136
Precio: 18,00 euros