Panini Comics, dentro de su sello Marvel Héroes, nos ofrece el segundo tomo que recoge la trayectoria del guionista Mark Gruenwald al frente de las aventuras del Capitán América. «Capitán América: El Capitán«, como se titula el volumen, contiene dos años de cómics de una etapa fundamental en la vida del Capi.

Después de que Steve Rogers se niegue a seguir las órdenes del gobierno, La Casa Blanca decide despedirlo. Un nuevo Capitán América nace entonces, pero, mientras tanto, Steve no va a quedarse atrás y asumirá otra identidad: ¡La del Capitán!.

El tomo, de más de 700 páginas y unos 50 euros de precio, incluye los números USA que van desde el número 326 de febrero de 1987 hasta el apoteósico 350 de febrero de 1989. Además, incluye dos números de «Marvel Fanfare» (31 y 32), obra del anterior guionista de la colección, J.M. DeMatteis, con un dibujo muy trabajado de Kerry Gammill. Una historia protagonizada por el Capitán América y el patoso Hombre-Rana, enfrentados a un enemigo que no voy a revelar.
Mark Gruenwald (1953-1996) comenzó publicando su propio fanzine, «Omniverse», en el que exploraba el concepto de la continuidad en los cómics. Fue en 1978 cuando entró por primera vez en Marvel Comics, primero como asistente del editor. Después seguiría su carrera como dibujante, guionista y editor ejecutivo hasta su temprana y llorada muerte por un ataque al corazón en 1996. De sobra es conocida la anécdota de que sus cenizas fueron mezcladas con la tinta que imprimió una de sus mejores obras: «El Escuadrón Supremo«.
Su longeva etapa en «Capitán América» de una década de duración (desde julio de 1985 hasta septiembre de 1995) es absolutamente genial, solo empañada por el baile de dibujantes, que irían decreciendo en calidad. Gruenwald contó las aventuras del Capitán América planificando largas sagas que se relacionaban entre sí por multitud de detalles, que las convierte en una experiencia de lectura apasionante. Además, fue un gran conocedor de todos los rincones del Universo Marvel, del que aprovechó muchos aspectos, enseñando como debe construirse un Universo interconectado respetando la continuidad de el grueso de títulos de la editorial. Cogía personajes de aquí y de allá, siempre con orden y sentido. Por ejemplo, Mortaja y sus pupilos, o La Fuerza de la Libertad, con Mole y cía.
En España hemos tenido la desgracia de no poder degustar esta etapa como deberíamos haber hecho. Forum, al principio de la etapa Gruenwald, reconvirtió el título Capitán América en «Marvel Two in One«, en el que juntaba cómics de Thor con el Capi. Luego relanzó la serie, esta vez bajo el epígrafe de «Captain America and the Mighty Thor«, ahora en formato americano y 48 páginas, para no cortar los cómics. Esta serie cerró en el número 9, justo para ofrecernos el 350. Se saltaron unos números para colocar la saga de «La búsqueda de la gema sangrienta» en el título «Marvel Héroes«. Ya no hubo colección mensual del Capi hasta muchos años después, y parte de la etapa de Gruenwald la vimos en dos tomos que recogían los años 1994 y 1995 (americanos) cada uno, y miniseries sueltas con etapas menos conseguidas como «Jauría de Lobos«, «El fin de I.M.A.» o «Último Combate«. Se da la circunstancia de que pudimos ver al Capi con su uniforme de Capitán negro mucho antes de tenerlo en la serie, en un número extra de los Vengadores con parte de la saga de «La guerra de la Evolución«.
Es una suerte disponer de estos tomos de Panini Cómics, que contará con más volúmenes en un futuro cercano. Es como descubrir una serie nueva. En el primer tomo pudimos ver al Capi enfrentado a Sin Banderas, Azote y la primera aparición de John Walker, en el rol de Superpatriota.
El número 300, en el que moría Cráneo Rojo de viejo, supuso la despedida de J.M. De Matteis a los guiones. Gruenwald nos ofrece en el primer cómic de este tomo, una especie de epílogo de aquella memorable saga, con el Capitán América regresando a la mansión de Cráneo. En futuros números (en el cuarto libro) volveremos a este emplazamiento y se resolverán los misterios presentados aquí. Ya en Captain America núm. 327 es cuando comienza lo fuerte, con la saga del Superpatriota (Walker) y el acoso que recibe Steve Rogers por parte de la burocracia gubernamental, que le llevará a abandonar su rol de siempre, para convertirse en Capitán a secas. Mientras, John Walker será investido como nuevo Capitán América. Este cambio de status supondrá que en los siguientes cómics veamos varias líneas narrativas que confluirán en una sola en el número 350.
Esta historia-río está poblada por un buen número de personajes secundarios, tratados con absoluta maestría por parte del guionista. Uno de ellos, el Hombre D, perseguido por la fatalidad; el irascible Nómada, Jack Monroe (Bucky en los años cincuena); Estrella de Combate, que irá mutando su personalidad a la vez que aumentas sus responsabilidades. Otra genial creación es Iguana (Diamondback), perteneciente a la Sociedad de la Serpiente, que a la postre será compañera sentimental del héroe. Hasta el último de los personajes es tratado con coherencia. Fíjense que Iron Man, del que se incluye su número 228, en plena «La Guerra de las Armaduras«, empieza a cogerle tirria al Capi, y ya saben cómo acabará eso. Además, las sagas externas como «Inferno«, del universo mutante, están integradas perfectamente en la narración y no son molestas. De hecho, hacen avanzar la historia.
Quiero remarcar el respeto por los personajes, el pasado de los mismos, la continuidad y la esencia de estos cómics, cuyas historias respetan al lector y al aficionado al Universo Marvel. Quizás las páginas con guión de Gruenwald pequen de demasiado texto para explicarlo todo (incluyen resúmenes en las primeras viñetas), pero creo que se lee con fluidez y hace aún más apasionante la experiencia. Mark Gruenwald es muy inteligente, y nos ofrece escenas de acción en las que sin texto. La impactante escena de John Walker vengándose y acabando con los contrincantes, es un claro ejemplo de ello. Nada está dejado al azar, todo tiene su por qué y por eso estos cómics ochenteros son tan fascinantes.
Fue una época de cambios, con Hulk volviéndose gris, Iron Man con armadura roja y con James Rhodes portando la clásica, y muchos más cambios alentados por el editor Jim Shooter. En la reseña de «Décadas Marvel años 80: Evoluciones Increíbles«, podemos ver esta circunstancia en profundidad.
Como dije al principio, el baile de dibujantes empañó ligermanete esta colección más adelante. Por suerte, en estos números disfrutamos de un más que correcto Paul Neary, de Tom Morgan, discípulo de Kirby, y del estupendo Kieron Dwyer, un clon de Byrne que número a número se va superando, eclosionando en el 350, una absoluta maravilla. Podría comentar mil y un detalles más, relacionados con personajes (cierto presidente americano) o situaciones (el descenso a la locura de John Walker), pero eso lo dejo estar, para no alargar esta reseña.
Mi recomendación es que el lector se deje de prejuicios y disfrute estas historias como se merecen. Aquí encontrará al mejor Capitán América, del que no tenemos noticia en la actualidad. Un genio, Mark Gruenwald, a reivindicar de una vez por todas.
El tomo se completa con las portadas de Zeck y Frenz, estupendas, y unos cuantos extras que incluyen copias de originales, dignas de ver.

Capitán América: El Capitán
Autores: Mark Gruenwald, J.M. DeMatteis, Kieron Dwyer y otros
Edición original: «Captain America» núms. 326 a 350, «Marvel Fanfare» núms. 31 y 32, y «Iron Man» núm. 228
Fecha de publicación: Septiembre de 2019
ISBN: 9788413340890
Formato: 17x26cm. Tomo en tapa dura. Color.
Páginas: 752
Precio: 49,95 euros