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El escritor Walter M. Miller Jr. es un caso curioso: solamente publicó una novela en vida, y ésta se convirtió en un clásico. Estamos hablando de «Cántico por Leibowitz» («A canticle for Leibowitz«), una novela de ciencia-ficción publicada en 1960, ganadora del premio Hugo a la mejor novela del año 1961, tras lo cuál llegó un largo silencio de más de treinta años que solamente se rompió tras la muerte de su autor, en 1997, cuando su segunda novela «San Leibowitz y la mujer caballo salvaje» («Saint Leibowitz and the wild horse woman«) apareció póstumamente, y se contó con la ayuda de Terry Bisson para poder completarla. Walter M. Miller Jr. se había suicidado en enero de 1996 después de lidiar con una profunda depresión durante décadas, alejado de la vida pública y traumatizado por las experiencias vividas en el frente durante la Segunda Guerra Mundial, y al poco tiempo de fallecer su esposa. Una historia triste de un escritor que solamente nos dejó un único ejemplo de su gran talento.

La novela, dividida en tres partes (tituladas con los latinismos Fiat homo, Fiat lux y Fiat voluntas tua) y separadas cada una por seis siglos, narra la epopeya de unos monjes de una civilización post-apocalíptica por salvar de las ruinas los restos del saber humano. Así, seiscientos años despues de un holocausto nuclear, de la antigua civilización no quedan más vestigios que son conservados por la Orden Albertina de Leibowitz, cuyos monjes dedican sus vidas a la interminable tarea de recuperar, iluminar e interpretar las escaso obras que han sobrevivido a la hecatombe, con la finalidad de reconstruir el mundo tal como fue y esperan que ese legado eleve de nuevo a la humanidad desde la barbarie hasta el cielo, y recuperar tambien el orgullo perdido, tal y como desea el Venerable Leibowitz.
La novela no se publicó como tal hasta el año 1960, pero antes se había ido publicando entre 1955 y 1957 en «The magazine of Fantasy and Science-Fiction» en forma de tres relatos, las tres partes antes mencionadas que se pueden traducir como «Hágase el hombre», «Hágase la luz» y «Hágase tu voluntad», que se pueden leer de modo independiente pero que conforman una pieza única, a la que muchos señalan como el libro apocalíptico por excelencia. No hay que olvidar que la novela de Walter M. Miller Jr. fue escrita a mediados de los años cincuenta, cuando la amenaza del conflicto entre americanos y soviéticos empezaba a ser una realidad cada vez más cercana y la Guerra Fría incrementaba de forma exponencial las armas nucleares que las dos naciones iban acumulando para amenazar a su antagonista. Como es sabido, la Casa Blanca y el Kremlin acariciaron la idea de recurrir al temido botón rojo nuclear en alguna ocasión.

«Cántico por Leibowitz» es, en conclusión, un clásico de la ciencia-ficción que, pese a estar plagada de numerosas referencias teológicas, destaca por poner al hombre frente al espejo y denunciar que es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra. Como decía el dramaturgo alemán Friedrich von Schiller y tomó prestado Isaac Asimov para su novela «Los propios dioses«, «Contra la estupidez humana, los propios dioses, luchan en vano«.

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