Uno empieza a olvidar cómo comenzó la historia que Jack McDevitt comenzó con "Las máquinas de Dios" y que posteriormente continuase con "Deepsixx", "Chindi" y, finalmente, con este "Omega". La verdad es que durante estos cuatro libros hemos asistido al descubrimiento por parte de la humanidad de una serie de monumentos alienígenas que, posteriormente, llevarían al descubrimiento de una serie de civilizaciones extranjeras destruidas.

Tras un cierto período de incertidumbre McDevitt acabó por señalar a unas nubes, las Nubes Omega, como las culpables de estos ciclos periódicos de aniquilación galáctica. Omega promete descubrirnos, por fin, a los responsables de tanto genocidio.

https://www.via-news.es/images/stories/libros/factoria/omega.jpg    Y la verdad es que la estructura del libro vuelve a ser la de siempre, una civilización amenazada, la Academia, con viejos conocidos, enviando una misión que pretende hacer lo posible para salvarla y, mientras tanto, vemos cómo, nuestros viejos amigos, van avanzando en el misterio que envuelve a las nubes Omega, van descubriendo, poco a poco, migaja a migaja, la información necesaria para descubrir qué se oculta tras estas nubes.

    Este escritor estadounidense es un genio precisamente en eso, en dosificarnos la información para, finalmente, llevarnos a la solución por la que los protagonistas, y el lector, han estado peleando durante toda la novela (o novelas). Todos sus libros siguen esquemas parecidos, lo que no evita que el lector disfrute con todos y cada uno de ellos, pocos autores saben combinar tan bien un género como la space opera clásica con temáticas actuales y la misma estructura (en todos los libros que he leído de McDevitt SIEMPRE hay un misterio a resolver) para hacernos disfrutar. La verdad es que es un gran escritor que no necesita recurrir a fuegos de artificio para hacernos disfrutar.

    Y Omega no es una excepción, las relaciones personales entre los protagonistas, las tramas paralelas, el inevitable cataclismo que se avecina, las trabas que el destino pone a los protagonistas, etc, todo sirve para llevarnos de la mano durante la lectura. Hábilmente McDevitt nos va colando alguna que otra pregunta sobre la moralidad y el destino que le espera a la humanidad, a nuestra humanidad, si seguimos por el camino que transitamos actualmente, si seguimos creciendo sin preocuparnos del medio ambiente o de otros países menos afortunados, etc. Demostrando de nuevo que la reflexión y la ciencia-ficción DEBEN ir de la mano y que no evitan, en absoluto, el disfrute del libro y de la historia.

    Tengo pocos escritores fetiche, autores de los que compro TODO lo que sacan porque sé que nunca me van a defraudar. Jack McDevitt es uno de esos autores fetiche y, como siempre, no me ha decepcionado. He disfrutado con Omega y ya vuelvo a estar impaciente y con ganas de volver a disfrutar de su próximo libro que, espero, La Factoría volverá a editar con el cuidado con el que ha venido editando éstos últimos.

    Mi consejo es que, si no conocéis a McDevitt, os hagáis con Las máquinas de Diosy si os gusta, sigáis el ciclo de interesantes historias que nos llevan hasta Omega, ¿y más allá?