Robert A. Heinlein es uno de los grandes escritores de la ciencia-ficción sin lugar a dudas, a pesar de que sus trabajos estén teñidos por las críticas que se realizan, y a veces, rebuscan en sus escritos. Tras leer "Puerta al verano" no puedo sino reconocer que su forma de escribir, así como sus historias, me atrapan de una forma irresistible.
https://www.via-news.es/images/stories/libros/factoria/puertaver.jpg    Tras conocer sus escritos con Space Ship Troopers (una de sus obras más duras), pude disfrutar plenamente con La Luna es una cruel amante, calificada por muchos como su mejor obra, y, finalmente, me ha llegado la oportunidad de descubrir con Puerta al verano una de sus obras menores, en cuanto a que no es tan conocida como las anteriores, una novela breve (apenas 220 páginas), pero que me ha tenido total y absolutamente enganchado hasta que me la he acabado.

    La trama es interesante, sobre todo teniendo en cuenta cuando fue escrita (1957), Dan Davis, un genial inventor es criogenizado por su prometida y su mejor amigo, traicionado, para arrebatarle todo lo que posee, despertará en el año 2000 donde deberá construirse una nueva vida e intentar olvidar a aquellos que le traicionaron así como sus ansias de venganza.

    A partir de esa trama Heinlein construye una más que interesante y amena historia en la que, prácticamente, no falta de nada, excepto la innecesaria violencia, además consigue realizar un interesante ejercicio intelectual sobre los viajes en el tiempo que, sin complejidades innecesarias, maneja con auténtica maestría en muy poco espacio material, su desarrollo de personajes es envidiable, así como el resultado final.

    Si a esto le sumamos que la nueva edición, La Factoría ya lo editó dentro de Solaris Ficción, es realmente económica (7,95 €), pocos peros se le pueden poner a la adquisición, lectura y auténtico disfrute de esta obra. Yo, por mi parte, he decidido adquirir el último libro que conozco disponible de Robert A. Heinlein, Estrella doble, y comenzaré a inundar de mails a los chicos de La Factoría para que continúen publicando libros de Robert A. Heinlein, y de John Varley, un discípulo aventajado de Heinlein.