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Quizás, a finales de los años noventa, eso de las bandas supremacistas blancas, los skinheads y los neonazis nos quedaba algo lejos, salvo en las aficiones radicales de algunos equipos de fútbol, donde abundaban. A los norteamericanos, sin embargo, no les parecía un fenómeno extraño. Con el paso del tiempo, el asunto —disfrazado de extrema derecha, bajo la apariencia de partidos políticos y con la excusa de tener escaños en el parlamento— ha dejado de resultarnos ajeno. Es terriblemente real. Una buena ocasión para que «American History X» vuelva a las pantallas de cine.
«American History X» es una de las mejores películas de los años noventa. También una de las más crudas. Dirigida por Tony Kaye, su debut tras las cámaras, a partir del guión de David McKenna, y protagonizada por Edward Norton, Edward Furlong, Beverly D’Angelo, Stacy Keach, Elliott Gould y Fairuza Balk, la película nos contaba la tragedia de los hermanos Vinyard, cuyas vidas se hundirán en la miseria por su ideología extremista. El mayor, Derek, es un skinhead racista que es encarcelado por asesinar a un negro que pretendía robarle su furgoneta. Durante los tres años de estancia en prisión entabla amistad con un joven negro y, con la ayuda de un antiguo profesor, sus planteamientos cambian por completo. Cuándo sale de la cárcel y regresa a su barrio, dispuesto a dejar atrás el nocivo mundo que le rodea y renunciar a las ideas radicales que le llevaron al desastre, se encuentra con que su hermano pequeño Danny, para quien Derek es el modelo a seguir, se ha convertido en el reflejo de su pasado y ha continuado durante su ausencia el mismo camino marcado por el odio y la violencia extrema. Aunque Danny no lo sabe, Derek es ahora un hombre nuevo que intentará inculcarle los valores esenciales de la vida.
La historia cuenta que el rodaje de «American History X» no fue nada fácil, y que la tensión entre un Edward Norton en modo estrella de cine y el director debutante Tony Kaye fue elevadísima. Las desavenencias entre ambos fueron numerosas, pero Norton ganó el combate por KO: el montaje de dos horas que llegó finalmente a las salas de cine fue impuesto por Edward Norton, incluyendo un final distinto al del guión original en el que no había redención alguna para Danny, y Tony Kaye no volvería a dirigir una película en Hollywood durante más de una década.
El film es una historia de violencia. Con unos actores que lo bordan (Edward Norton y Edward Furlong, excelentes), un tono terriblemente realista, el aspecto de un documental (el blanco y negro), un ritmo pausado que ahoga, y con escenas durísimas (la violación en las duchas, el bordillo,…), «American History X» no es una película ni fácil ni amable. Pone luz en la oscuridad que envuelve al racismo, el odio y la violencia, mostrando la triste realidad de lo que es. Es evidente que el demoledor mensaje de «American History X» no solamente sigue vigente sino que, en países como el nuestro, en proceso de radicalización imparable, harían bien en atender lo que nos cuenta.
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Honestamente, yo también hubiese votado a la señora Polonia Castellanos como Gilipollas del año, pero de cada año, y sí,…