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Para quienes no sepan quien es podemos resumir brevemente que Shaquille O’Neal, popularmente conocido como ‘Shaq‘, es una celebridad en los EE.UU.: leyenda del baloncesto, pues disputó 19 temporadas en la NBA, ganador de cuatro anillos de campeón, tres con Los Angeles Lakers y uno con Miami Heat, oro olímpico en Atlanta 1996 y el oro mundial de Canadá 1994, miembro del Salón de la Fama del Baloncesto desde 2016,… Con sus 2,16 metros de altura, su peso y su gran envergadura, el pívot está considerado como uno de los jugadores más dominantes de la historia de la NBA. Hoy en día trabaja como comentarista de los partidos para la cadena TNT. Su personalidad es única: derrocha carisma, ego y sentido del humor. Lo era cuando jugaba y lo sigue siendo hoy.

Como tipo inquieto que era, Shaquille O’Neal tenía una vida intensa fuera de las canchas de baloncesto, como músico de rap mediocre (cinco álbumes de estudio y un álbum recopilatorio), luchador de la WWE aficionado, oficial de reserva del Departamento de Policía de Los Ángeles y actor esporádico, en varias ocasiones interpretándose a sí mismo («Scary Movie 4», «Jack y su Gemela» o «Jackass Forever»). La mayoría de sus películas son, seamos honestos, malas o muy malas.

En 1997 Shaquille O’Neal protagonizó la película «Steel» de Kenneth Johnson, que adaptaba a la gran pantalla las aventuras del superhéroe de DC Comics creado en 1993 como uno de sustitutos (clones, imitadores, farsantes,…) que surgieron tras la muerte de Supermán. Apareció por primera vez en el número 500 de «The Adventures of Superman«, de junio de 1993, y fue creado por la guionista Louise Simonson y el dibujante Jon Bogdanove en el marco de “El reinado de los superhombres«. Protagonizada por el mencionado Shaquille O’Neal, junto a Annabeth Gish, Judd Nelson, Charles Napier, Irma P. Hall, Johanna Ray y Richard Roundtree, entre otros, la película nos contaba la historia de John Henry Irons, un ingeniero y diseñador de armas que se enfrenta a los malvados gracias a un traje de acero experimental. Cuando un corrupto militar pone en las calles unas innovadoras y peligrosas armas diseñadas por Irons, Steel será la única esperanza que encontrarán los ciudadanos para acabar de una vez por todas la violencia de las bandas que las empuñan.

«Steel» no funcionó. Costó 16 millones de dólares y no recaudó ni dos millones. Tampoco es ninguna sorpresa, pues ni siquiera contar con un tipo tan carismático como Shaq sirvió para levantar una propuesta que roza el ridículo. Es divertida de lo mala que es. Incluso el jugador de baloncesto, que se pasa media película como un hombre de hojalata con esteroides, fue nominado al premio para el peor actor de los Razzies (que se llevó Kevin Costner por «Mensajero del futuro«). Quizás deberíamos haberla incluido en la lista de las peores películas de superhéroes de la historia del cine que elaboramos hace algunos años, pero los competidores eran muy fuertes y no entró en el top 10.

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