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Dice la Ley de Murphy que si algo puede salir mal… saldrá mal. Más todavía: si puede salir mal, también puede salir peor. Y eso es justamente lo que le sucede a Fisher y a sus amigos durante su despedida de soltero de «Very Bad Things«. No es nada parecido a los inocentes problemas de Tom Hanks en «Despedida de soltero» (1984) ni los excesos amnésicos de los tres amigos del novio en «Resacón en Las Vegas» (2009) sino algo mucho peor: como deshacerse del cuerpo de una striper muerta.

Dirigida por Peter Berg y protagonizada por Cameron Diaz, Christian Slater, Jon Favreau, Leland Orser, Jeremy Piven, Daniel Stern y Jeanne Tripplehorn, entre otros, «Very Bad Things» nos contó como Kyle Fisher está a punto de casarse con Laura Garrety, la mujer de sus sueños, y sus amigos deciden celebrarlo con una despedida de soltero a lo grande. Lamentablemente la fiesta va a acabar muy mal, cosa bastante previsible cuando las cosas empiezan a desmadrarse en la suite del hotel que han alquilado, con alcohol, drogas y una prostituta de lujo. Lo que pasa en Las Vegas no siempre se queda en Las Vegas.

Curiosamente el director Peter Berg se había dedicado principalmente a la interpretación («Shocker, 100.000 voltios de terror«, «La última seducción») antes de dirigir esta negrísima, provocadora, violenta y cáustica «Very Bad Things«, de la que también firmó el guión, y a partir de entonces lo suyo iba a ser sentarse en la silla del director… aunque sin mucho éxito. «Tesoro del Amazonas» (2003), «Friday Night Lights» (2004), «La sombra del reino» (2007), «Hancock» (2008), «Battleship» (2012) o «Lone Survivor» (2013). Ninguna le salió tan bien como esta película sobre una noche fuera de control en la que sobresalen un Christian Slater en el papel de un padrino psicópata y descontrolado y una bellísima Cameron Diaz como la novia obsesionada con tener la boda perfecta.

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