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Cuánto más arriba, más alta es la caída. El actor, productor, director y guionista Kevin Costner subió hasta lo más alto de Hollywood para caer luego en un pozo oscuro y sin fondo. El antaño rey de Hollywood, un Kevin Costner ganador de un Óscar como director por «Bailando con lobos«, galán de blockbusters románticos como «El guardaespaldas» y de aventuras como «Robin Hood«, «Los Intocables de Elliot Ness» o «No hay salida«, lleva todo el siglo XXI intentando recuperar infructuosamente el lugar de honor que alcanzó en Hollywood durante los años noventa, un prestigió que perdió a raíz de su multimillonario fracaso con «Waterworld«, hundió aún más con «Mensajero del futuro«, y que ya no consiguió reconducir. Pese a eso es justo volver la vista atrás y reconocer que durante muchos años supo elegir bien sus proyectos.
Es posible que cuando en el año 1991 se embarcó en una nueva adaptación cinematográfica de las aventuras de Robin Hood muchos pensaran que allí se produciría el primer tropezón de Kevin Costner, pero no. Es cierto que el cine ya nos había contado muchas veces la historia del arquero de Sherwood, empezando por el Robin Hood alegre y saltarín de las películas de los años treinta, con la del emblemático Errol Flynn como emblema, y finalizando con el viejo y desengañado Robin de Richard Lester de los años setenta y la versión de dibujos animados de Disney en la que Robin es un zorro de pelaje rojo. Peor todavía: en 1991 coincidieron dos películas de Robin Hood a la vez en las pantallas de cine, la de Kevin Reynolds protagonizada por Kevin Costner y la de John Irvin protagonizada por Patrick Bergin y el singular enfrentamiento se saldó con la apabullante victoria de la primera… pese a que la segunda contaba con la incomparable belleza de Uma Thurman. Sea como sea, «Robin Hood, Príncipe de los Ladrones» fue todo un éxito. En el box-office solamente fue superada por «Terminator 2«.
Protagonizada por Kevin Costner, Mary Elizabeth Mastrantonio, Alan Rickman, Christian Slater, Geraldine McEwan, Morgan Freeman y Sean Connery, en una breve aunque aplaudidísima aparición como el rey Ricardo, «Robin Hood, Príncipe de los Ladrones» («Robin Hood: Prince of thieves«) es una de las películas más divertidas y entretenidas de la historia del cine, y si no la mejor de Robin Hood (el lugar está reservado para la de Errol Flynn), queda bien cerca porqué justamente se construye respetando el espíritu más clásico de las películas de aventuras. En ella nos contaban como Robin de Locksley regresa a casa tras haber pasado los últimos cinco años luchando en las Cruzadas y haber huído de una prisión de Jerusalén junto a Azeem. A su vuelta se topa con una población aterrorizada ante el gobierno del déspota hermano Juan del rey Ricardo Corazón de León, un tirano que está en el poder aprovechando la ausencia de éste y cuenta con la ayuda del sheriff de Nottingham, su primo Guy de Gisborne y la bruja Mortianna. Robin, ante esta situación, jura defender a los pobres y para ello se une a las bandas de proscritos que han tomado el bosque de Sherwood como su único hogar libre.
La película contó con una buena banda sonora de Michael Kamen y, sobretodo, con una canción que no dejó de sonar en las radios de todo el mundo durante los años noventa: «(Everything I do) I do it for you«, del canadiense Bryan Adams, que formaba parte del álbum «Waking Up the Neighbours«. Fue nominada al Oscar, pero el galardón se lo llevó «La Bella y la Bestia».
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Honestamente, yo también hubiese votado a la señora Polonia Castellanos como Gilipollas del año, pero de cada año, y sí,…