Más cine de culto para el histórico de reseñas y en este caso (y el que avisa no es traidor) hay que echarle ganas para sobrepasar la primera media hora de película. Una vez logrado y si la propuesta interesa os encontraréis con un western completamente distinto a todos los demás en el que queda patente el cansancio psicológico de los primeros colonos en su búsqueda de la tierra prometida.

 


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País: Estados Unidos
Duración: 104 min.
Género: Western, drama
Reparto: Michelle Williams, Paul Dano, Bruce Greenwood, Shirley Henderson, Will Patton, Zoe Kazan, Neal Huff, Tommy Nelson, Rod Rondeaux
Efectos visuales: Donnie Creighton
Fotografía: Chris Blauvelt
Maquillaje: David Kennedy, Jamespatrick Smith Jr., Leo Won, Linda Andrews
Música: Jeff Grace
De vez en cuando me da por los experimentos y hace poco me dio por esta película que no ha sido distribuida en España (o yo no tengo conocimiento de ello) y que, sin embargo, valoran muy positivamente en diversos foros de cine y críticos muy dispares.
La verdad es que con sólo ver los primeros cinco minutos te puedes hacer una idea bastante aproximada de las razones por las que la película no se ha distribuido y es que ese inicio sostenido, contemplativo, con la cámara posada a ras de suelo viendo a los protagonistas cruzar un río con el sonido ambiente como único acompañamiento ya no lo hubiera soportado ni la mitad de la platea.
Esto me lleva a tres reflexiones inmediatas: ¿Tanto influyen las perspectivas de la taquilla para que una película no se distribuya? ¿Nos estaremos perdiendo muchas propuestas interesantes por el mero hecho de que nos son económicamente rentables a priori? y por último ¿es nuestra educación audiovisual adecuada?
A la primer pregunta me respondo que sí, es evidente, los distribuidores no tienden a arriesgar y de este modo me contesto a la segunda pregunta: pues sí, nos perdemos películas que o descubres con espíritu curioso o no te las venden y a bote pronto se me ocurren dos casos flagrantes que, no como con “Meek’s cutoff” y luego lo explico, yo sí que recomendaría a cualquier tipo de público como son “The man from earth” (Richard Schenkman, 2007) o “Fresh” (Boaz Yakin, 2004).
El caso es que, a veces, en esa exploración intrépida y en muchos casos infructuosa en el cine de autor te encuentras con pequeñas joyas que convierten la búsqueda en algo provechoso. No tienen que ser necesariamente descubrimientos que recomendar a todo el mundo, a veces basta con que te gusten a ti y creo que es un poco lo que pasa con esta película.
Se trata de un western atípico rodado por la directora Kelly Reichardt en el que se nos cuenta con un tono casi documental el viaje que en 1845 hizo un grupo de familias de colonos a través del desierto de Oregón guiados por el trampero Stephen Meek que aseguraba conocer un atajo para llegar al paradisiaco destino que perseguían los colonos antes que la caravana principal.
El argumento se basa en hechos reales, pero la directora reduce el grupo a tres familias y aprovecha la historia para ofrecer una visión realista y en cierto modo desmitificadora de la colonización del oeste. La película es realmente un viaje distinto, una experiencia diferente porque evita la típica narración o bien épica o bien lírica que encontramos en los westerns y se centra en mostrarnos otras cosas: la incertidumbre, la desorientación, las dudas, la desesperación, el cansancio, la dureza del camino, el polvo, la falta de higiene, alimentos y agua….y para ello evita el preciosismo visual y la narración tradicional.
Del mismo modo que les ocurre a los personajes, nosotros como espectadores nos vemos despojados de los recursos fílmicos que nos convierten el western en uno de los géneros entretenidos por excelencia y a cambio se nos ofrece verosimilitud y veracidad.. Seguramente este tipo de propuestas nunca hubieran sido posibles Clint Eastwood y “Sin perdón”.Reichardt acentúa la sensación de realismo y nos hace penetrar en un mundo duro, árido, seco, polvoriento, inacabable y a la vez fascinante en el que lo que va a ocurrir a continuación es una incógnita y lo que hay tras cada montículo puede ser un pozo de agua o una inmensidad desértica que crispa aún más el ánimo. A menudo la cámara sigue a los personajes y sus carromatos durante instantes que se hacen eternos y asiste a sus conversaciones repletas de dudas y desasosiego. Como espectador sufres psicológicamente un cansancio y una incertidumbre similar al de los personajes por lo que se puede decir que viajas con ellos.
Meek’s cutoff es una película muy interesante precisamente porque te hace experimentar lo mismo que viven sus personajes, pero también porque logra que su visionado sea una experiencia única a pesar de haber visto ya muchas películas del oeste. No sólo es la experiencia realista y veraz que te hace sentir, es que posee además una suerte de suspense porque vas recibiendo información de los personajes y su situación poco a poco, atando cabos y sacando tus propias conclusiones como si realmente estuvieras dentro de la historia misma.
No quiero engañar a nadie, tampoco es una película que yo recomendaría a todo el mundo, resulta lenta en muchos momentos y es un tipo de cine muy distinto al habitual que no le va a cuadrar a quien vea películas para entretenerse; pero pienso que dentro de sus peculiaridades es una propuesta francamente interesante en la que se va jugando muy bien con el desamparo y las dudas de los personajes haciendo que éstas explosionen dramáticamente con un final que te deja desconcertado y ligeramente aturdido, pero que responde muy bien a las intenciones de su directora (y no digo más para no destripar la cosa). Digamos que las condiciones ambientales, reflejadas con fidelidad gracias al estilo de filmación, provocan un conflicto dramático en el que irrumpen varios personajes con fuerza que representan actitudes que son extrapolables a nuestra vida diaria incluso.
En definitiva, una propuesta atípica y exigente pero que si te atrapa te termina resultando fascinante. Deberían hacer más experimentos de este tipo y deberíamos poder descubrirlos con mayor facilidad quienes queremos verlos.