Star Wars IV: Una nueva esperanza, o La Guerra de las Galaxias, es una película mítica e icónica, título indispensable para varias generaciones que no pierde su capacidad para cautivar a pesar del paso de los años. Sobre ella han corrido ríos de tinta, pero quizás lo más destacable sea la magia que emana de ella y lo bien hecha que está, que parece que por ella no pasa el tiempo.

OBRA MAESTRA
Título original: Star Wars
País: Estados Unidos
Duración: 121 min.
Género: Aventuras, Acción, Ciencia ficción, Fantástico
Calificación: Apta para todos los públicos
Reparto: Mark Hamill (Luke Skywalker), Harrison Ford (Han Solo), Carrie Fisher (Princesa Leia), Peter Cushing (Grand Moff Tarkin), Alec Guinness (Obi Wan Kenobi), Anthony Daniels (C3PO), Kenny Baker (R2D2), Peter Mayhew (Chewbacca), David Prowse (Darth Vader), James Earl Jones, Phil Brown, Shelagh Fraser, Jack Purvis, Alex McCrindle, Eddie Byrne, Drewe Henley, Denis Lawson, Garrick Hagon, Jack Klaff, William Hootkins, Angus MacInnes, Jeremy Sinden, Graham Ashley, Don Henderson, Richard LeParmentier, Leslie Schofield
Distribuidora: 20th Century Fox
Productora: Twentieth Century-Fox Film Corporation, Lucasfilm
Departamento artístico: Al Locatelli, Alan Roderick-Jones, Frank Bruton, Leon Ericksen, Ralph McQuarrie, Steve Cooper
Dirección artística: Leslie Dilley, Norman Reynolds
Efectos especiales: Alvah J. Miller, John Dykstra, John Stears, Laine Liska, Lon Tinney, Nelson Shin, Patricia Rose Duigan, Tony Dyson
Fotografía: Gilbert Taylor
Guión: George Lucas
Maquillaje: Doug Beswick, Rick Baker, Stuart Freeborn
Montaje: George Lucas, Marcia Lucas, Paul Hirsch, Richard Chew, T.M. Christopher
Música: John Williams
Producción: Gary Kurtz Rick McCallum
Producción ejecutiva: George Lucas
La guerra de las galaxias”, y la llamo de ese modo porque así se le conocía hasta que se estrenó la primera trilogía allá por 1999 y pasó a ser “Una nueva esperanza”, es la película que más veces he visto en mi vida. Por cuestiones meramente sentimentales y subjetivas es mi película favorita, una fiesta cada vez que la veo. Yo no diría que es lo mejor que he visto, que después de haber visto mucho cine objetivamente uno puede entender que hay guiones y películas más redondas aún, pero para un chaval de siete años ver en 1978 algo así te deja una huella imborrable y perdurable. No soy un caso aislado, me pasó a mí y nos pasó a toda una generación. Por entonces no había Internet, ni videos o DVDS a cuatro meses del estreno en los cines, ni plataformas en streaming o televisiones que la emitieran pocos años después….el recuerdo y el deseo de volverla a disfrutar multiplicó su poso y muy probablemente la acabamos idealizando y transformando en algo aún mucho más grande.
Dejando a un lado la opinión meramente personal cambió el cine de entretenimiento e inició una nueva época en la que blockbusters similares, casi siempre relacionados con el género de la acción y/o el fantástico, fueron adquiriendo creciente importancia para la industria, no sólo por el muchísimo dinero que dejaban en taquilla sino también porque para los grandes estudios eran una fuente de ingresos adicionales gracias a un sinfín de productos de marketing.
No fue un proyecto sencillo, la viabilidad económica que hoy es indiscutible para productos similares como las adaptaciones de cómics no estaba garantizada en 1977 para un título como éste. Si nos situamos en aquella época las grandes productoras no invertían demasiado dinero en productos de evasión y entretenimiento porque el público que asistía a los cines era mayoritariamente adulto y con otras inquietudes artísticas y creativas. Por aquel entonces el proyecto que George Lucas presentaba a los grandes estudios provocó muchas dudas.
Lucas, con apenas treinta años, había rodado en 1971 “TXH-1138”,  la sorprendente recreación de un asfixiante mundo distópico y poco después “American Graffiti” (1973), una aplaudidísima recreación del mundo juvenil de la época. Con un cierto peso en la industria se lanzó a un proyecto personal que se inspiraba lejanamente en diversos cómics y entre ellos los de “Flash Gordon”. Tras varias negativas recibió el visto bueno de Alan Ladd Jr. en la 20Th Century Fox no sin ciertos reparos (el productor siempre confió más en la persona que le ofrecía el proyecto que en éste en sí). El problema de sacar adelante su idea era que su guión tenía un tono lúdico (algunos dirían “pueril”) de dudoso éxito, que la ciencia-ficción era un género por el que pocos estudios apostaban y que eran precisos efectos visuales que hasta entonces no se habían hecho.
Las dificultades provocaron que Lucas se dejara en ella todo su talento, tuvo que crear un estudio de efectos especiales (Industrial Light & Magic), tuvo mil problemas en el rodaje (la filmación en Túnez fue un pequeño infierno) y asumió la condición de “autor” y “artesano” (en definitiva era un proyecto personal imaginado que debía convertir en algo real) y por ello su película es la más trabajada y artesanal de toda la saga. La necesidad de convencer a su estudio y a los espectadores hizo que el trabajo fuera minucioso hasta lo enfermizo, perfeccionista al máximo y con una profundidad dramática que redimensiona la historia más allá de lo puramente lúdico.
Lucas quiso asegurarse para sí un par de cosas que el estudio no supo valorar bien y que fueron para la industria de Hollywood un antes y un después, los derechos sobre las continuaciones de su historia y el merchandising ¡¡¡Jugada maestra!!! Aquella petición le permitió ganar la independencia que después quería para continuar una saga, que desde el principio se planteó en nueve entregas, a su gusto.
La postproducción de la película, según cuentan las crónicas debió ser terrible por las dificultades con el montaje y los efectos especiales, tanto que Lucas tuvo que implicarse personalmente y acabó enfermando, otro dato que revela el alto grado de implicación del director en su proyecto y que explica la calidad del acabado final.
Cuando llegó el momento del estreno en el verano de 1977 la rumorología en Hollywood no daba un duro por la película, así que George Lucas intentó ganarse al menos un sector de público lanzando una novela y asegurándose una adaptación en cómic con Marvel. Apenas cuarenta cines aceptaron en Estados Unidos la película, pero tras las filas y la acogida del estreno, las cifras empezaron a crecer exponencialmente y se convirtió en un monumental éxito mundial.
Recuerdo como si fuera ayer el impacto en la sala de cine Palafox de Zaragoza cuando el superdestructor entraba en pantalla con una longitud que parecía inacabable tras la nave rebelde con la música de John Williams sonando a todo trapo. Es uno de los comienzos cinematográficos más grandes que recuerdo, te zambulle de lleno en la trama de la película y es preámbulo de un asalto que aún me sobrecoge. Quizás hoy haya perdido algo de fuerza pero entonces sólo “2001, una odisea del espacio” (Stanley Kubick, 1968), estrenada unos años antes, podía compararse.
Haciendo gala de gran valentía George Lucas hace que en el arranque de su historia los protagonistas sean ¡¡¡¡Dos robots!!!! Como público, es con los primeros personajes con los que empatizas y realmente la saga arranca con ellos tratando de huir de las tropas imperiales. A partir de ese momento el argumento entra en una cadena de acontecimientos con un suspense constante que te empuja a querer saber más y más y con el peligro siempre latente, amenazando a los personajes, algo que muchas películas del género no consiguen transmitir.
Narrativamente el suspense y la sensación de peligro sobredimensionan el argumento. En las primeras escenas la imponente presencia de Vader asaltando la nave de la princesa Leia y asfixiando a alguno de los rebeldes para sonsacarle información deja clara la amenaza que supone el Imperio; pero es que C3P0 y R2D2 en su huida llegan a un planeta no menos inquitante poblado por extraños seres (toda la andadura de los dos robots por el desierto de Tatooine magníficamente acompañado por el soundtrack y la banda sonora de John Williams siempre me han parecido subyugantes).
El argumento es fascinante, la narración intensa y trufada de incógnitas, los personajes tienen muchísimo tirón y magnetismo y hay un arco argumental cerrado pero que te deja la miel en los labios y el deseo de saber más. Allá por 1977 leer en los créditos iniciales que estábamos en el Capítulo IV del relato, no hacía otra cosa que provocarte una extraña ansiedad por saber más.
Técnicamente me parece insuperable. Dudo mucho que se pudiera hacer algo mejor en aquellos tiempos. Invito a cualquiera a que investigue cómo se confeccionaron muchos de los efectos especiales de las naves con maquetas porque resulta fascinante y la verdad es que quedan incluso mejor que muchos efectos visuales por ordenador que se han hecho después (de hecho creo que es mejor la versión original  porque los efectos visuales que aporta la extendida cantan muchísimo más que los originales y aportan muy poco valor añadido).
El montaje, a pesar de los quebraderos de cabeza que dio a Lucas, me parece igualmente sobresaliente, como lo es el trabajo en todos los departamentos artísticos, aunque la banda sonora de John Williams es sencillamente insuperable y ha pasado a formar parte de nuestro acervo melódico. Estamos hablando de una película tras la que hay un trabajo descomunal y minucioso hasta el detalle que fue recompensado con 11 merecidísimas nominaciones a los óscars (mejor película, director, actor secundario, guión original, montaje, banda sonora, dirección artística, vestuario, sonido, efectos sonoros y efectos visuales) de las que ganó nada menos que 7 (todas las nominaciones técnicas). Aquel año la película ganadora fue “Annie Hall” pero la más popular fue sin duda “La guerra de las galaxias”.
En suma, una película que te hace amar el cine, así , sin más.
MIS ESCENAS FAVORITAS
– Asalto inicial del superdestructor imperial a la nave rebelde.
– Los dos robots separándose en el desierto de Tatooine para buscar ayuda.
– C3P0 convenciendo al amo Luke de compre la unidad R2D2
– La conversación entre los tíos de Luke y éste con las miradas furtivas de la tía al tío: “Luke nunca será granjero Owen, el muchacho es igual que su padre” / “Eso es lo que me preocupa”.
– Luke saliendo a la luz de las lunas ansiando un futuro como piloto espacial.
– Luke acudiendo a la casa de sus tíos después del ataque de las tropas imperiales.
– Vader dándole una lección a uno de los militares de la Estrella de la muerte: “Su carencia de fe resulta molesta”
– Todo lo que acontece en la cantina galáctica de Mos Isley.
– El rescate de la princesa Leia con la escena del vertedero de basuras (la química entre el cínico Han Solo y la resuelta Leia le da un enorme plus al argumento).
– El enfrentamiento entre Vader y Obi Wan y la huida con el Halcón Milenario.
– Toda la escena final del asalto de los X-Wing a la Estrella de la Muerte me parece excepcional y posee un crescendo interno grandioso.