La nostalgia juega un papel muy importante a la hora de publicar libros, emitir series de televisión o películas y, cómo no, abordar el mundo de los videojuegos así que la editorial Ma Non Troppo lanzó «Yo también jugué a la Game Boy«, de Borja Figueruela.

Yo también jugué a la Game Boy
Autor: Borja Figueruela
Precio: 14,90€
Nº páginas: 192
Editorial: Ma Non Troppo
Encuadernación: Tapa Blanda
Año: 2019

La nostalgia es algo más que mera añoranza por un tiempo pasado. Es también un recurso que nos permite conectar con otro tiempo, con sus tristezas y sus alegrías, con el recuerdo de personas, objetos o eventos. Este libro nace con la voluntad de homenajear todas aquellas películas, series, libros, videojuegos y gadgets que hicieron felices a la generación de los ochenta y los noventa y que dejaron una profunda huella en su memoria. Sin duda la mejor manera de disfrutar el presente.

Normalmente se está rememorando con cierta constancia la década de los ochenta, una década que para muchos pudo marcar un antes y un después. Es evidente que el factor nostálgico, para lo bueno y lo malo, está patente, de ahí que en los tiempos que corren veamos en las redes sociales grupos que se sustentan de ello y que acaban expandiéndose y alargando sus garras. En el buen sentido de la palabra, que conste.

Los años pasan sin darnos cuenta y los que nacimos en la década de los 70 ya hemos vivido unas cuantas con no pocos recuerdos y nuevamente con “nostalgia” al echar la vista atrás. Una sola imagen nos retrotrae a algo que muchas veces nos puede hasta parecer reciente, y resulta que ya han pasado no pocos lustros sin darnos cuenta.

La portada de este libro ya es una declaración de intenciones. Imagen de la consola portátil Game Boy (la cual da título al libro), Son Goku (Dragon Ball), Macaulay Culkin con su típica expresión de “Sólo en Casa”, las Spice Girls y dos cintas, una de cassette y otra de VHS.

Sin embargo, Borja Figuerola nos ofrece algo distinto y similar a lo dicho anteriormente. Ya que si bien los 80 es algo recurrente a la hora de recordar, los 90 no fueron ni muchísimo menos peores, si no distinto. Los aficionados a los cómics, por ejemplo, suelen decir que esa década fue nefasta, pero claro eso suele suceder cuando el recuerdo viene de las dos grandes editoriales (Marvel/ DC) y las cosas que ofrecieron en un momento determinado. Nuevamente, todo sea dicho, con cosas aceptables y denigrantes. Pero si se profundiza un poco, sólo un poquito, empiezan a aparecer grandísimas obras que hacen que los 90 no fueran ni de lejos una década deplorable.

De ahí que el autor del libro que nos ocupa “Yo También Jugué a la Game Boy” nos lleve de la mano, de una manera bien estructurada, a unos años que para algunos -lo he comentado antes- les puede parecer que fueron ayer y que sin embargo en este mismo año 2019 ya han pasado la friolera de 20 años desde su final (1990-1999).

Es evidente que sus 192 páginas pueden acabar siendo muy ajustadas para lo que se puede querer contar, o al menos lo que el lector puede querer leer. Pero claro, en este tipo de libros siempre hay “cosillas” que acabas echando en falta. Sea por temas concretos o cosas que tú mismo habrías incluído y el autor no hizo. Acabamos en lo de siempre, todos llevamos un seleccionador de fútbol dentro y difícilmente acabaríamos todos por coincidir.

Borja Figuerola estructura su libro en secciones, de la siguiente manera: El cine antes de Netflix, La Música antes de Itunes, La Televisión antes de Youtube, Los Libros antes de la Saga Crepúsculo, etc. Es evidente la comparación entre lo de hoy y lo de ayer. Medios de comunicación y entretenimiento que tenemos aceptados ahora mismo casi en el Adn y que hay algunas generaciones que se han criado y mamado con ellas, mientras que otras han ido viendo esa evolución. Una cinta de cassette y un bolígrafo tiene sentido para unos y a otros les creará un interrogante en la cabeza pensando qué querrá decir eso. De ahí que Borja hace esa distinción en dichos títulos. Lo añejo y lo presente ni más ni menos.

Hablamos de un libro personal, donde la opinión o el punto de vista de Borja queda patente. Es como si lo hubieras escrito tú, el que está leyendo estas palabras. Con lo que estar de acuerdo o no con él, en algunas ocasiones, ya dependerá del acercamiento que tengas con su forma de ver las cosas. Algo que por otra parte también es de lo más lógico. No siendo esto algo negativo, dejo constancia.

¿Está toda la década de los 90 plasmada en este libro? ¿Todas las películas de renombre? ¿Toda la música? ¿Todos los libros que pudieron llegar a marcar?. No, no lo están. Pero tampoco creo que con el número de páginas que compone este libro pudiera estar TODO. Y tampoco le hace falta la verdad. Son “pinceladas”  que a más de uno le puede hacer sonreír porque en los noventa veía, leía o escuchaba lo que Figuerola nos va dando en tal o cual página. Si bien es cierto que hace mención a cosas que se hicieron en los 80, no sólo a los 90, pero es totalmente lógico debido a que hay sagas que empezaron en esos años y continuaron a posteriori.

Tecnología del momento, juegos de mesa, videojuegos que marcaron el camino a seguir, la verdad es que pocas cosas llegan a quedarse en el tintero una vez leído el libro.

Para terminar y como conclusión, hablamos de una lectura ligera, de rememorar sensaciones y momentos, con una buena selección de imágenes y de buena calidad (digo esto porque en alguna ocasión he visto libros donde te daban ganas de tirar el libro por la ventana), cada apartado posiblemente te deje con ganas de más, como he comentado en párrafos anteriores, pero que no por ello deja de ser algo tan obvio que lo pasas por alto. Lo bueno de estos libros es que a Borja Figuerola se le ha notado la pasión al hacerlo y pasárselo tan bien como cuando en aquellos años jugaba a la Game Boy.