Llega «Un mundo bajo Muerte: Thunderbolts» de la mano de Panini Cómics, una de las series más interesantes relacionadas con el evento principal. Bucky es el protagonista, líder de los Thunderbolts que tendrán que vérselas con algunos de los miembros fundadores del grupo. ¡Acción por un tubo!
Revolución… o rebelión… ¡como el rayo! El Doctor Muerte ha conquistado el mundo. Y Bucky Barnes le ayudó a hacerlo. Para expiar su papel en el triunfo de Muerte, Bucky reúne un grupo con un objetivo: que arda todo. Le acompañan Valentina Allegra de Fontaine, la Viuda Negra, Pájaro Cantor… y algunas incorporaciones sorpresa.
Hay algo muy curiosamente adictivo en este rincón del bestial evento «Un mundo bajo Muerte«. Mientras la miniserie principal de Ryan North y R. B. Silva establece el tablero en el que Muerte domina el planeta con mano férrea, los especiales van ampliando rincones, atmósferas y personajes que reaccionan —como pueden— a la distopía. Hulk Rojo va a la brutalidad, «Academia Muerte» a la sátira educativa, y el especial mutante promete su dosis de tragedia y resistencia. Pero el tomo «Un mundo bajo Muerte: Thunderbolts» hace algo distinto: convierte una miniserie completa, «Doomstrike #1–5» (de abril a julio 2025), en un agotador viaje a los infiernos para Bucky Barnes, que emerge como uno de los personajes clave de todo el crossover.
Lo primero que sorprende al leer los cinco números seguidos es lo bien que funciona la estructura pensada por Collin Kelly y Jackson Lanzing. Pese a llamarse Thunderbolts, la historia no arranca con el típico equipo dispar de antihéroes. Arranca con un hombre solo. Uno que acaba de descubrir que él, sin pretenderlo, fue el catalizador perfecto para que Muerte conquistara el mundo. Y claro, Bucky Barnes nunca ha sido de encajar la culpa con deportividad. Desde el primer número lo vemos luchando más contra sí mismo que contra el tirano de Latveria, decidido a romper el régimen que, de alguna manera, su propio movimiento provocó.
El primer capítulo marca un tono más introspectivo, lleno de conversaciones tensas entre Bucky y Muerte, con la destrucción de la Montaña Thunderbolts de Colorado como estallido puntual de espectacularidad. Hay referencias a la anterior miniserie del grupo, de hace nada, pero que conste en acta que no es necesario haberla leído para adentrase en estas páginas. Cuando cierras el primer número ya entiendes que esta miniserie va de remordimientos, de decisiones imposibles, de sangre fría y de la necesidad —o desesperación— de hacer lo correcto sin garantías de éxito. Que se lo digan a Shelbyville (que en paz descansen).
Y es a partir del segundo número cuando «Un mundo bajo Muerte: Thunderbolts» pisa el acelerador de verdad. Aquí ya tenemos un protoequipo Thunderbolt: U.S. Agente borracho y lleno de rencor, Sharon Carter como una mezcla de furia contenida y eficacia quirúrgica, y Sal Romero, el Jinete Fantasma del 44, convertido en uno de los mayores imanes de molonidad de todo el tomo. Su dinámica no es una hermandad, ni mucho menos; es un grupo de inadaptados que apenas toleran estar en la misma habitación, pero que saben que, si no se apoyan, Muerte los aplasta en dos viñetas. La misión del tren es un buen ejemplo del tono del tomo: tensa, ruidosa, peligrosa y salpicada de pequeños momentos de humanidad que recuerdan al lector por qué estos personajes importan. Un tren con el aspecto de Muerte, el juguete navideño que los niños necesitan.
El tercer número es probablemente el más emotivo. La aparición de la alineación original de los Thunderbolts no es solo un guiño nostálgico: sirve como espejo y distorsión a la vez. Ciudadano V liderando al equipo, Abner Jenkins como Mach-Muerte, y el resto del grupo (Piedra Lunar, Atlas y el Arreglador) enfrentándose a Bucky y compañía nos ofrecen una ensalada de tortas alucinante. Y lo mejor: no tiene miedo a dejar a sus protagonistas en el suelo, literal y metafóricamente. Esto no es una «victoria amarga»: es una derrota en toda regla, que obliga a replantear estrategias y pone a Bucky a un paso del abismo.
En el cuarto número llega algo que la serie necesitaba: la perspectiva de la Viuda Negra. Su misión para reunir a los Thunderbolts dispersos, heridos o encarcelados le da una energía diferente al tomo. Mientras tanto, Bucky mantiene una conversación final con Muerte mientras cenan cochinillo asado y otros manjares que, de haberse extendido en una miniserie más larga, podría haber sido una joya de tensión psicológica. Aun así, incluso en su formato brevísimo, funciona: Tommaso Bianchi aprovecha para llenar las páginas de primeros planos en los que las expresiones de Bucky —rabia, agotamiento, determinación— cuentan casi más que el propio diálogo. A propósito del dibujante, la verdad es que cumple con creces y se agradece que no se ausente ni un número.
Y el desenlace en el quinto número es una explosión de acción, redención y cierre por todo lo alto. Toda la miniserie va construyendo el significado de “Revolución” como nombre y como legado, y aquí ese concepto cristaliza. El mensaje de que nunca es demasiado tarde para cambiar —o hacer que otros cambien— se siente sincero porque Bucky lo ha sudado, sangrado y casi perdido. El combate final entre Thunderbolts por la libertad y Thunderbolts al servicio de Muerte es el tipo de clímax que cumple todas las casillas sin dejar de ser personal. Y la resolución, sin spoilers, deja a Bucky en un lugar perfecto para lo que venga después en Marvel. ¿Qué será, será?
«Un mundo bajo Muerte: Thunderbolts» aparece dentro de la línea especiales con un formato muy parecido al del Marvel Premiere: tapa blanda y papel económico. Las portadas variantes son el extra habitual, aunque también hay un texto de relleno y un recuerdo a Peter David, además del Spot on de Julián Clemente.
Leído como tomo, «Un mundo bajo Muerte: Thunderbolts» es uno de los tie-ins más completos del evento. Un viaje por la resistencia en tiempos imposibles que convierte a Bucky en el mejor adversario de Muerte de todo el crossover.
Un mundo bajo Muerte: Thunderbolts
Autores: Tommaso Bianchi, Colin Kelly, Jackson Lanzing
Fecha de publicación: Octubre de 2025
Edición original: Thunderbolts: Doomstrike #1-5
ISSN: 977308161000000002
Formato: 17x26cm. Comic-Book con lomo
Páginas: 128
Precio: 12,00 euros











Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja