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El inesperado y enorme éxito de «La Guerra de las Galaxias«, allá por 1977, la convirtió en un fenómeno mundial de la cultura popular, que muy pronto superó los límites de lo cinematográfico. Decir que es un film de culto es quedarse corto.

También, como no podía ser de otra manera, abrió la veda para que numerosos imitadores hicieran su versión particular de la propuesta de George Lucas, con sus naves espaciales, sus planetas exóticos, sus galaxias muy muy lejanas, sus villanos oscuros y sus héroes luminosos. Imitaciones, homenajes, hijos bastardos o, simplemente, burdos plagios como «Star Crash«, «Yor«, «Krull«, «Dunyayi Kurtaran Adami«, «Star Crash«, «El abismo negro«, «Galactica» o «Buck Rogers«. Algunas de ellas se cuentan entre las peores películas de la historia del cine.

Que «Star Crash» fuese una película de producción italiana, de presupuesto escaso, con David Hasselhoff como uno de los protagonistas y que su intención fuese imitar «La Guerra de las Galaxias» ya nos podía dar bastantes pistas sobre cuál sería el resultado final. Ni la bellísima Caroline Munro ni un actor de prestigio como Christopher Plummer iban a cambiar lo inevitable. Titulada en España «Star Crash, choque de galaxias«, dirigida por Luigi Cozzi, que fue asistente, colaborador y guionista del maestro del giallo Dario Argento, y protagonizada por Marjoe Gortner, Caroline Munro, David Hasselhoff, Robert Tessier, Joe Spinell, Nadia Cassini y Christopher Plummer, entre otros, nos contaba como dos contrabandistas perseguidos por la policía interespacial se topan con una nave abandonada en la que encuentran a un tripulante moribundo, que es el único superviviente de una misión enviada a destruir una arma secreta del malvado conde Zarthan. Poco después son detenido y condenados a pasar el resto de sus días en prisión. Sin embargo, pronto serán excarcelados y reclutados por el Emperador para que acaben la misión que tenía la tripulación ed la nave que encontraron y rescatar a su hijo, que ha desaparecido.

Rídicula, pero terriblemente divertida por aquello de «es buena de lo mala que es», la space opera de serie Z «Star Crash» está en la lista de las peores películas que intentaron seguir el sendero abierto por «La Guerra de las Galaxias«. Solo los italianos, y quizás Joan Piquer Simón o Jess Franco, podían carecer de escrúpulos y vergüenza para conseguir crear este sin sentido, tan cutre y tan puro a la vez.

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