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Las misiones Apolo y los viajes tripulados a la Luna de los años sesenta y las programa Viking de la NASA a Marte de los setenta llevaron a un resurgimiento del interés del público por el cine de ciencia-ficción, que alumbró películas tan interesantes como “La amenaza de Andrómeda”, “La naranja mecánica”, “Solaris”, “Naves misteriosas”, “Almas de metal”, “Soylent Green”, “Encuentros en la tercera fase”, “Capricornio Uno” o “El abismo negro“, una película del año 1979, de Walt Disney Productions, dirigida por Gary Nelson, y protagonizada por Maximilian Schell, Anthony Perkins, Robert Forster, Joseph Bottoms, Yvette Mimieux, Ernest Borgnine y Tom McLoughlin, entre otros.
El abismo negro” (“The black hole“) nos trasladaba a finales de nuestro siglo XXI, a bordo de la nave espacial USS Palomino, que tras completar una misión por el espacio buscando otras formas de vida y de vuelta a la Tierra, se cruzaba en el camino de un inmenso agujero negro, en cuyo campo gravitatorio quedaba atrapada junto a otra nave, la USS Cygnus, que había desaparecido veinte años atrás. A bordo de la nave solamente quedaba un tripulante, y muchos misterios por resolver.
La película está basada en la clásica novela de Julio Verne20.000 leguas de viaje submarino“, pero ambientada en un entorno espacial y bañada en efectos visuales, y era la apuesta de Walt Disney para seguir la lucrativa senda abierta por “Star Wars“… pero no supo aprovechar la oportunidad. Salvo la banda sonora de John Barry, fantástica, “El abismo negro” se quedó en una película simplemente entretenida, que no deja nada claro si es para niños, para adolescentes o para adultos, con un final bastante fallido y no se convirtió en el gran éxito que esperaban en Disney.
La película recibió dos nominaciones a los Oscars, por la fotografía y los efectos visuales.

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