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El internado de Hailsham no es lo que parece. Hasta este lugar nos trasladó el escritor japonés Kazuo Ishiguro, establecido en Inglaterra desde su infancia, en una novela que se puede inscribir perfectamente en el género de la ciencia-ficción, capaz de emocionar, aturdir, descolocar y ahogar. Hailsham acoge a jóvenes estudiantes como Kathy, Ruth y Tommy, que crecen aislados sin ningún contacto con el mundo exterior, con sus dotes artísticas estimuladas por sus profesores… o guardianes. Los tres son parte de un terrible secreto, oscuro y depravado, de la buena salud de una sociedad distópica que Kathy K. rememora, recordando cómo ella y sus amigos, sus amantes, descubrieron poco a poco la verdad.
Nunca me abandones” (“Never let me go“) es una novela fantástica que bebe de fábulas cercanas como las películas “Blade Runner” o “La isla” de Michael Bay, y novelas como “Un mundo feliz” de Aldous Huxley: el futuro brillante que tiene muchas sombras, una sociedad que se sustenta sobre un sistema de clonación de sus individuos, la búsqueda del alma de las copias y de la humanidad en el clon, el arte como parte del alma humana,… Una obra que nos obliga a posicionarnos y a tomar partido.
Esta obra de Kazuo Ishiguro estuvo nominada al prestigioso premio Booker del año 2005 (galardón que Ishiguro ya había obtenido previamente por su novela “Lo que queda del día”) y en el año 2010 se adaptó a la gran pantalla, en una película dirigida por Mark Romanek y protagonizada por Carey Mulligan, Keira Knightley y Andrew Garfield.
En 2017 Ishiguro fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

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