A medio camino entre una versión imposible, un capítulo perdido y una reinterpretación libre de la longeva saga de los Metabarones, «Showman Killer» es una obra que encaja perfectamente en el particular universo del chileno Alejandro Jodorowsky. Para bien y para mal. O lo adoras o lo detestas.

Harto de trabajar para el Omnimonarca, el doctor Courcolain urde un plan con el que cosechar fortunas: diseñar genéricamente al mercenario definitivo, a quien bautizará como Showman Killer. Privado de toda emoción, carente de códigos morales e instruido en avanzadas técnicas de combate, el despiadado asesino tan solo experimenta un sentimiento cercano al placer cuando se entrega a la destrucción. Pero el destino del implacable Showman da un inesperado giro cuando conoce a la misteriosa Ibis…

La historia del cómic contemporáneo está inevitablemente ligada a Alejandro Jodorowsky Prullansky (Chile, 1929), dramaturgo, director de cine, guionista, novelista, psicomago, filósofo, experto en tarot, farsante para algunos y loco para otros. Un artista multifacético que nació en Chile en 1929 que con veinticinco años llegó a la multicultural y artísticamente inquieta París, donde ha residido la mayor parte de su vida y donde ha desarrollado su obra. En 1975, un proyecto de llevar a la pantalla «Dune» de Frank Herbert le puso en contacto con el dibujante francés Moebius, quien le abrió las puertas del mundo del cómic, de les Humanoïdes Associés y a la revista «Métal Hurlant«, al ilustrarle su historia de «Los ojos del gato«. Una vez abiertas, las puertas no se volvieron a cerrar.
Tras «El Incal» llegó «Alef-Thau» con Arno, «El Lama Blanco» con George Bess, «El corazón coronado» de nuevo con Moebius, «Cara de Luna» con François Boucq, «La casta de los Metabarones» con Juan Giménez, «Juan Solo» de nuevo con George Bess, «Megalex» con Fred Beltran, «Bouncer» de nuevo con François Boucq, «Los Borgia» con Milo Manara, los ocho volúmenes de «Los Tecnopadres» con Zoran Janjetov, «Sangre Real» con Dongzi Liu,… entre muchos otros, que marcan con fuego la trascendencia de su importante obra en el mundo del cómic europeo, de quien se convierte en un referente esencial y una influencia indispensable del cómic europeo contemporáneo, pero su enorme trascendencia en este medio será realmente elogiada y dimensionada cuando ya no esté.

«Showman Killer» es una trilogía de ciencia-ficción integrada por los volúmenes «Un héroe sin corazón«, «El niño de oro» y «La mujer invisible«, publicados originalmente por la editorial francesa Editions Delcourt entre los años 2010 y 2012 y que, como ya hizo con los Metabarones, Alejandro Jodorowsky nos presenta como protagonista de la misma a un soldado definitivo e indestructible. Sí, el Showman Killer podría ser perfectamente una nueva encarnación del Metabarón original, el misterioso guerrero, el último de los Metabarones, el Sin Nombre, aquel que decide no tener descendencia para asegurar su supervivencia, uno de los numerosos personajes que se cruzaba en el camino del detective John Difool en el clásico «El Incal» de Moebius y Jodorowsky. El Metabarón era un personaje de enorme atractivo y con carisma suficiente como para ganarse su propia obra y Jodorowsky lo recuperó junto a la familia de los guerreros perfectos en «La Casta de los Metabarones» donde, a lo largo de varios volúmenes, siguió el retorcido árbol genealógico de esta legendaria casa familiar de mutilados («Othon, el tatarabuelo», «Honorata, la tatarabuela», «Aghnar, el bisabuelo», «Oda, la bisabuela», «Cabeza de Hierro, el abuelo», «Doña Vicenta Gabriela de Rokha, la abuela», «Aghora, el padre-madre» y «Sin Nombre, el último Metabarón»), revisando su historia así como sus tradiciones, sus amores y sus ancestros, junto al talento inconmensurable del dibujante argentino Juan Giménez. Esta crónica de la vida de cinco Metabarones que completó con los spin-offs «Cathaka» con Das Pastoras, los ocho volúmenes de «Los Tecnopadres» con Zoran Janjetov, «Las armas del Metabarón» con Travis Charest y, de nuevo, Zoran Janjetov y la saga de «Metabarón» de Jerry Frisen y Valentin Sécher que publica Yermo Ediciones.
El Metabarón de «Showman Killer» es también un despiadado asesino sin sentimientos ni escrúpulos, pero en este caso es una criatura artificial sin ningún código moral y carente de toda emoción porqué su creador se encargó de extirparlos, una máquina perfecta de matar entrenada en las más modernas y letales técnicas de combate por el doctor Courcolain, siervo descontento del Omnimonarca. Su único objetivo en la vida es recolectar riquezas y asesinar, la muerte y el oro, aunque su destino cambiará cuando conozca a la misteriosa Ibis y se embarque en la búsqueda de un niño perdido. El brillo de una luz en la oscuridad, en un mundo caótico que vive su particular juego de tronos.
Como siempre, aquello que nos ofrece el psicomago Alejandro Jodorowsky en las páginas de «Showman Killer» es una nueva incursión en su particular concepción de ese mundo singular que creó junto al dibujante francés Moebius, y tengo la sensación de que hay mucho más debajo de lo que podemos leer, que la historia nos cuenta muchas más cosas de las que entendemos en una primera lectura.
El Showman Killer de Jodorowsky reproduce muchos de los tics del autor chileno, y entre escenas macabras y sangrientas que salpican de escarlata las páginas del cómic, repletas de mutilaciones, parricidios, clonaciones y genocidios, el guionista nos cuenta el sendero de iluminación, el viaje del héroe y el destino trágico de sus personajes, aunque con las claves propias de su universo particular, los diálogos filosóficos y cargado de material alegórico, que nos remiten de forma inequívoca a los círculos herméticos de los masones, sus códigos secretos y sus logias discretas y cerradas a los ojos ajenos.

«Showman Killer«, parida por la imaginación fértil y desbordante del eterno guionista chileno Alejandro Jodorowsky, casi parece una historia descartada de «La Casta de los Metabarones«, y eso es bueno. Es algo fantástico para los que adoramos esta saga y la obra del guionista chileno. Podría ser un volumen independiente de la saga del Metabarón, un capítulo perdido de las historias del Sin Nombre, y el estilo del dibujante Nicolas Fructus, realista y casi pictórico, se ajusta perfectamente. Un resultado muy digno, que recuerda a Zoran Janjetov, Valentin Sécher y Travis Charest, pero que no alcanza la brillantez de los trabajos de Juan Giménez o Vicent Segrelle, y cuando echamos un vistazo al resto de dibujantes de la saga de los Metabarones nos daremos cuenta de que con autores como Niko Henrichon, Mukesh Singh o el croata Esad Ribic, la calidad está mucho más que garantizada.
Es, en conclusión, un cómic recomendado sobretodo para los seguidores de los Metabarones y de ese universo singular al que ha dado forma el guionista Alejandro Jodorowsky, pues su lectura necesita algunas inmersiones previas en los códigos particulares del chileno, muy herméticos para los foráneos. Aquellos lectores dispuestos a seguir su juego de alegóricos disfrutarán, pues la nueva saga dedicada al asesino más despiadado del universo nos ofrece justamente lo que los seguidores de Jodorowsky y los Metabarones estábamos esperando. El resto podrán entretenerse con una space ópera en toda regla, una historia de ciencia-ficción fascinante y perturbadora repleta de acción, sangre y vísceras, enemigos terribles y combates emocionantes.

Showman Killer.
Guión: Alejandro Jodorowsky
Dibujo: Nicolas Fructus
Edición original: «Showman Killer. Tome 1: Un héros sans coeur», «Showman Killer. Tome 2: L’Enfant d’or», «Showman Killer. Tome 3: La Femme invisible».
Fecha de publicación: Septiembre de 2017
ISBN: 978-84-17176-88-4
Formato: Cartoné. Color.
Páginas: 176
Precio: 23,00 euros