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Cuentan que Alfred Hitchcock quería adaptar la obra de teatro de Patrick Hamilton a la gran pantalla rodando toda la película en un único plano, pero las limitaciones técnicas de la época le obligaron a fragmentar la historia en una serie de planos secuencia de unos diez minutos cada uno. En concreto, la película se compone de diez tomas (que duran 9:34, 7:51, 7:18, 7:09, 9:59, 8:35, 7:50, 10:06, 4:37 y 5:40 minutos, respectivamente), correspondientes a las distintas bobinas de celuloide disponibles entonces. Esto no supuso, sin embargo, un freno para el ingenio del director británico, quien logró que, a ojos del espectador, la acción pareciera desarrollarse en un único plano continuo, ocultando los cortes con precisión. Para ello utilizó elementos como las paredes o las espaldas de los personajes, que se acercaban al objetivo hasta oscurecer completamente la imagen, permitiendo así disimular las transiciones.
Alfred Hitchcock fue uno de los más grandes directores de la historia del cine, con una filmografía repleta de películas memorables que bien podrían considerarse de visión obligada. Durante décadas, era habitual poder ver películas del orondo director británico en televisión en abierto y en horarios accesibles, pero hoy en día, para las nuevas generaciones, su redescubrimiento resulta menos inmediato y a menudo pasa por aceptar la afirmación de sus mayores de que se trata del mayor genio del cine de suspense de todos los tiempos. Y no es una exageración: sir Alfred Hitchcock creó algunas de las películas de intriga más intensas e inquietantes que el público ha visto nunca en una pantalla de cine, entre ellas «Los pájaros«, «Psicosis», «La ventana indiscreta«, «Rebeca«, «Encadenados», «Con la muerte en los talones», «Vértigo», «39 escalones», «La sombra de una duda», «Extraños en un tren«, … y, por supuesto, «La soga«, sobre la que centramos hoy nuestra atención.
Protagonizada por James Stewart, Cedric Hardwicke, Constance Collier, Farley Granger, Joan Chandler y John Dall, «La soga» nos invita a asistir como testigos al asesinato de David Kentley, a manos de Brandon y Phillip, que estrangulan a su víctima con una soga y ocultan el cadáver en un arcón. Tras el crimen, los asesinos organizan una cena en el mismo apartamento, a la que invitan a sus padres, su prometida, su amigo de la infancia y a Rupert Cadell, su antiguo profesor de filosofía. El macabro juego, con el cuerpo de David oculto en el baúl durante toda la velada, se complica cuando Rupert comienza a sospechar que algo terrible ha sucedido..
«La soga» es un ejercicio de suspense magistral, una obra maestra del cine, pero también presenta aspectos polémicos que provocaron que en varios cines de Estados Unidos se prohibiera su exhibición. Por un lado, se ocultó deliberadamente la homosexualidad de los personajes principales, un elemento clave en la obra teatral original, aunque Alfred Hitchcock dejó sutiles indicios que algunos espectadores supieron leer. Por otro, la película aborda ideas relacionadas con el elitismo moral y la superioridad intelectual, conceptos que en aquel contexto histórico se percibieron como peligrosamente cercanos al nazismo, derrotado apenas dos años antes.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja