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Ray Liotta fue uno de esos actores solventes que Hollywood intentó vendernos como gran estrella de su firmamento, y no consiguió convencernos. Y aunque muchos quedamos encantados con su inolvidable Henry Hill de “Uno de los nuestros“, realmente nunca llegó a dar el salto definitivo y deambuló por títulos mediocres que no le ayudaron demasiado a crecer. Fallecido apenas hace un año a los 67 años, mientras se encontraba en República Dominicana rodando una película, se labró una carrera sólida con títulos como “La fuerza de un ser menor” de Robert M. Young, “Campo de sueños” de Phil Alden Robinson, “Escape de Absolom” de Martin Campbell, “Copland” de James Mangold, “Blow” de Ted Demme o “Hannibal” de Ridley Scott, pero nunca fue una estrella. Quizás parte del problema de Ray Liotta es que nunca encontró su lugar. Trabajó con grandes directores y en películas de gran presupuesto, pero también en ‘indies‘ y con directores novatos. No apostó por ser héroe de acción, ni actor de método, ni aspiró a los grandes premios de Hollywood, ni decidió jugarlo todo a los blockbusters. “Escape de Absolom“, por ejemplo, fue una de sus escasas incursiones en el cine de acción y, aunque el resultado fue francamente bueno, no repitió.

Dirigida por Martin Campbell y protagonizada, además de Ray Liotta, por Lance Henriksen, Stuart Wilson, Kevin Dillon, Kevin J. O’Connor y Ernie Hudson (el cuarto cazafantasmas), entre otros, “Escape de Absolom” (“No Escape“) es una película del año 1994 que nos trasladaba hasta un año 2022 distópico, a un futuro que no se parece demasiado al que estamos viviendo. ¿O quizás se está empezando a parecer más de lo que quisieramos pensar? En ella nos contaban como el soldado John Robbins es condenado a presidio en Absolom por asesinar a un superior y tras haber logrado escapar de dos prisiones de máxima seguridad. Absolom es la cárcel más cruel que jamás ha existido, ubicada una isla selvática sin muros ni guardianes. Allí son abandonados los delincuentes más peligrosos, que tienen que someterse a las más salvajes condiciones de supervivencia y que están separados en dos bandos enfrentados. Robbins sólo tiene una posibilidad para sobrevivir: escapar de Absolom como sea. Y no se lo van a poner fácil.

Curiosamente “Escape de Absolom” es una película que, treinta años después, parece totalmente olvidada. Como si no hubiese existido. Sorprende, pues el film de Martin Campbell no estaba nada mal, y sabía aprovechar con ingenio ideas de otras películas como “Mad Max“, “Fortaleza Infernal“, “Perseguido“, “Demolition Man” o “1997: Rescate en Nueva York“, pero la taquilla le dio la espalda: recaudó menos de lo que había costado.

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