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El actor Tom Cruise es un tipo peculiar, extraño, siniestro, incluso excéntrico, y su fidelidad a la iglésia de la Cienciología de L. Ron Hubbard no le ha ayudado a mejorar su imagen pública. Es una evidencia que hoy Tom Cruise ya no es ni la sombra de lo que era, y que su singular vida personal ha afectado de forma muy negativa a su carrera profesional. Abandonado el camino del Óscar, por el que luchó con esfuerzo durante varios años y al que se acercó en «Nacido el 4 de Julio«, «Magnolia» o «Jerry Maguire» con tres merecidísimas nominaciones, Cruise dedicó sus esfuerzos a los blockbusters, con mayor o menor fortuna, y a llenar sus bolsillos. Sus resultados en taquilla, el rendimiento de sus películas, la respuesta del público ante sus trabajos, no han sufrido su vida fuera de la gran pantalla. Aunque ya tiene sesent años el resultado de sus películas como héroe de acción le convierten en uno de los intérpretes más rentables de Hollywood.

Pero, si echamos la vista atrás, creo que todos podremos reconocer que en la filmografía de Tom Cruise hay muchísimos más aciertos que errores. Y empezando durante los años ochenta, cuando el actor se consagró como uno de los principales ídolos de las quinceañeras, que forraban sus carpetas con el rostro del menudo actor (no llega al 1,70 de altura): «Top Gun«, «Rebeldes«, «Legend«, «Cocktail«,… o «Risky Business«, por la que Tom Cruise fue nominado a un Globo de Oro en la categoría de mejor actor de comedia.

En «Risky Business«, una película de 1983 dirigida por Paul Brickman y protagonizada por Bronson Pinchot, Curtis Armstrong, Joe Pantoliano, Rebecca De Mornay, Richard Masur y Tom Cruise, nos contaron como Joel Goodson está considerado por todo el mundo como un chico perfecto y un hijo responsable. Sus padres lo adoran y confían en que llegue a convertirse en un importante ejecutivo. Pero Joel está cansado de ser modélico, y aburrido, y decide dar rienda suelta a su personalidad oculta. Aprovechando unas vacaciones que se toman sus padres, decide lanzarse a la aventura y cambiar su vida: durante las vacaciones de sus padres, convertirá su casa en un burdel.

«Risky Business» es un comedia adolescente que fue un poco más allá de los límites del género en su momento, y que ponía en jaque a la caduca moral de los EE.UU. durante el mandato del conservador Ronald Reagan, poniendo al sexo y a los ricos en el centro de la diana. Muchos quisieron ver en «Risky Business» lo que pudo ser «El Graduado» en los años sesenta, pero el tiempo la ha puesto en su lugar: un simple entretenimiento gamberro… con una buena banda sonora.

Cuarenta años después lo más recordado de la película es la escena en la que el personaje de Tom Cruise comienza a bailar en ropa interior en el salón de su casa al son de «Old time rock and roll«… y la espectacular y bellísima Rebecca De Mornay.

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