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El actor Tom Cruise es una criatura singular dentro de ese extraño ecosistema llamado Hollywood. Su imagen pública ha oscilado del blanco al negro, pasando por todas las tonalidades del gris posibles, pero sus resultados en taquilla, el rendimiento de sus películas, la respuesta del público ante sus trabajos, no han sufrido apenas por sus idas y venidas. Ya puede ser extraño, siniestro, incluso excéntrico, y fiel a la iglesia de la Cienciología de L. Ron Hubbard, que sus películas siguen funcionando en el box-office. Sus números le convierten en uno de los intérpretes más rentables de Hollywood, y casi nadie discute su extraña vida fuera de la gran pantalla. Abandonada la lucha por un Oscar por sus interpretaciones, por el que luchó con esfuerzo durante varios años y al que se acercó en «Nacido el 4 de Julio«, «Magnolia» o «Jerry Maguire» con tres nominaciones que, quizás, hubiesen merecido el galardón, Cruise dedicó sus esfuerzos a los blockbusters y a llenar sus bolsillos.

La película de ciencia-ficción «Oblivion: El tiempo del olvido«, dirigida por Joseph Kosinski (su segunda película tras «TRON: Legacy») y escrita por William Monahan, Michael Arndt y Karl Gajdusek a partir de una novela gráfica del propio director junto a Arvid Nelson y Andree Wallin, nos trasladaba hasta un futuro no muy lejano, el año 2073, a un planeta Tierra devastado por una guerra librada contra una raza alienígena hostil que esconde muchos secretos y mentiras.

En este futuro distópico, una mezcla entre ese entrañable «Wall-E» de Pixar, el «Soy Leyenda» de Francis Lawrence, algo de «El Planeta de los Simios«, «Matrix» y «La guerra de los mundos«, e incluso algunas gotas del clásico «Mad Max» de George Miller, el centro de toda la acción girará alrededor de Jack Harper, uno de los últimos técnicos de drones no tripulados destinado en la Tierra que forma parte de una operación para extraer recursos vitales de nuestro devastado planeta en estado terminal tras una larga guerra contra la raza alienígena conocida como los Scavs. Los humanos vencieron la guerra, pero la Tierra quedó destruida por el conflicto, la Luna se convirtió en un montón de escombros en órbita y todos los seres humanos fueron evacuados a Titán. Su misión en el planeta junto a su esposa Victoria está a punto de finalizar cuando Jack rescata de una nave caída a una hermosa extraña, una mujer que protagoniza las enigmáticas pesadillas de Jack desde hace un tiempo. Su llegada provocará una serie de acontecimientos que le llevarán a replantearse todo lo que daba por sabido, y el destino de la humanidad caerá en sus manos.

Protagonizada por Tom Cruise, Morgan Freeman, Olga Kurylenko, Nikolaj Coster-Waldau, Zoe Bell, Melissa Leo, Andrea Riseborough, Lindsay Clift, Jaylen Moore y James Ricker II, entre otros, tiene muchas similitudes con «Moon«, la película de Duncan Jones de 2009. Quizás demasiadas, aunque el director salió al paso de las críticas asegurando que su cómic en el que se basa la película es del año 2005… aunque se editó en el 2010. Sea como sea la película de Kosinski es un lujoso pasatiempo donde lo más destacable son los espacios arquitectónicos, la casa sobre las nubes, las naves burbuja y un diseño de producción espectacular. Un blockbuster sin alma, que se hace largo, pero que deslumbra.

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