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Ojo, estómagos sensibles y almas cándidas, que entramos en territorio peligroso. De hecho, toda la filmografía de Darren Aronofsky es un campo de minas pero la segunda película del cineasta de Brooklyn es dura, cruda, directa, y con un final que puede lanzar al suicidio a cualquier espectador con el ánimo bajo.
«Réquiem por un sueño» es una película sobre la adicción a las drogas, la caída y la redención de Harry, Sara, Marion y Tyrone. Harry vive con su atormentada madre Sara y, mientras él sueña con una vida mejor, ella está permanentemente a dieta para el día que pueda cumplir su mayor ilusión: aparecer en su concurso televisivo preferido. La ambición de Harry y su novia Marion es hacerse ricos vendiendo droga con su amigo Tyrone y utilizar las ganancias para abrir un negocio propio. Harry y Marion no se resignan a vivir una existencia que consideran despreciable, por lo que harán lo impensable por conseguir la vida que anhelan.
Protagonizada por Jared Leto, Jennifer Connelly (luchando, una vez más, por alejarse de su imagen de niña buena), Ellen Burstyn (nominada al Óscar por su papel de Sara Goldfarb, la madre obsesionada con las píldoras para adelgazar) Marlon Wayans, Christopher McDonald y Louise Lasser, entre otros, acompañada por la música de cuerda del Kronos Quartet, la transgresora película de Aronofsky se basa en el libro homónimo «Requiem for a dream» escrito en 1978 por Hubert Selby Jr. (que tiene un breve cameo en la película como guardia de prisión).
¿Queréis saber un secreto? Tappy Tibbons, el personaje interpretado por Christopher McDonald, recomienda tres cosas para alcanzar el éxito en treinta días: no comer carne roja, no consumir azúcar refinado y… nada más. La tercera no se desvela durante el metraje estrenado en cines, pero en una escena incluida en el material extra del DVD se descubre la tercera clave: no tener orgasmos. Y eso nos permite entender porqué el director le pidió a los actores Jared Leto y Marlon Wayans evitar el sexo y el azúcar durante treinta días, para entender mejor a sus personajes.
«Requiem por un sueño» es una hora y media de cine intenso, sórdido y mareante, culminados en diez minutos finales sin concesiones incluso para los estómagos más curtidos. Uno de los finales más extremos de la historia del cine.

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