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El hoy venerable Joe Dante, con 77 años y diez años alejado de las pantallas de cine, es una auténtica leyenda del cine de terror y fantástico, con títulos memorables en su filmografía como «Gremlins«, «Pequeños guerreros«, «Piraña«, «No matarás… al vecino«, «Aullidos» o «El chip prodigioso«. El cineasta de New Jersey cuenta con una carrera repleta de films de auténtico culto para un público familiar, pero no eran películas ni para niños ni para adultos. Había aventuras, fantasía, pero también terror. La premisa de Dante para hacer cine era bien sencilla: «Si tienes una habitación a oscuras y no te digo o enseño qué hay ahí, tu imaginación va a llenarla siempre de algo mucho más terrorífico de lo que yo pueda encerrar en ella.«

«El chip prodigioso» («Innerspace«) es un claro ejemplo de ese género ambiguo que Joe Dante dominaba y que hemos mencionado antes. En esta película protagonizada por Dennis Quaid y Meg Ryan (que se enamoraron durante el rodaje de esta película y se casaron poco después), Fiona Lewis, Harold Sylvester, Kevin McCarthy y Martin Short, entre otros, el director nos ofrece una combinación de humor y ciencia-ficción, con una clara inspiración en el clásico «Viaje alucinante» de Richard Fleischer. No es un remake, pero casi.

La historia nos cuenta como el temerario teniente Tuck Pendelton es miniaturizado a proporciones microscópicas para un proyecto secreto del gobierno, pero cuando el laboratorio es asaltado, es inyectado accidentalmente en el torrente sanguíneo de un hipocondriaco empleado del supermercado llamado Jack Putter. Des de dentro de su inesperado anfitrión, Tuck logra ponerse en contacto con Jack y le pide ayuda para recuperar su tamaño normal. Jack contará on la ayuda de la ex-novia de Tuck, la reportera Lydia Maxwell.

Lamentablemente, pese a contar con el director de «Gremlins» y a Steven Spielberg como productor, «El chip prodigioso» no consiguió recuperar el presupuesto de 26 millones de dólares. Sí, «El chip prodigioso» fue un fracaso en las salas de cine pero el formato doméstico le dió una segunda oportunidad, y el paso del tiempo la convirtió en un clásico del cine familiar y ochentero. Por suerte, los efectos especiales creados por Dennis Muren en ILM fueron reconocidos con un Oscar.

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