Ser padre es mucho más que educar a un hijo y proporcionarle las herramientas para que construya su personalidad y su futuro, sino también asumir como propios los errores que él comete. En “Tenemos que hablar de Kevin” de Lynne Ramsay, que adapta la novela de Lionel Shriver, unos padres deben enfrentarse a la pena y la responsabilidad de un acto terrible de su hijo Kevin.

“Tenemos que hablar de Kevin” cuenta como el adolescente problemático Kevin, dos días antes de su decimosexto cumpleaños, realiza un acto terrible, y su madre Eva, una autora y editora de guías de viaje felizmente casada con un fotógrafo, se enfrenta a sus propios sentimientos que oscilan entre la pena y la responsabilidad. Eva tendrá que intentar hallar la respuesta a las incógnitas que la persiguen, desesperada por encontrar algún tipo de perdón o redención que quizá nunca llegarán: ¿Alguna vez quiso a su hijo?, ¿cuánto de lo que Kevin hizo fue su culpa?
La directora escocesa Lynne Ramsay nos invita en su tercer largometraje, “Tenemos que hablar de Kevin” (“We need to talk about Kevin”), a adentrarnos en una historia sobre la maternidad (y, en menor medida, la paternidad que en esta película es un mero espectador pasmado y sin personalidad), sobre los errores de la educación en el mundo contemporáneo, sobre la responsabilidad de unos padres frente a los actos de sus hijos, sobre el perdón y la redención. Ramsay nos permite entrar en la vida de Eva Khatchadourian, su marido Franklin y su hijo Kevin, descubrir su drama y juzgarlo, tomar posición en una historia compleja con múltiples lecturas. ¿El amor de una madre es incondicional, pase lo que pase?, ¿un hijo no deseado puede convertirse en un asesino?, ¿se puede querer a un hijo aun siendo este un asesino? No, esta película que adapta con enorme delicadeza la novela homónima de Lionel Shriver no es cine de consumo directo, no se bebe de un solo trago. Es muy dura. Sin ir más lejos, la novela, galardonada y aplaudida, llegó a ser rechazada por hasta treinta editoriales distintas que no quisieron publicar una historia que, pese a que busca analizar los porqués, genera una tormenta de sensaciones y preguntas sin respuesta que pueden llegar a angustiar al lector y al espectador.
Toda “Tenemos que hablar de Kevin” se sostiene sobre los hombros de una magnífica Tilda Swinton, madre atormentada, y el adolescente sociópata interpretado por Ezra Miller. Ambos se posicionan en los dos extremos del ring, mientras el padre sobreprotector y la sociedad represiva asisten como espectadores más o menos activos en la contienda. El reparto, además de la andrógina Swinton (nominada al BAFTA, al Globo de Oro, al National Board of Review y a los Premios del Cine Europeo como mejor actriz por este papel) y Miller, el reparto de la película cuenta con John C. Reilly, Siobban Fallon Hogan y Ashley Gerasimovich. (www.bbc.co.uk/bbcfilms/film/we_need_to_talk_about_kevin)

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