La publicación de la edición integral de tetralogía original de “La Búsqueda del Pájaro del Tiempo” por parte de Norma Editorial es la excusa ideal para recuperar del baúl de los recuerdos la reseña que publicamos hace varios años sobre esta joya del cómic francés de fantasía, con un lavado de cara y una puesta al día. La ocasión lo merece.


image1El mundo de Akbar está apunto de sufrir el azote del dios Ramor . Solo la princesa hechicera Mara puede sabe cómo evitar que se libere de su encierro, pero el hechizo que debe realizar es muy complejo y no hay tiempo para llevarlo a cabo. Pero queda lugar para la esperanza: el Pájaro del Tiempo , un ser que puede detener el tiempo. Serán su hija Pelisse y su antiguo amante Bragon los que tendrán la difícil misión de hacerse con él.

“La Búsqueda del Pájaro del Tiempo” (“La Quete de l’oiseau du temps”, en su versión original) es un cómic de fantasía épica de los franceses Serge Le Tendre (guión) y Regis Loisel (dibujo), con color de Yves Lancot. La historia está formada por dos sagas, una tetralogía incial (“La Concha de Ramor”, “El templo del Olvido”, “El Maestro”, “El Huevo de las Tinieblas” -La conque de Ramor, Le temple de l´oubli, Le rige, L´oeuf des tenebres-) publicada en castellano a mediados de los años 80 en la colección Cimoc Extra Color de Norma Editorial (num. 17, 25, 35, 48 y 161) desde el original francés editado por Dargaud, y una segunda serie titulada “Avant le Quete” aún incompleta (con tres números editado en castellano, “El Amigo Javin”, “El Grimorio de los Dioses” y “La Pista del Rige” -L’ami Javin, Le Grimoire des Dieux y Le Piste du Rige-).

El dibujante Regis Loisel es una figura indispensable del bande dessinée en Francia, uno de los principales representantes de la nueva generación de historietistas que surgieron en el mercado franco-belga a principios de los 70 (junto con nombres como François Bourgeon, Max Cabanes o André Juillard). En su curriculum luce el prestigioso Grand Prix du festival d’Angoulême del 2002 por el conjunto de su obra y por su contribución a la evolución del cómic y trabajos de muchos quilates como el portafolio “L’offrande”, los magníficos seis volúmenes de la adaptación de la obra de J.M. Barrie “Peter Pan” que significaron quince largos años de trabajo, la maravillosa saga de fantasia de “La búsqueda del pájaro del tiempo” (“La qûete de l’oiseau du temps”) con Serge Le Tendre, que fue un auténtico hito en Francia, y su precuela “Avant la qûete”, las seis entregas de “Magasin général” con Tripp, las historias eróticas “Troubles fêtes” con textos de su propia esposa, guiones para otros dibujantes (“Pyrénée”, “Franfeluches pour une sirene” o la serie “Les Farfelingues”), diseños para videojuegos (“Gyft”, para Cryo Software), el storyboard para la película “Érase una vez” (“Le petit poucet”, adaptación en imagen real del cuento clásico de Pulgarcito) y colaboraciones con Disney en las películas “Mulan” y “Atlantis”, aunque hace unos años que no dibuja y cede la parte más compleja de este proceso a terceros.
Así, en “Mi Amigo Javin” dejaba la labor creativa en manos de Lidwine, que mimetizaba su estilo con absoluto respeto siguiendo los storyboards de Loisel, en la tetralogía “Magasin Général” cedía el dibujo a un canadiense Jean-Louis Tripp que redibujaba los bocetos a lápiz del dibujante francés, en “El Libro Mágico de los Dioses” hacía lo propio con el dibujante argelino Mohamed Aouamri, y en “La Pista del Rige” en Vincent Mallié, y se reservaba únicamente el papel de bocetar y de la “dirección gráfica”. Con este sistema de trabajo Loisel se reserva la parte que más le gusta (montar la historia, la composición de las viñetas y la puesta en página) y cede la parte más compleja del proceso de dibujo a otros autores, dibujantes de categoría reconocida que intentan mimetizar el estilo y la precisión detallista de Regis Loisel y esconder su propio gesto.
Y es que Loisel es una figura excepcional, una verdadera estrella si hacemos caso a los comentarios que nos hizo al respecto Jean-Louis Tripp, coautor de “Magasin Général”, durante la conversación que mantuvimos en el pasado Saló del Cómic de Barcelona 2008 (“cuando salíamos de la sala de prensa en el último salón de Angouleme, los flash de las cámaras nos cegaban y varios aficionados se le abalanzaban con frenesí” nos comentaba).

Serge Le Tendre, el compañero de reparto de Loisel en “La Búsqueda del Pájaro del Tiempo”, es un prolífico e interesante guionista francés. A destacar “Los Viajes de Takuan” (con Siméoni y dibujo de Taduc), “Les Nocturnes” (con dibujos de Cothias y Loisel), “Les Errances de Julius Antoine” (con Christian Rossi), los siete álbumes de “Le Cycle de Taï Dor” (con Rodolphe y dibujos de Jean-Luc Serrano y Luc Foccroulle), “Jérome K. Jérome Blonche” (con Pierre Fournier -Makyo-), “Labyrinthes” (con Dieter y dibujo de Jean-Denis Pendanx), “Tirésias” y “La Gloire d’Héra” (con Christian Rossi de nuevo), el western asiático “Chinaman” (con dibujo del francés de origen vietnamita Olivier TaDuc),…

La historia de “La Búsqueda del Pájaro del Tiempo” nos habla de Ramor, un malvado dios encerrado por sus semejantes en el fondo de una concha, que está a punto de escapar de su encierro y pronto romperá el hechizo que lo mantiene preso en su mazmorra. Para evitar que el país de Akbar quede a merced de la oscura deidad la joven hija de la hechicera Mara, la descarada y seductora Pelisse, parte con su fiel Vaina en busca del legendario caballero Bragon, un veterano guerrero ya retirado que fue amante de Mara en su juventud, que le ayudará a encontrar el Pájaro del Tiempo con el que detener el avance irremediable de los días para que la hechicera pueda salvar el mundo ante un cataclismo.
Le Tendre desarrolla los acontecimientos a lo largo de cuatro tiempos, cuatro historias independientes de una saga dividida en otras tantas búsquedas (la concha de Ramor, el templo del Olvido, el Dedo del Cielo, y el Huevo del Pájaro del Tiempo) en diferentes escenarios, muy creíbles y carismáticos: la gris y neblinosa región de los velos de espuma, el país de los siete caminos, la región Blanca, el país de los Palfanganeses, la ciudad de Thá, la región de los Mil Verdes, la ciudadela del desierto Numur, el Dedo del Cielo, la región de las Tierras Escabrosas o reino de los Gris-grelets, la ciudad de Ir-weig,… La historia se entreteje con los magníficos lugares que nos descubre el dibujo de Loisel, y se acompasa perfectamente con el crescendo dramático perfectamente estructurado, con unos personajes que evolucionan y que se van haciendo más y más complejos hasta ese inesperado final que supone la última pieza de un extraordinario rompecabezas.

A la altura de la ambientación del mundo de las dos lunas de Akbar, sublime, de la imaginería fantástica de objetos, edificios, lugares, artefactos y paisajes, detalladamente reproducidos a lo largo de la saga, están también los personajes. Un extenso repertorio de personajes principales con motivaciones claras y comprensibles que evolucionan al son del desarrollo de los acontecimientos: el caballero Bragon, desencantado y nostálgico de un pasado glorioso que recupera el espíritu del joven guerrero, o la joven y descarada Pelisse, el secreto mejor guardado y la nota erótica exuberante de la mujer con carácter, o el amargado guerrero llir Bulrog, un viejo alumno amargado y vengativo que guarda cicatrices tanto en el interior como el exterior, o el misterioso Desconocido, el narrador que ofrece el único tono de humor en una agridulce trama, o el fiel e inseparable compañero de aventuras Javin, cuyo funesto destino marcarán el camino y el carácter del guerrero,… Y un aún más extenso reparto coral de personajes secundarios que acompañan y enriquecen la narración y proporcionan los detalles necesarios, las claves y los secretos que esconde la maravillosa historia: Mara, el noble Galhoum, el enigmático maestro de las adivinanzas Fol de Dol, Bodías de la región de los Mil Verdes, la virgen inmortal Kiskill, el Guardián del Nido, la gobernanta de la hacienda Listelle, el príncipe Morange herido por un borak, los príncipes hechiceros Tharmine, Shan-tung o Fjel,…

Y las criaturas, muestrario de monstruos y razas digna del manual más extenso de la Tierra Media o los Reinos Olvidados: el azote del desierto Muerte Rampante, la pequeña pero poderosa vaina, la podo roja, el ocre, los salvajes borak, el feroz trivulgo, los voladores lopvents, la gran marea de los ch’tines, el gigantesco krille,…

El dibujo de Loisel, que no descubriremos aquí, es fresco, ágil, detallista y visceral, aunque se nota el cambio de estilo a través de los álbumes, desde el primitivo y sucio trazo de La Concha de Ramor hacia una mayor limpieza del líneas en el final de la historia, que ya se manifiesta en “El Maestro”.
Loisel es un maestro y consigue representar con su estilo particular, con líneas limpias y gran atención a los detalles sin caer en lo recargado, color muy correcto y una ambientación sublime muy imitada, desde mujeres imponentes y rotundas hasta las ruinas de una ciudad al más mínimo detalle detalles, pasando por exóticas razas humanoides y monstruos feroces.

El final de la historia, aún hoy, me pone la piel de gallina. La historia de “La Búsqueda del Pájaro del Tiempo” supura una triste melancolía, nostalgia de los gratos recuerdos del tiempo pasado (el viejo maestro Rijo, el antiguo amor Mara, el viejo rival, el antiguo alumno Bulrog,…) frente a la realidad del decadente presente que avecina cambios importantes (el incendio que devasta la región de los Mil Verdes simultáneamente a la desaparición del viejo rival de Bragon en la conquista del corazón de Mara, la muerte de viejos maestros como el guardián de la Concha de Ramor, el príncipe hechicero Shan-tung, la inmolación de Fjel de los jaisirs o la muerte del noble Tharmine de los jivrain en la ermita del conocimiento de la región Blanca). Un agridulce sentimiento que provoca un asomo de lágrima, ante el sorprendente final pero también ante un mundo épico ya en decadencia y algo descarnado, el abandonado territorio que protege el Rijo y su antigua grandeza perdida o la enfermedad de la Fiebre Loca y la barbarie que devoran todo el conocimiento almacenado en la Región Blanca.

Sin la menor duda “La Búsqueda del Pájaro del Tiempo” de Loisel y Le Tendre es uno de los culpables de mi inclinación y afición por la fantasía heroica, me tiene robada el alma desde hace muchos años y ocupa un lugar privilegiado en mi biblioteca. Hoy sigo esperando con fervor las noticias, cualquiera, de la nuevas entregas de la precuela y de, ¡por fin! la esperadísima reedición en cartoné por parte de Norma Editorial. La Concha de Ramor, El Templo del Olvido, El maestro y El Huevo de las Tinieblas son joyas únicas en el panorama del cómic europeo, magnífico ejemplo de la fantasía épica imitada pero jamás igualada por La Espada de Cristal de Crisse, al Lanfeust de Troy de Arleston y Tarquin o a Las Leyendas de los Pueblos Olvidados de Chevalier y Segur, equiparables aunque aún lejanos. Estos cuatro álbumes están ajados y desgastados por el uso (¡¡cuántas veces no habré releído estos cómics!!) y agradeceré disponer de una edición de lujo encuadernada en cartoné como la que pusieron a la venta en su momento nuestros vecinos franceses de Dargaud.

La Búsqueda del Pájaro del Tiempo.
Autores: Serge Le Tendre y Regis Loisel
ISBN: 978-84-679-1293-7
Formato: 23,5x31cm. Cartoné con sobrecubierta. Color
Páginas: 232
Precio: 32,00 euros