Hay películas y papeles que marcan a un actor de tal manera que se pasa el resto de la carrera huyendo de él. Le sucedió a Christopher Reeves con Superman, a Mark Hammill con Luke Skywalker, a Leonard Nimoy con Spock o le está sucediendo a Elijah Wood con Frodo. Y es algo parecido a lo que le sucede a Robert Pattison, un actor con talento que ha quedado marcado por su Edward de «Crepúsculo«… ¿para siempre? No se puede negar que lo está intentado, y «Bel Ami» es un ejemplo de ello.

Esta misma semana llegará a las salas de cine de nuestro país «Bel Ami: Historia de un seductor», una película dirigida por Declan Donnellan y Nick Ormerod y protagonizada por Robert Pattison («Crepúsculo», «Agua para elefantes»), Uma Thurman («Pulp Fiction», «Kill Bill»), Christina Ricci («La tormenta de hielo», «La familia Addams», «Monster»), Kristin Scott Thomas («El paciente inglés», «La pesca del salmón en Yemen»), Colm Meaney, Natalia Tena, y Philip Glenister, entre otros, que adapta la novela homónima del escritor francés Guy DeMaupassant de 1885.
«Bel Ami: Historia de un seductor» narra la historia de Georges Duroy, un joven apuesto y sin escrúpulos, que llega a Paris procedente de Argelia, donde ha pasado dos años movilizado con el ejército. Su gran atractivo físico y encanto personal pronto comienzan a abrirle puertas. Cuando toma conciencia de sus posibilidades, sus aspiraciones crecen y su ascenso se precipita de manera tan vertiginosa como su actitud moral se degrada. La maquinación y la seducción lo elevaran hasta el lugar que ha decidido le es propio: las más altas esferas de Paris. Bel Ami (como será apodado por sus sucesivas amantes) es una obra emblemática de uno de los escritores más relevantes del siglo XIX: la historia de un personaje que relega a un segundo plano los principios morales en favor de los modales complacientes. Un relato en el que la lealtad choca con la ambición.
El seductor protagonista de «Bel Ami» es un hombre de gran atractivo físico y encanto personal que cautiva la atención de todas las mujeres, aunque carece de talento e inteligencia, que a medida que descubre sus posibilidades de subir en la escala social se produce en él una progresiva degradación moral. Un papel que el actor Robert Pattison pretende alejar de su vida real, donde su interpretación del vampiro Edward de la saga «Crepúsculo» ha convertido en una celebridad, un rostro atractivo con miles de fans, un habitual de la prensa rosa, y que amenaza con encasillar su carrera como ya le sucedió con anterioridad a Christopher Reeves con Superman, a Mark Hammill con Luke Skywalker, a Leonard Nimoy con Spock o le está sucediendo a Elijah Wood con Frodo. ¿Conseguirá huir Robert de Edward? Solamente el tiempo lo dirá, pero sus últimas películas («Remember Me», «Cosmopolis» o «Agua para elefantes») hacen pensar que, quizás, hay luz al final del túnel. (www.belamifilm.com)

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