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Entre 1955 y 1975 Vietnam estuvo en guerra. En concreto fue la llamada Segunda Guerra de Indochina, que enfrentó al gobierno comunista de Vietnam del Norte, respaldados por China y la Unión Soviética, contra el gobierno de Vietnam del Sur y su principal aliado, Estados Unidos, que aportó financiación, tropas y armamento. La participación directa de los americanos se cimentó sobre la Doctrina Truman, una política de contención del comunismo proclamada en 1947, que establecía como prioridad de la política exterior estadounidense evitar la expansión comunista de la Unión Soviética y sus aliados del bloque socialista. Tras diez años de guerra, el 29 de marzo de 1973, los EE.UU. completaron la retirada de los últimos soldados norteamericanos de Vietnam y dejaron el país a merced de los comunistas. 57.000 soldados norteamericanos perdieron la vida en el conflicto.

«Platoon» es una de las mejores películas que se han rodado sobre este conflicto bélico, con el permiso de «Apocalypse Now» y «La chaqueta metálica«. Ganadora de cuatro Óscars (película, director, montaje y sonido), formó una trilogía con «Nacido el 4 de julio» (1989) y «El cielo y la tierra» (1993). El responsable de tan magnífica película fue Oliver Stone, veterano de la guerra de Vietnam donde fue herido en dos ocasiones, ganador de tres Óscar y cinco Globos de Oro, que alcanzó el Olimpo de Hollywood con esta majestuosa visión de la guerra de Vietnam, con la que intentó exorcizar sus fantasmas, y se ganó el respeto de los profesionales del mundo del cine con su serio análisis del magnicidio de Dallas en «JFK«, por su película sobre los veteranos de la guerra de Vietnam «Nacido el 4 de Julio«, por su denuncia al mundo de las finanzas de «Wall Street» o por el biopic de Jim Morrison en «The Doors«, pero desde finales de los años noventa su carrera empezó un descenso en barrena, en parte propiciado por sus ideas políticas de izquierdas que no comulgaban con los conservadores poderes de Hollywood, y por encadenar varias producciones que pasaron sin pena ni gloria por la cartelera. En su defensa hay que elogiar que es un director al que no le asusta meterse en barrizales y ensuciarse hasta las rodillas, que está dispuesto a hurgar en las versiones no oficiales y a molestar a los poderes establecidos.

Protagonizada por Charlie Sheen, Forest Whitaker, John C. McGinley, Kevin Dillon, Tom Berenger, Willem Dafoe y Johnny Depp, entre otros, «Platoon» nos explicaba la historia de Chris Taylor, un joven soldado norteamericano que es enviado a la frontera entre Vietnam y Camboya para incorporarse a un pelotón que se encuentra allí destacado, bajo el mando de dos oficiales antagónicos y enfrentados que libran su propia batalla personal: el sádico Barnes y el idealista Elias. Al poco de llegar, descubre la crueldad que supone esta guerra y no solo por los duros enfrentamientos con el enemigo sino por las relaciones entre los propios compañeros y el miedo que le atormenta.
La experiencia bélica de Stone, un joven idealista que dejó la Universidad de Yale a los 21 años para alistarse en el Ejército y marchar a la guerra, inspira gran parte del relato y nos ofrece una película tan realista como desgarradora.

El final de la película nos brindó la que es, seguramente, una de las muertes más emotivas de la historia del cine. Al son del segundo movimiento del Cuarteto para cuerdas en si menor, el Adagio para cuerdas de Samuel Barber, el sargento Elías cae de rodillas, levanta las manos al cielo, echa la cabeza hacia atrás, y los disparos de los soldados vietnamitas acaban con su vida mientras Chris Taylor y el sargento Barnes lo contemplan desde un helicóptero. Uno, aturdido, el otro, con insana satisfacción.

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