Satori Ediciones dentro de su línea Ficción nos ofrece una antología de relatos extraordinarios titulada “Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa“, escritos entre 1929 y 1940 y seleccionados por el experto en literatura japonesa Daniel Aguilar.

Perlas psicotrónicas de la Ciencia Ficción japonesa

Al regresar a tierra, tres náufragos descubren que durante su ausencia toda la población ha muerto y tratan de descubrir la verdad por las calles silenciosas de Tokio. Un estudiante de medicina logra dar vida a un intestino que ha robado de un laboratorio y descubre con asombro que la tripa tiene inteligencia. Un senderista perdido llega a un lago oculto donde viven unas bellas y extrañas mujeres medio humanas medio vegetales custodiadas por un científico loco.

¿Puede la ciencia explicar estas extrañas historias? Samuráis robots, moscas asesinas creadas por Gobiernos en guerra, máquinas que controlan los rayos cósmicos… Los cinco autores de esta antología pertenecieron a la brillante generación de preguerra y apostaron por la especulación científica y el surrealismo del incipiente eroguro, sentando las bases para el desarrollo de una ciencia ficción tan asombrosa como fascinante.

Satori Ediciones publica esta joya que es “Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa” para complementar a otros libros del catálogo de la editorial que también contienen relatos japoneses de fantasía y ciencia ficción, como “Japón especulativo” o “Pesadillas electromagnéticas“. Como en estos, el experto en literatura japonesa Daniel Aguilar se encarga de la traducción, notas y epílogo. La edición en castellano luce una impactante y psicodélica portada obra del ilustrador Juan Hernanz.

Como nos cuenta Daniel Aguilar en el epílogo, no es fácil saber cuándo comienza la ciencia ficción japonesa, aunque hay bastantes pistas en su ensayo “Destellos de Luna. Pioneros de la Ciencia Ficción japonesa” (Satori, 2016). El género evolucionó discurriendo por lo general a través del campo de las aventuras juveniles y de misterio mediante una corriente de mediados de la década de los años veinte, con los albores de la Era Showa. Fue en la revista “Shin Seinen” donde se formaron los escritores de estilo pulp como Rampo Edogawa o Yumeno Kyusaku, entre muchos otros. Los autores escogidos en estas “Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa” fueron miembros de esta ‘Nueva Juventud’ (‘Shin Sheinen‘).

Todos ellos comenzaron a escribir a una temprana edad, encontrando el caso de Sampei Oshida que lo hizo con 17 años. El más mayor es Udaru Oshita, con 44. Inspirados por la literatura exportada de otros países, así como por las primeras películas de ciencia ficción y la situación geopolítica de la época, estos escritores coincidieron también con el movimiento literario que se dio en llamar ero-gro-nonsense, una mezcla de surrealismo, expresionismo y modernismo, revestido de literatura pulp como la que se desarrollaba en las revistas norteamericanas tipo “Amazing Stories.

A continuación paso a referir los autores y sus biografías, extraídas de la página de Satori Ediciones y que resultan muy ilustrativas:

Kyusaku Yumeno (1899-1936) nació en Fukuoka como Naoki Sugiyama. Comenzó a escribir en 1922 tras haber fracasado en un buen número de profesiones. Su puesta de largo como autor tuvo lugar en 1926, gracias a la revista Shin Seinen, donde firmó con su pseudónimo habitual, que viene a significar «el soñador». La psicología femenina y la situación sociopolítica del país son preocupaciones frecuentes en su obra, no exenta de romanticismo. Su trabajo más recordado es “Dogura Magura” (1935), monumental novela de misterio en clave psiquiátrica de título intraducible, seguida de “El infierno de las chicas” (“Shōjo jigoku“, 1936), publicada por Satori Ediciones. Falleció joven, de una hemorragia cerebral.

Sampei Hoshida (1913-1963), cuyo auténtico nombre era Tsuto Iio, debutó a la impresionante edad de diecisiete años en las páginas de la revista “Shin Seinen“. Por desgracia, abandonó la escritura cuatro años después poniendo fin a una prometedora carrera. Dentro de su escasa producción literaria (una docena de obras), la más representativa es “Crónicas de la fundación de la Ciudad Central Terrestre” (“Sentoraru Chikyu Shi kensetsu no kiroku“, 1930), que constituyó también su debut.

Juza Unno (1897-1949), pseudónimo de Shoichi Sano, nació en Tokushima en el seno de una familia de médicos. Tras licenciarse por la Universidad de Waseda como técnico electrónico, se empleó en un centro de investigación del Ministerio de Transmisiones. Admirador de Arthur Conan Doyle, Jules Verne, H. G. Wells y Edgar Burroughs, Unno debutó como escritor en 1928 con “El insólito crimen de los baños eléctricos”, una historia de crímenes y misterio aderezada con innovaciones científicas que se recoge en “Pesadillas electromagnéticas”, publicado por Satori Ediciones. A partir de 1931 sus trabajos de ciencia ficción se multiplicaron y Unno se convirtió en el estandarte de este incipiente género. Unno es, sin duda, el padre de la ciencia ficción japonesa.

Ikujiro Ran (1913-1944), tokiota de nombre Toshio Endo, de temparana vocación literaria. Siendo estudiante escribía e incluso editaba fanzines de misterio y ciencia ficción. A los dieciocho años consiguió asomar en alguna revista profesional, pero su especialización definitiva llegó en 1935. Al principio se centró en el género detectivesco, pero, animado por Juza Unno, se decantó por la ciencia ficción. De esta manera, su primera novela del género, “Chitei Tairiku” (El continente subterráneo, 1938), muy influenciada por los seriales cinematográficos norteamericanos del momento, se convirtió a la vez en su obra más representativa.

Udaru Oshita (1896-1966) nació en la prefectura de Nagano como Tatsuo Kinoshita, a pesar de su formación científica (Química Aplicada a la Ingeniería), debutó como escritor en 1925 para la revista “Shin Seinen“. Escritor prolífico, la mayoría de su producción se centra en el género de misterio. Su estilo, caracterizado por la honda descripción psicológica de los personajes, ha sido definido como «realismo romántico». Entre sus obras más representativas destacan “Tetsu no shita” (“La lengua de hierro”, 1937) o “Akujo” (“Una mujer malvada”, 1937).

Todos ellos escriben relatos curiosos, que la edición castellana ha decidido tildar como psicotrónicos, es decir, delirantes. Historias que tratan temas como los rayos cósmicos, la ciencia más perversa o un robot con apariencia de samurais. El libro arranca con “El huevo“, un cuento sencillo y algo convencional. En segundo lugar, mi relato favorito, “Crónicas de la Fundación de la Ciudad Central terrestre” (1930) nos sitúa a unos pocos supervivientes en un mundo apocalíptico arrasado por una pandemia. Curiosamente la forma de narrar se acerca más a las novelas detectivescas o de misterio. Añadiendo elementos como perros asesinos y cadáveres por doquier.

Hay un relato en varias partes, que trata sobre las moscas con finales sorpresa. “El disco humano” contiene una trama de espionaje con un tono cruel y divertido a un tiempo, con la hipnosis como arma. También hay científicos locos, o medio locos, en “El intestino viviente” (1938), “Plantas humanas” (1940) y “La pasión de los rayos cósmicos” (1940). En muchos se mezcla ciencia, con romanticismo e intriga. Estos relatos son el germen de muchas historias posteriores de otros autores, más pulidas. pero ello no quita que se lean con agrado y que resulten muy entretenidos y sorprendentes. Por ello, considero todo un acierto esta selección de Satori Ediciones, “Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa”, excelentemente editada. Muy recomendable para los amantes de la ciencia ficción vintage.

Perlas psicotrónicas de la ciencia ficción japonesa
Autores: Varios autores
Colección: Satori Ficción
ISBN: 978-84-19035-24-0
Formato: 14x21cm. Encuadernación rústica con solapas
Páginas: 252
Precio: 19,00 euros