«Pequeño País» es una estremecedora historia que nos sitúa en la región de los Grandes Lagos en el año 1993. A través de los ojos de un niño contemplamos uno de los peores genocidios que han desangrado África. Sin acritud ni revanchismo, con un estilo sencillo el autor consigue envolvernos en un relato hermoso y nostálgico, que la violencia de los hombres acabará por desterrar. 

Pequeño país
Gaël Faye
Traducción: José Fajardo González
Título original: Petit pays
ISBN: 978-84-9838-835-0
Número de páginas: 224
Tipo de edición: Rústica con solapas
Sello editorial: Narrativa
Colección: Narrativa
PVP: 18,00 €

Galardonado con el prestigioso Goncourt des Lycéens, entre otros muchos premios, este “pequeño libro” fue la sensación literaria en Francia en 2016. Su desgarradora belleza, su honda melancolía y su intenso dramatismo conquistaron el corazón de miles de lectores, un fenómeno extraordinario que ha generado una venta de más de setecientos mil ejemplares hasta la fecha.

 Hijo de una ruandesa tutsi y un empresario francés instalado en Burundi, Gaby tiene diez años y se pasa el día con su panda de amigos en las calles de Buyumbura, un escenario propicio a todo tipo de aventuras: robar mangos en los jardines del barrio, fumar a escondidas, descubrir la pasión por los libros en casa de una extravagante vecina y bañarse en el río al atardecer. Un paraíso que empieza a resquebrajarse con la separación de sus padres y luego se rompe en mil pedazos con la irrupción de la guerra, que provoca una marea incontenible de odio y violencia que lo impregna todo y obliga a Gabriel y su hermana a marcharse a Francia.

Dos décadas después, aquel niño convertido en hombre regresa a su pequeño país y rememora los tiempos felices: el perfume de los árboles frutales y las plantas aromáticas, los paseos vespertinos entre los setos de buganvillas, las noches en vela tras un mosquitero agujereado, las termitas en los días de tormenta, las reuniones secretas en la furgoneta abandonada.

Una existencia sencilla, apacible, banal, cuyo recuerdo impulsa a Gabriel a dejar constancia de que aquel mundo existió, que fue una realidad hasta que los hombres y mujeres que los habitaban se vieron obligados a tomar partido y aniquilarse mutuamente o a exiliarse en otras latitudes.

 El tono intimista y lírico a la vez denota la experiencia como letrista y compositor de Gaël Faye, que con esta espléndida novela nos transporta al corazón del continente africano para contarnos lo que sucede cuando la Historia se introduce en nuestras vidas para cambiarlas de forma irreparable.

Incluso para un gran desconocedor del continente negro como yo, es fácil imaginar la vida despreocupada de Gabriel en Burundi, pronto paraíso perdido, gracias al exquisito lenguaje narrativo del autor; también en los momentos difíciles: “Pero la Ruanda de leche y miel había desaparecido. Ahora era una fosa común a cielo abierto.”.

El paraíso perdido, entendido como el abandono de la inocencia, de la infancia, del pequeño país, de la casa, de la familia y de las amistades que creíamos inmortales, va transformándose en una realidad cruel que obliga a los personajes a evolucionar, a crecer, adaptándose a la violencia desatada, cada uno se adapta a su manera. “¡Por amor de Dios!”, es la coletilla que los gemelos repiten al unísono, otros hubieran preferido poseer un Kalashnikov.

Por un tiempo, Gabriel consigue desentenderse del horror que inunda las calles de su pequeño país a través de los libros, aunque no para siempre, gracias a la inestimable personalidad y a la biblioteca de una vecina de origen griego. Las horas de lectura lo trasmutan a otras realidades muy lejanas, alejadas del odio racial, los golpes de estado y los cadáveres en las cunetas:

  • ¿Ha leído usted todos esos libros? – le pregunté.
  • Sí. Algunos incluso varias veces. Ellos son los grandes amores de mi vida. Me hacen reír, llorar, dudar, reflexionar. Me permiten evadirme. Me han cambiado, han hecho de mí otra persona.
  • ¿Un libro puede cambiarnos?
  • Por supuesto, ¡un libro puede cambiarte! E incluso cambiar tu vida. Como un flechazo. Y nunca se sabe cuándo tendrá lugar ese encuentro. No hay que fiarse de los libros, son genios dormidos.

Pág. 168

Pero la realidad es la que es. Llega un momento en el que nos alcanza, entonces las palabras se pierden, los acontecimientos te arrollan y, si sobrevives, estás marcado de todas formas: “El genocidio es una marea negra: quienes no se ahogan van cubiertos de petróleo durante toda la vida.”.

No diré más.

Leed. “¡Por amor de Dios!”

Sobre el autor: compositor y rapero, ha novelado parte de su vida en este libro. Petit Pays fue primero una canción, a raíz de la cual el autor tuvo la necesidad de prolongar ésta y otras letras para confeccionar su primera novela, personalmente pienso que con mucho acierto. Asistí a la presentación literaria del texto en Madrid, Gaël Faye me pareció un tipo muy interesante.