En un momento en el que el concepto de equidad está tan en boga, voy y me encuentro con este libro, “El Gran Nivelador. Violencia e Historia de la desigualdad desde la Edad de Piedra hasta el siglo XXI“, de Walter Scheidel.

El gran nivelador. Violencia e Historia de la desigualdad desde la Edad de Piedra hasta el siglo XXI
Walter Scheidel
Editorial: Editorial Crítica
Temática: Economía | Historia económica
Historia | General historia
Historia | Historia contemporánea
Colección: Serie Mayor
Número de páginas: 624
Precio: 28’90 Euros

El de la desigualdad es un problema que preocupa hoy en el mundo entero. Pero quienes lo estudian suelen reducirse a considerar los tiempos recientes y olvidan las lecciones a largo plazo de la historia. Este ambicioso e impresionante libro estudia la evolución de la desigualdad desde las sociedades primitivas hasta la actualidad y nos descubre que las fuerzas que la han reducido a lo largo de la historia han sido los «cuatro jinetes» de la violencia: guerra, revolución, colapso de los estados y grandes epidemias. Walter Scheidel nos lleva en estas páginas a una fascinante excursión por la historia de las guerras, de las revoluciones (como la francesa o la rusa de 1917), del colapso de los estados (del Imperio romano o del de los mayas), de las pandemias (como la Peste negra). Entender cómo han actuado estas fuerzas niveladoras puede resultar decisivo para encontrar políticas que nos permitan combatir pacíficamente la desigualdad en el futuro.

Después de leer El gran nivelador, lo que me ha quedado claro es que jamás ha existido, ni existe, ni existirá la equiparación. Para que la desigualdad se reduzca, por lo menos un mínimo aceptable, es necesario la muerte de millones de personas; de eso trata este libro.

A través de la historia, la violencia ha sido “el gran nivelador”, por acción de “los cuatro jinetes” se consigue cierta equidad en el reparto de excedentes y, por tanto, de riqueza, se mida ésta en la posesión de tecnología, esclavos, tierra, capital, etc. Pero esta disminución de la desigualdad nunca es total y antes o después repunta. “El hombre es un lobo para el hombre”, es decir: el egoísmo innato del ser humano aboga a la continua explotación de unos sobre otros…

            Durante miles de años, la historia ha alternado largos periodos de desigualdad creciente, alta y estable con compresiones violentas. A lo largo de seis o siete décadas, desde 1914 hasta los años setenta u ochenta, tanto las economías ricas como aquellos países que habían caído bajo regímenes comunistas experimentaron algunas de las equiparaciones más intensas de la historia documentada. Desde entonces, gran parte del mundo ha entrado en lo que podría convertirse en el siguiente gran periodo prolongado, un regreso a la acumulación permanente de capitales y concentración de ingresos. Si hemos de guiarnos por la historia, una reforma política pacífica podría ser desigual para los desafíos cada vez mayores que se avecinan. Pero ¿qué hay de las alternativas? Todos aquellos que valoramos una mayor igualdad económica haríamos bien en recordar que, con las más raras excepciones, siempre ha venido acompañada de tristeza. Cuidado con lo que deseas.

Pág. 466

El análisis del autor, lleno de porcentajes, estadística y coeficientes, empieza por “una breve historia de la desigualdad”, desde los comienzos del H. sapiens como especie hasta nuestros días. En la segunda parte, introduce el primero de los jinetes: la guerra; elemento del que vamos sobrados desde siempre. Resulta interesante ver como los reclutamientos masivos sirvieron para la atenuación de la desigualdad, así como la imposición de impuestos para el sufragio de las mismas.  En la tercera parte, Walter Scheidel, se centra en la revolución transformadora y toda su violencia, huelga decir que el comunismo fue la fuerza de mayor equiparación del siglo XX, y el miedo a la revolución obligó a los estados no marxistas a conceder ciertas compensaciones a las clases obreras de sus sociedades. En la siguiente parte, se analiza la quiebra de los estados como agente nivelador. En la quinta parte, tenemos al último jinete, no por ello menos mortal: las plagas. Mientras la población se reduce drásticamente, la tierra a cultivar sigue siendo la misma, por tanto la fuerza productiva, la poca que sobrevive claro, tiene más valor o por lo menos mayor fuerza de negociación de sus salarios. Quizás sea ésta la parte del libro que me ha resultado más interesante. La sexta parte, se ocupa de las alternativas a “los cuatro jinetes de la violencia”, procesos que se suponen pacíficos como: la reforma agraria, el desarrollo económico o la educación, pero la investigación de estas alternativas resulta descorazonadora, su influencia sobre la desigualdad es limitada en tiempo y forma. Para cerrar el libro, el autor busca entre las propuestas actuales de políticos, economistas, gurús, etcétera… la forma de reducir la desigualdad; a mi modo de ver: misión imposible.

El gran nivelador  es una lectura muy recomendable para los amantes del coeficiente de Gini.

 

D.H. Valero