A pesar de ver cómo La Factoría de Ideas ha reducido el número de publicaciones de género de vez en cuando nos sorprenden con un título que nos recuerda que fueron uno de los principales impulsores de la fantasía y la ci-fi en España. «El Hechicero accidental» de K.E. Mills, es una prueba de que la fantasía y el humor pueden ir de la mano y ofrecernos una historial realmente amena.

El hechicero accidental

K. E. Mills
Titulo original: The Accidental Sorcerer
Autor: K. E. Mills
Ganador de los premios: Aurealis (2007), James Tiptree Jr. (2007
Traducción: Isabel Blanco González
Formato: 19 x 12 cm
Encuadernación: Rústica
Páginas: 432
PVP: 17,95 €

Gerald Dunwoody es mago, pero no especialmente bueno. Primero hizo saltar una fábrica por los aires y luego perdió el empleo. Cabe incluso la posibilidad de que no sea realmente un mago de tercer grado. Por suerte,  un amigo con influencia le encuentra un puesto. Así que allá va, a la corte del rey Lional en New Ottosland, a ocupar el cargo de mago real. Sin embargo su ayudante, una pájara encantadora con un pasado misterioso, parece dudar. Pero no queda otra opción: o New Ottosland, o nada.

No acabo de entender cómo es posible que una editorial como La Factoría de Ideas, que arriesga y que publica una gran variedad de títulos y géneros, no está teniendo mejor suerte a la hora de arrasar en ventas. Personalmente considero que, dentro de lo que es el “género frikie” pocas editoriales ofrecen tanta calidad y variedad. No tiene sentido desgranar aquí y ahora las maravillas de la colección Solaris, pero sí que conviene protestar un poco ante la indiferencia del público mayoritario (el suficiente para sustentar las distintas sagas que nos ofrecen) ante títulos tan interesante como las sagas de Harry Dresden, Malaz, El mensajero de la oscuridad, la trilogía del Vatídico, Las Leyes del Mar, la saga de Mago, los distintos libros de Guy Gavriel Kay, la saga de la Compañía Negra… cualquiera, repito, cualquiera de estas sagas es absolutamente imprescindible dentro del ámbito de la fantasía (si hubiese que hacer un listado de libros de género ci-fi imprescindibles editados por La Factoría tendría que hacer otro post), y sin embargo sólo un par de ellas han triunfado con claridad. Una lástima, ya que eso ha dejado por el camino muchas historias que cualquier lector de fantasía estaría deseando descubrir. Por suerte en La Factoría no se rinden y, de vez en cuando, nos siguen sorprendiendo con propuestas originales. Primero fue la Colección Ventana Abierta la que nos deparó una cantidad sustancial de sorpresas muy interesantes y ahora, de la mano de la Colección Trakatrá, nos llega una nueva apuesta de La Factoría por la fantasía: Hechicero Accidental, de K. E. Mills (o lo que es lo mismo, Karen Miller) .

Antes de nada dejadme explicaros que K.E. Mills es el seudónimo de la australiana (aunque nació en Vancouver, Cánada) Karen Miller, que llamó la atención con el universo “Kingmaker, Kingbreaker Universe” y que, gracias a ello, se ganó la oportunidad de escribir unos libros para el universo de Star Wars y del universo de Stargate: SG-1 (el equipo original, la serie de tv original). El caso es que enseguida apostó de nuevo por crear una saga propia, “Rogue agent” (algo así como agente solitario) de la que este Hechicero accidental es su primera entrega (las siguientes son; Witches Incorporated, Wizard Squared y Wizard Undercover) que ha tenido una buena acogida, a pesar de que ha habido críticos que no han entendido tan particular mezcla de humor y fantasía (debe ser que nunca han leído a Terry Pratchett o a Christopher Moore). No es mi caso, la mezcla entre humor, fantasía y sátira política es algo que me ha encantado, especialmente por esos momentos en los que Gerald (o el resto de personajes) están a punto de darse de cabezazos contra la pared de pura frustración en conversaciones absolutamente surrealistas que demuestran que alguno de sus participantes tiene una mente más retorcida que una escalera de caracol.

La historia que Mills nos ofrece nos habla de un mundo en el que la magia está extendida por doquier, los magos (catalogados por su nivel de fuerza en distintos grados) están controlados para que no abusen de su poder por un ministerio de magos al que pertenece Gerald, un mago de tercer nivel que se sacó el «carnet» en un curso por correspondencia, que, tras realizar un heroico acto que salva la vida de decenas de potenciales víctimas, es expulsado de su trabajo al considerar que jamás un mago de tercer nivel habría podido lidiar con semejante cantidad de poder, ¡ni siquiera diez magos de primer nivel hubiesen podido!! (otra demostración práctica de que los superiores suelen optar por la explicación más obvia «me mienten» antes que por la verdad). Perder otro trabajo lleva a Gerald a aceptar la oferta de convertirse en mago real de Nueva Ottosland, un país ubicado en un oasis y completamente rodeado por el desierto que, en tan sólo unas pocas semanas, ya ha tenido cinco magos reales distintos . Allí servirá como mago real del algo más que excéntrico nuevo rey Lional que parece empeñado en modernizar Nueva Ottosland por pura fuerza de voluntad… aunque para ello deba llevar a su nación a una guerra en la que no tiene ninguna posibilidad de triunfar, al carecer de ejército New Ottosnland… al menos si Gerald y la princesa Melissandre no logran evitarlo.

Hechicero accidental me ha conquistado, como decía, por su mezcla de humor y fantasía, en algunos momentos me he encontrado pasajes que podrían pertenecer, con toda “naturalidad”, a Mundodisco. No es menos cierto que hay un par de momentos en los que la acción decae un tanto y uno en el que la escritora es un pelín tramposa (por como hace zig, cuando todo el libro nos hacia pensar que iba a hacer zag, siento ser tan críptico) pero me parece una saga prometedora, divertida y un auténtico soplo de aire fresco que nos recuerda que la fantasía no debería tomarse tan en serio a sí misma y debería recordar que su principal objetivo es el de entretener. K.E. Mills lo ha sabido ver así. De hecho me encanta cómo refleja, con naturalidad, las penurias que un sistema clasista podrían llegar a causar a magos de estratos sociales inferiores, y es que Harry Potter puede gustar mucho… pero habría que verlo en un empleo para comprobar si es tan buen mago como nos quiso vender J. K. Rowling (sospecho que en mano de K.E. Mills Harry sería despedido en numerosas ocasiones).

En cuanto a la edición de La Factoría de Ideas habría que comentar que nos encontramos, como últimamente, con una preocupación por no aumentar el número de páginas (y el precio del libro) reduciendo el tamaño de letra (a pesar de lo cual pasa holgadamente de las 400 páginas, por lo que se agradece la intención de evitar el aumento en el precio final) y por ofrecer un precio competitivo. El resultado final es una edición más que notable y uno de esos libros que podemos prestar, sin rubor, a lectores que deseen disfrutar de una lectura veraniega con la que obtener una buena cantidad de risas.

En definitivas, si disfrutas leyendo fantasía, si tienes sentido del humor y si consideras que estás preparado para disfrutar con una historia que apuesta por mezclarlos, la saga de Hechicero Accidental es para ti, con suerte la disfrutarás la mitad de lo que he disfrutado yo este libro (que, por cierto, devoré en un sólo domingo… a fuerza de dormir muy poco ese día).