Exhaustiva, y muy bien documentada, investigación de Daniel Macías Fernández sobre uno de los grupos militares del ejército español que más influyó en el devenir político patrio del siglo XX; la memoria de alguno de sus miembros sigue persiguiéndonos en la actualidad.

Franco “Nació en África”: Los africanistas y las Campañas de Marruecos
Daniel Macías Fernández
Colección:  Biblioteca de Historia y Pensamiento Político
Páginas: 504
Publicación:  1.ª ed., 2019
I.S.B.N.:  978-84-309-7635-5
Código:   1252039
Formato:   Estándar
Precio:   20,00€

El libro que el lector tiene en sus manos no es una biografía al uso del general Francisco Franco; se trata de una investigación que se adentra en los orígenes del grupo militar africanista, aquel del que el dictador fue insigne miembro y cuyo apoyo fue fundamental para que se hiciese con el poder en la España de los años treinta. La obra se adentra en el universo mental de aquellos que protagonizaron, en buena medida, el golpe de Estado de 1936. Para ello, se investigan cuestiones tan diversas como las herencias de la guerras de fin de siglo (Cuba y Filipinas), las dinámicas de las Campañas de Marruecos –allá donde se curten los jóvenes africanistas como Franco-, la sociabilidad en el frente, la vida cotidiana en el Protectorado, la importancia de la virilidad y del heroísmo bélico, la existencia de un cierto culto a la cicatriz y una mistificación de la muerte o las formas de guerra y castigo desplegadas por la fuerzas españolas frente a los rebeldes rifeños.

Cómo bien indica el autor, este trabajo no es una biografía del dictador en sus años mozos, ni siquiera es el personaje principal, sino la génesis de un grupo castrense que acabaría tomando el poder tras un golpe de Estado y una guerra civil. Por eso, a mi humilde entender, el título de esta obra debería haber sido otro, por ejemplo: Filogenia De Los Africanistas y Las Campañas de Marruecos o, simplemente, Los Africanistas y Las Campañas De Marruecos; supongo que exigencias del marketing.

Por otro lado, no esperéis una retahíla de victorias y derrotas del ejército colonial en Marruecos bajo el protectorado español entre 1909 y 1927, este libro no va de eso. El presente trabajo se centra en investigar las señas de identidad de un conjunto de cuartos de banderas que desarrolló su actividad en África, separados física e ideológicamente de sus “camaradas” peninsulares. Entre sus rasgos distintivos destacan: el afán imperialista (nostalgia del pasado glorioso) y el belicismos a ultranza (asimilación del darwinismo social).

Los regeneracionistas castrenses defendían la extensión del servicio militar obligatorio con el fin de conseguir una progresiva militarización de la sociedad española para enderezar ciertas dinámicas sociales perjudiciales para el país y también para fortalecer la institución castrense, básica en la reconstrucción de la patria. Unas fuerzas armadas poderosas y potentes eran signo de las “razas” vigorosas y constituían el instrumento privilegiado para desarrollar una política exterior agresiva que permitiría la reconstrucción imperial. Vinculada a la expansión colonial estaba el conflicto bélico. La competencia por los territorios en disputa y la conquista de los mismos podía conllevar la guerra y el ejército español había de estar preparado para ella. Paulatinamente se fue desarrollando de esta forma un concepto positivo de la guerra, indicador de la comunicación con las corrientes belicistas, y un modelo militar anexo al mismo. La conflagración bélica comenzó a ser entendida como un fenómeno regenerador, aspecto éste que estuvo en la base del imaginario africanista.

 Pág. 128-129

El Desastre del 98 sentó algunos de los pilares del ideario africanista. La sociedad civil finisecular tildó a los militares de incompetencia y les adjudicó parte de la responsabilidad de la perdida de los territorios de ultramar; pero para ser justo, poco podía hacer una ejército obsoleto y mal pertrechado contra una potencia industrial en auge (EEUU). Esto creó un resentimiento en el estamento militar, el cual culpará a la sociedad burguesa, en especial a los políticos e intelectuales de la Restauración. A la par del regeneracionismo intelectual y político de los Costa o Maura, se irá solapando un regeneracionismo castrense que “mantenía las esencias espirituales de la raza a salvo de la corrupción de lo material”.

En 1906 en la Conferencia Internacional de Algeciras, España recibía el encargo de ejercer el protectorado sobre una parte de Marruecos. Esta envenenada encomienda recae sobre el ejército, que debía colonizar este abrupto y belicoso territorio. Será aquí, donde algunos oficiales que ascienden rápidamente por méritos de guerra tomarán conciencia de grupo y crearán un segmento compacto muy crítico con las políticas coloniales de los distintos gobiernos que se suceden. La lenta expansión, los reveses militares, las críticas de la prensa y la sensación de abandono que perciben por parte de la metrópoli convertirá a los africanistas en un abigarrado lobby que se refugiará en las filosofías irracionalistas, exaltando el culto a la muerte, la camaradería entre combatientes y el heroísmo por la raza y la patria; premisas indisolubles de todas las Campañas de Marruecos.

Otro desastre, el de Annual en 1921, supuso un punto de inflexión en la guerra contra los rifeños. Ante las noticias de las atrocidades cometidas por los “moros” de Abd el-Krim, la opinión pública peninsular reclama venganza y las voces pacifistas son acalladas. Es el momento de la guerra moderna, a la acción de la infantería y la artillería se sumará la aviación y las armas químicas, ambas utilizadas indistintamente contra combatientes y civiles.

Los africanistas también fueron críticos con el directorio encabezado por el general Miguel Primo de Rivera (1923-1930), por su política de repliegue en el Protectorado a posiciones más defensivas. Todo cambió cuando los rifeños atacaron la zona francesa y ambas naciones hicieron un frente común.

El libro termina con la exposición de las “bestias negras” del africanismo: las Juntas de Defensa y los agentes extranjeros. Las Juntas de Defensa eran agrupaciones de militares peninsulares que pretendían acabar con los ascenso por méritos de guerra de los efectivos coloniales, algo que los africanistas no estaban dispuestos a consentir. Los agentes extranjeros eran el movimiento “panislámico” y el comunismo. Este último, será su eterno archienemigo.

   En definitiva, ¿cuál es el leitmotiv de la investigación? Entender la cosmovisión de aquellos que instigaron un alzamiento que derivó en una guerra civil y en una dictadura; alumbrar sucesos traumáticos bajo un nuevo foco conceptual y las categorías, preferencias y criterios desde los que operaron los Franco, Mola, Millán Astray o Sanjurjo.