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Es inevitable que la simple mención de “Parque Jurásico” nos remita a los magníficos dinosaurios cinematográficos que Steven Spielberg nos regaló en el año 1992 para cambiar, de arriba a abajo, la historia del cine con la irrupción de unos efectos visuales por ordenador tan realistas que los espectadores no eran capaces de diferenciar la imagen real de la ficción. Inevitable quizás, pero nunca se debe omitir que detrás de tan fabulosa película había una idea original de Michael Crichton (1942-2008). Médico, escritor y también director de cine, su obra literaria es extensísima (“El hombre terminal”, “Congo”, “Esfera”, “Sol Naciente”, “Twister”, “Punto crítico”, “Acoso”, “Estado de miedo”, “Next”,…), con más de veinte novelas traducidas a casi cuarenta idiomas con unas ventas globales cercanas a los 150 millones de libros, varias de las cuales ha sido trasladadas al cine. Sigue siendo el único autor que ha tenido un libro, una película y una serie de la televisión en el número uno de sus respectivas listas de popularidad al mismo tiempo.

Su momento más destacado fue en 1990, cuando publicó una historia de ciencia-ficción y aventuras que planteaba la posibilidad de recuperar el genoma completo de un dinosaurio a partir de sus restos. Estamos hablando, por supuesto, de “Parque Jurásico“, la novela que Steven Spielberg convirtió en un blockbuster cinematográfico. Un bestseller en toda regla, de lectura fácil pese a que toca temas científicos complejos como la teoría del caos o la clonación. Uno de los libros más leídos de los noventa y un clásico de la literatura contemporánea. La historia creo que la conocemos todos: en una isla remota del Caribe, un grupo de hombres y mujeres elegidos por un ambicioso millonario deben evaluar su propuesta de comercializar la ingeniería genética en un parque temático. Pero todos los esfuerzos resultarán vanos cuando el proyecto quede fuera de control y el mundo a merced de los dinosaurios,…

Steven Spielberg fue muy fiel a la novela de Michael Crichton, y los personajes protagonistas de la película son los mismos que en la novela: el millonario y filántropo John Hammond, el doctor en Paleontología Alan Grant, la doctora en Paleobotánica Ellie Sattler, el matemático especialista en la teoría del caos Ian Malcolm, el programador Dennis Nedry, y los nietos del promotor del proyecto Tim y Alex. Y, por supuesto, los dinosaurios. Triceratops, Velociraptores, Stegosaurus, Dilophosaurus, Styracosaurus,… Y, claro, el titánico Tyrannosaurus rex.

El libro de Michael Crichton primero, también su secuela “El mundo perdido“, y el film de Steven Spielberg después, provocaron un fenómeno mundial y global de ‘Dinomanía’ que aún hoy sigue vigente. Incluso se ha confirmado que significaron un avance científico real pues la original idea de Crichton impulsó el desarrollo de las investigaciones sobre el ADN primitivo y el análisis paleontológico de fósiles. También se incrementó de forma significativa el interés de los jóvenes en la paleontología, muchos de los cuales hoy son profesionales que ejercen esta profesión motivados por el libro de Michael Crichton y las espectaculares imágenes de la película homónima de Steven Spielberg.

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