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El director M. Night Shyamalan paralizó a los espectadores de medio mundo a finales de los años noventa con uno de los giros de guion finales más sorprendentes del cine, el de Bruce Willis en «El sexto sentido«. Ya sabéis, que el tipo estaba muerto desde el primer minuto de la película pero el director nos hacía pensar que estaba vivo. Una fórmula similar, la de un final sorprendente, es el que nos ofrecía esta adaptación de la novela homónima de Christopher Priest, adaptada a la gran pantalla por los hermanos Jonathan y Christopher Nolan, dirigida por el segundo de ellos, que tiene como protagonistas a dos ilusionistas que rivalizan en el Londres del siglo XIX.
La trama de «El truco final (El prestigio)» («The Prestige«), protagonizada por Hugh Jackman, Scarlett Johansson, Christian Bale, Michael Caine, Rebecca Hall, Andy Serkis, Piper Perabo y David Bowie, entre otros, nos presentaba a Robert Angier y Alfred Borden, antiguos compañeros y, ahora, acérrimos rivales tras un trágico accidente que cuesta la vida a la esposa de Angier. Robert Angier es un consumado artista, teatral y sofisticado, mientras que Alfred Borden es un genio creativo pero carece de la habilidad necesaria para mostrar al público sus ideas. Ambos magos se convierten en feroces e irreconciliables enemigos en una guerra de ingenio y trucos, tratando siempre de sabotear y superar las ideas del contrario.
La recreación del Londres victoriano es muy elaborada y constituye, sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes de la película. Por ese motivo fue nominada al Oscar al mejor diseño de producción, a Nathan Crowley y Julie Ochipinti, aunque la estatuilla se la llevó merecidamente la maravillosa «El laberinto del fauno«. Lamentablemente el guión adaptado de Jonathan y Christopher Nolan no recibió ni la nominación.
A lo largo de los últimos años Christopher Nolan se ha labrado el estatus de ser el director más innovador de Hollywood, pero sus primeras películas ya nos anticipaban su talento y su originalidad, y de que estábamos delante de uno de los soñadores más creativos de Hollywood. «El truco final (El prestigio)» en concreto llegó después de «Memento» y «Batman Begins«, y antes de «El caballero oscuro» y «Origen» y, como casi todas ellas, tiene esa fórmula personal e intransferible que se ha convertido en una marca de estilo: un espectáculo visual brillante que propone un mucho y que, a su vez, exige un mínimo de atención y predisposición al espectador. Por ejemplo, en esta película se contabilizan hasta ciento cuarenta y seis cortes de salto temporal, cosa que obliga al espectador a estar muy atento para no perderse en su ritmo frenético e intrincado.
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Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja