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Es inevitable asociar a Michael Crichton con su faceta de escritor. Su obra, extensísima («El hombre terminal», «Congo», «Esfera», «Sol Naciente», «Twister», «Punto crítico», «Acoso», «Estado de miedo», «Next»,…), más de veinte novelas traducidas a casi cuarenta idiomas con unas ventas globales cercanas a los 150 millones de libros, ha sido trasladada al cine en numerosas ocasiones. Su cénit fue en 1990, cuando publicó una historia que planteaba la posibilidad de recuperar el genoma completo de un dinosaurio a partir de supuestos científicos desarrollados por amigos cercanos. Estamos hablando, por supuesto, de «Parque Jurásico«, la novela que Steven Spielberg convirtió en un blockbuster cinematográfico. Médico, escritor y cineasta, Michael Crichton (1942-2008) sigue siendo el único autor que ha tenido un libro, una película y una serie de la televisión en el número uno de sus respectivas listas de popularidad al mismo tiempo.
Su faceta como cineasta es menos conocida, pero bastante interesante. Hay que destacar «Almas de metal» («Westworld«), la película escrita y dirigida por Crichton del año 1973 que protagonizaron Yul Brynner, Richard Benjamin, James Brolin, Dick Van Patten, Norman Bartold, Alan Oppenheimer y Victoria Shaw, entre otros, y que ha vivido una adaptación (ya cancelada) como serie de televisión de la mano de HBO. La película de Michael Crichton nos trasladaba hasta un futuro cercano, a un lujoso y carísimo hotel situado en pleno desierto, cuyo precio incluye la posibilidad de revivir tiempos pasados. La antigua Roma ofrece el espectáculo de un mundo sensual con sus grandes festines; la Edad Media reconstruye la Europa del siglo XIII, con caballeros deseosos de luchar por el amor de sus damas y el Salvaje Oeste americano de finales de siglo ofrece a sus millonarios clientes la posibilidad de vivir sus clásicos duelos de révolver y peleas en el saloon. Este lugar se llama «Westworld«, un parque de atracciones de alta tecnología, plagado de robots que imitan a las personas, salvo mínimas diferencias en las manos. Peter Martin y John Blane se dirigen a Delos confiando en pasar allí unas fantásticas vacaciones pero, tras unos estupendos primeros días, los androides se averían y la idílica Delos se convierte en un infierno.
«Almas de metal» tiene ya cincuenta años, y sus efectos visuales se ven viejos, pero es evidente que la película ofreció entonces dos ideas fundacionales que muchos cineastas y creadores han aprovechado posteriormente. Por un lado la idea del parque de atracciones sin control, que el mismo Michael Crichton desarrollaría años después para ofrecernos su particular resort de dinosaurios llamado «Jurassic Park«, y también la idea de las I.A. que se rebelan a los seres humanos, que se repetiría luego hasta la saciedad en numerosas películas («Terminator», «Alien», «Yo, Robot», «Blade Runner»,…). Bueno, hay que reconocer que en eso Stanley Kubrik y su «2001» ya se le habían adelantado.
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Coincido con Noren. "Interestelar" y "La llegada" para mí son prácticamente insuperables. Pero bueno, que para gustos los colores.