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La primera de las tres temporadas que tiene previsto realizar Álex de la Iglesias es, para empezar, de lo mejor que ha hecho en toda su carrera. El argumento, una lucha entre las fuerzas del bien y del mal en torno a las 30 monedas con las que los romanos pagaron a Judas por traicionar a Jesucristo, le permite mezclar al director (y no perdamos de vista que esta es una serie de «autor» que no renuncia a grandes audiencias)  todos los ingredientes que le gustan: misterio, suspense, relatos fantásticos, unas gotitas gores, algo de terror, lo religioso mezclado con lo sobrenatural, toques de comedia y mucha acción, todo ambientado en un pueblo de Segovia y pegado a lo costumbrista. Como siempre me pasa con De la Iglesia me encanta cuando se contiene y narra «con el freno de mano puesto» jugando con el suspense. y no tanto cuando la historia enloquece y se deja llevar por esa especie de desenfreno que es su marca de la casa; pero he de decir que los ocho episodios los veo con gran interés de inicio a fin porque, otra cosa no será, pero  muy entretenidos y completamente imprevisibles son un rato. Y como producción se nota que HBO ha apoyado el producto porque está muy cuidado en todos los aspectos. La recomendaría sin miedo como pasatiempo para todo aquel que le guste el género.