No os podéis hacer una idea del hype que tenía con el cuarto Marvel Gold de Excalibur, aunque tengo toda esta etapa de Alan Davis en grapa tenerla en dos volúmenes será algo especial. Y este volumen lo demuestra desde la primera página.

ExcaliburMarvel Gold. Excalibur 4
Contiene: Excalibur 42-58, Excalibur: XX Crossing y material de Marvel Comics Presents 110
Guión: Scott Lobdell, James Fry, , Will Simpson, Alan Davis
Dibujo: Joe Madureira, Will Simpson, Alan Davis, Doug Braithwaite, Joe Madureira
Páginas: 496
Tamaño: 17X26
Formato: Cartoné
Precio: 49.95 €

¡Alan Davis regresa a Excalibur como autor completo! El legendario artista se hace con las riendas de la serie para elevarla a nuevas cotas de grandeza… ¡y locura! La Tecno-Red desata el caos. El Cuerpo de Capitanes Britania lleva a Brian a juicio. Meggan busca respuestas alrededor de su pasado. Excalibur afronta la llegada de Kylun y Cereza. ¿Qué es la Anti-Fénix y quién ha estado moviendo los hilos desde el nacimiento de Excalibur? ¡El mejor Excalibur empieza aquí!

Después de soportar el tercer volumen de Excalibur por fin llegamos al momento que todos estábamos esperando: el regreso del inigualable Alan Davis a la colección, a cargo de guión y dibujo, para demostrar que el autor británico era la persona idónea para llevar la serie a nuevas, y nunca alcanzadas de nuevo, o igualadas, cotas de calidad. Y no es una broma o una exageración, cada página que Davis guioniza y dibujo nos demuestra que es uno de los 3 ó 4 autores completos más interesantes de todo el panorama norteamericano.

Después de un inicio de Excalibur ilusionante tuvimos que soportar la marcha de Alan Davis, harto de recibir guiones de Claremont que le llegaban tarde y mal, y al poco tiempo el Patriarca Mutante también acabó por buscar pastos más verdes. Lo que siguió lo conocemos todos: historias que no alcanzaban, ni por asomo, la calidad de los números anteriores. Pero el editor de la serie tenía guardado un as en la manga, negoció con Alan Davis y lo convenció de regresar y eso fue lo mejor que le pudo haber pasado a la serie porque desde el principio Davis se dedicó a ir cerrando los cabos sueltos de Claremont, pero integrándolos dentro de la historia, dotándolos de sentido y construyendo los cimientos para una historia aún mayor, que ya no sólo cerraría cabos sueltos de Excalibur sino que incluso cerraría algunos cabos sueltos del propio Claremont en la Patrulla-X.

El ejercicio de conectar todos esos cabos sueltos y sucesos que habíamos vivido en los números anteriores es mastodóntico pero está tan bien hilado, tiene tanto sentido, que puede parecer algo natural. No lo era, no lo es. Poco a poco vamos recibiendo nuevos detalles sobre lo que nos espera, sobre un nuevo capítulo de Días de Futuro Pasado, sobre el pasado de Rachel Summers y el Fénix (que aquí sí está tratado con un respeto reverencial, no como en los Vengadores en las dos últimas ocasiones… que daba vergüenza ajena)… Todo estaba, además, aderezado con un sentido del humor delicioso que hace que las páginas se devoren sin ser plenamente consciente de ello. Y no sólo eso, hay mucho más, pero al núcleo del equipo compuesto por Rondador Nocturno, Kitty Pryde, Rachel Summers, Capitán Britania y Meggan se unirán otros personajes como Kolin, Cacharro, Feron, Cereza o Micromax, cada uno interesante y descacharrante a su manera.

Pero eso no es todo, tendremos conflicto entre Kurt y Brian por el amor de Meggan, lo que empujará al Capitán Britania a intentar descubrir qué le está sucediendo y por qué reacciona así. Además de resolver por fin el cabo suelto de Courtney, con el regreso del mayor de los Braddock.

Por su fuera poco Alan Davis vuelve a demostrar que es uno de los mejores dibujantes de cómics que jamás haya existido, regalándonos páginas espectaculares, expresividad en sus personajes, una potente narrativa… y que nadie se olvide de unas portadas que marcaron época.

La edición de Panini Cómics en este Marvel Gold es impecable, cierto es que nos comemos algunos números de relleno de la serie regular, con el debut de Joe Madureira y Scott Lobdell pero todo palidece ante el talento del artista británico. Además mención aparte merece el interesantísimo texto de Raimon Fonseca sobre Alan Davis y su regreso a la serie regular de Excalibur.

Estamos ante una de las mejores etapas de los mutantes en toda su historia. Este volumen, y el próximo, son una joya.