Llevaba cierto tiempo esperando a que Panini Cómics lanzase una recopilación de A.V.X.: El Día del Juicio, un Marvel Deluxe exquisito, pero ha merecido la pena la espera, con detalles, por leer la obra de Kieron Gillen y Valerio Schiti.
Marvel Deluxe. A.V.X.: El Día del Juicio
Contiene: FCBD AXE. Judgment Day, AXE: Judgment Day 1-6, A.X.E.: Death to the Mutants 1-3, AXE: Avengers, X-Men y Eternals y AXE: Judgment Day Omega
Guión: Kieron Gillen
Dibujo: Dustin Weaver, Pasqual Ferry, Francesco Mobili, Valerio Schiti, Federico Vicentini, Guiu Vilanova
Páginas: 400
Tamaño: 17X26
Formato: Cartoné
Precio: 48,00 €
Los mutantes se han proclamado los nuevos dioses. Los Eternos creen que esa es la posición que corresponde a ellos mismos. Los Vengadores están a punto de descubrir cuántos secretos les han ocultado sus supuestos amigos. Años de tensión llevan a esta erupción volcánica. Llega el evento apocalíptico emocional que redefinirá el Universo Marvel.
Ha pasado ya más de una década desde que en Marvel apostasen su evento anual a un enfrentamiento entre los Vengadores y los Mutantes que dio unos excelentes resultados de ventas pero que, argumentalmente, no estaba a la altura. Estaba cantado que en algún momento intentarían repetir ese éxito y aprovechando que Kieron Gillen estaba trabajando en traer de vuelta a los Eternos en una maxiserie de 12 números dejó un final abierto que posibilitaba un A.V.X. aunque en esta ocasión los acrónimos sólo buscaban atraer la atención del potencial comprador (es el mismo acrónimo que se usó en el crossover original: A.vX., Avengers versus X-Men, algo que no cuadra con “Avengers”, “Eternals” y “X-Men”) y lo hicieron al plantear El Día del Juicio.
El título del evento da pie a engaño puesto que si bien, inicialmente, se podría considerar que el juicio de Druig, Eterno Supremo tras los acontecimientos de la maxiserie de los Eternos, decide que los mutantes se equiparán a los Desviantes y por lo tanto se propone lanzar todas sus armas apocalípticas contra Krakoa y sus mutantes (¡kaijus!) lo que atraerá la atención de los Vengadores que intentarán mediar y poner paz pero, al no lograrlo, y ayudados por Eternos renegados, se decidirán por utilizar el cuerpo del Progenitor, el Celestial en el que los Vengadores se alojan desde la etapa de Jason Aaron en la serie, y, ¡sorpresa! Todo sale mal y este nuevo dios, enloquecido, decide que es el momento de El Día del Juicio, pero para todo el planeta Tierra, incluida La Máquina Que Es La Tierra. Esto desencadena muchísimas muertes, drama, acción y épica a partes iguales.
Hace ya bastante tiempo desde que me declaré fan de Kieron Gillen y lo cierto es que no suele defraudar, aunque en El Día del Juicio el evento queda un tanto caótico por tanta ida y venida, por las resurrecciones de mutantes, eternos ¿y vengadores? Pero en conjunto queda bastante apañado y aunque la idea de crear un dios pueda ser una locura, sobre todo usando como base a Tony Stark, la trama se resuelve correctamente, con vuelta mágica de la muerte para millones de personas. Sinceramente esperaba un poco más, sobre todo porque una vez que llega el día del juicio se vuelve todo repetitivo con dos narradores enfrentados.
Gráficamente Gillen no puede quejarse del equipo creativo que le cayó en gracia, primero con un Valerio Schiti que carga con el peso de la miniserie principal, y lo hace con soltura y que además contaría con otros autores como Dustin Weaver, Pasqual Ferry, Francesco Mobili, Federico Vicentini y Guiu Vilanova, que resultan en un gran apartado visual para el Día del Juicio.
A nadie le sorprende ya la calidad que atesoran los Marvel Deluxe, Panini le tiene cogido el tranquillo a cómo editar, y presentar con artículos propios, sus obras y el nivel raya en la excelencia.
En definitiva, recuerdo comenzar a hacerme la grapa de El Día del Juicio en su día y decidir esperar a leerlo todo junto, como aún no había completado la lectura de Los Eternos seguramente habría acabado mucho más confundido de haberlo leído todo entonces, pero este integral merece la pena.











Así me gusta, que me pongas los dientes largos, jajaja