Hace apenas unos días os hablábamos de la creación del sello editorial Zenda/Edhasa para publicar libros como este maravilloso Las cuatro plumas, de A. E. W. Mason, una historia que sólo había disfrutado en el cine y que, por fin, he podido disfrutar en su formato original.

Las Cuatro PlumasLas Cuatro Plumas
A. E. W. Mason
Traductor : Guillermo López Hipkiss, Miguel Antón
Prólogo: Arturo Pérez Reverte
ISBN:9788435055642
Colección: Zenda-Edhasa
Rústica 432 pp 13 x 21 cm
PRECIO: 19.50 €

La historia comienza en Inglaterra, en 1869, cuando el pequeño Harry queda impresionado por los relatos de guerra de su padre, un veterano general de Crimea, y sus viejos compañeros de armas. Años después, Harry Feversham es uno de los soldados británicos de más impecable reputación, pero, tras haber renunciado a unirse a su regimiento para una arriesgada campaña en Sudán a causa de su inminente boda con la bella Ethne, recibe una inequívoca acusación de cobardía: tres plumas blancas enviadas por sus amigos. Su amada arranca del abanico la cuarta y última pluma y rechaza contraer matrimonio con un cobarde. Consternado, decide entonces embarcarse en solitario en auxilio de sus compañeros. Y no le faltará ocasión para demostrar su valentía, ya que su batallón ha sido víctima de un devastador ataque de los rebeldes sudaneses. La vida de Feversham estará, desde ese momento, en riesgo constante, pero el sentido de la amistad y el honor moverán los hilos de su destino.

Un género que pudimos ver y disfrutar en nuestra infancia y adolescencia (hablo de una época mucho antes de las películas de FX) era el del imperio británico, el de las conquistas que llevaron a hacer que Gran Bretaña estuviese presente en todo el mundo, con sus soldados con casacas rojas, nobles ideales y el bien común en mente. Bueno, vale, siendo justos habría que reconocer la predilección del mundo anglosajón por hacer películas que laven su imagen olvidando las matanzas y barbarie de los propios conquistadores (con el Imperio español no hay tantos remilgos porque, bueno, siempre hemos sido los señalados por los británicos/estadounidenses como los “malos”) para mostrarnos un mundo idílico en el que el honor y la decencia están por encima de todo, donde un hombre puede recuperar su honor, su posición e incluso a su gran amor (para eso las películas eran británicas y las producían estudios británicos). Una sociedad que admirar en una época, la victoriana, que ha capturado durante décadas la imaginación de los espectadores, y los lectores. Una sociedad presente en Las Cuatro Plumas y que con sus normas obligará a Harry Feversham a emprender una misión inhumana para lograr restaurar su honor, y recuperar, tal vez, el amor de Ethne.

Las cuatro plumasVolvamos al principio, Harry Feversham es el protagonista de Las Cuatro Plumas, hijo de una prestigiosa familia de gran historia militar que oculta sus dudas e inseguridades tras una pátina de confianza y seguridad que le ha llevado a ser oficial del ejército a pesar de que las dudas le carcomen y no sabe si será capaz de dar la talla en el campo de batalla. Por este motivo prepara su retirada del ejército pero antes de poder ejecutarla recibirá un telegrama que le anticipa que su pelotón será llamado a filas para combatir en Egipto. Harry optará por poner como excusa su compromiso con la bella Ethne para abandonar el ejército y evitar así que su cobardía sea descubierta, sus dudas le llevan a una marcha deshonrosa del ejército pero es cuando recibe tres plumas blancas, el símbolo de la cobardía en la época victoriana cuando Ethne, su prometida, rompe el compromiso y le entrega una cuarta pluma blanca que sumar a su deshonra.

Desde ese momento Harry Feversham emprenderá una audaz misión: devolver las cuatro plumas con actos de heroísmo para que cada uno de aquellos que le envió la pluma se vea obligado a retirarla, entregándosela a Ethne, para que ésta sepa que Harry está bien y recuperando su honor (y pensando en ella).

La verdad es que es la primera novela que leo de A. E. W. Mason, un militar y político de finales del XVIII e inicios del XIX muy conocido por ser el escritor de Las cuatro plumas y también por sus obras sobre el Inspector Hanaud, pero que saltó a la fama gracias al libro que nos ocupa y que se convirtió en una historia inmortal que daría pie, hasta el momento, a hasta cuatro adaptaciones a la gran pantalla.

Las cuatro plumas, la película de 1939, es una de mis películas favoritas de todos los tiempos, pero agradezco comprobar que A. E. W. Mason trató mejor a sus personajes de lo que se ve en la película, que Ethne también tenía su particular sentido del honor, así como el capitán John Durrance, que aquí se muestra como un amigo fiel. Por lo demás, y como era de esperar, el libro es netamente superior a las dos películas que he visto que adaptan el libro (la de 1939 y la de 2020, aún contando con un joven Heath Ledger) y el disfrute ha sido enorme, de hecho comencé el libro a las 12 de la mañana del sábado 15 de enero y lo finalicé 8 horas después, tras una lectura prácticamente ininterrumpida en la que quemaba las páginas una tras otra.

De la edición de Zenda/Edhasa habría que reconocer que eso de que me llegase con una pluma blanca… ese detalle me llegó al corazoncito, pero dejando aparte eso salvo un par de erratas (ponía “facilidad” cuando querían decir “felicidad, por ejemplo) es una edición impecable en la que incluso la faja que va sobre la portada y está realizada en el mismo papel y con la misma ilustración de la portada, por lo que os tentará conservarla. Quizás hay que ser cuidadoso porque la portada se abre demasiado, si le das la paliza que le di yo el sábado, pero es que fueron 8 horas muy intensas y a pesar de que la presbicia empezó a fatigarme la vista no me rendí hasta llegar al final del libro porque… es uno de esos libros que te captura la mente y el corazón.

Lo cierto es que como presentación de esta colección Zenda/Edhasa Las Cuatro Plumas ha sido una elección totalmente acertada, ayuda a saber qué estilo de libros podemos esperar de esta colección y, bueno, es que estamos ante una historia maravillosa.