Que Patrick Rothfuss tiene un peculiar sentido del humor es algo que quedaba claro para cualquiera que haya leído un texto suyo, pero que es un sádico amigo del humor negro sólo queda claro después de leer Las Aventuras de la Princesa y el Señor Fu. La Cosa de Debajo de la Cama tan bellamente ilustrado por Nate Taylor y que, como han remarcado en numerosas ocasiones, no es para niños, en absoluto.

Las Aventuras de la Princesa y el Señor Fu. La Cosa de Debajo de la Cama
Guión: Patrick Rothfuss
Ilustración: Nate Taylor
ISBN: 9788401353420
Plaza & Janés
72 páginas
Tapa dura, b/n
14.90 €

Oscuro, siniestro, con un humor negro. Este libro nacido de la imaginación más juguetona y maliciosa de Patrick Rothfuss y acompañado de las ilustraciones de Nate Taylor es un regalo para adultos. Una historia que trae a la memoria los cuentos clásicos, con una encantadora princesita y su osito de peluche de apariencia adorable, el señor Fu, que viven en un mundo maravilloso, de aventuras y juegos, empañado sólo por la «cosa de debajo de la cama».

Este no es el Patrick Rothfuss de «El nombre del viento» y «El temor de un hombre sabio». Es un libro completamente distinto, con el que descubrimos su faceta más juguetona y maliciosa y, como siempre, inteligente.

Advertencia: Este NO es un libro para niños. Detrás de un título dulce y una encantadora portada se esconde un libro para adultos con un delicioso humor negro.

Este es un libro mentiroso, no es algo que no hayáis leído ya en la publicidad del libro, no es que no quede meridianamente claro en todo momento y no es que no oigas una voz que te susurra mientras lo lees: “cuidado, aquí hay gato encerrado”. Pero aún así Patrick Rothfuss nos la juega, aún a pesar de los 3 finales (2 en falso y 1 auténtico) no nos hacemos a la idea de cómo va a acabar, no nos hacemos a la idea de ese final tan… ¿sabéis qué? Voy a deciros que este es un libro ilustrado, muy bellamente ilustrado (de un modo onírico precioso), con una preciosa historia que se vuelve oscura, muy oscura de un modo que sólo aciertas a entender con varias relecturas. Os voy a recomendar su lectura y después vamos a hacer el resto de la reseña en modo SPOILER (ya sabéis, “click” para poder leer el resto del texto bajo vuestra responsabilidad) porque no hay manera de afrontar esta reseña si no se hace así.

Bien, recordad que esto es, básicamente, todo spoiler, así que no sigáis leyendo, ¿ok, Noren? Después no digáis que no os advertí.

{spoiler title=Reseña con spoilers opened=1}A lo largo del cuento vamos viendo como la “pobre” princesita está encerrada en un castillo/palacio de mazapán, con un único compañero de juegos, su osito de peluche: el señor Fu, con el que vive trepidantes e inocentes aventuras… juegos propios de niños con mucha imaginación. Lo extraño es que los juegos, aparentemente inocentes de la Princesa nos dejan con mal cuerpo por su sadismo (tortura a los peluches rivales de una forma innatural), pero es tan encantadora y el sadismo sólo se ve en detalles posteriores, que nos olvidamos de ello, especialmente cuando se va a dormir aterrada por la Cosa de Debajo de la Cama y la vela se apaga y te pones en el lugar de la pobre princesa y… fin… y renace la ternura en la continuación de la obra, y aparece un gatito y el gatito desaparece, el terror se incrementa un punto, la Cosa de Debajo de la Cama nos aterroriza aún más y la pobre princesa siente como caen sobre su cara unas gotas de ¿algo?…y fin… y aún más ternura… y entonces vemos que Patrick Rothfuss es un sádico de cuidado, a la altura de los Hermanos Grimm, con un sentido del humor que va más allá de la palabra sadismo. La Princesa se desvela como el verdadero monstruo de la historia, un ser cruel que, aún siendo un infante, vive encerrada en un castillo y alrededores por el bien del resto de la Humanidad. Todas las piezas encajan, todos esos elementos extraños (el candado puesto en el exterior de la verja del castillo, el caballero que entrega al gatito y huye aterrado, el destino de los peluches rivales, etc) cobran sentido y toda la ternura hacia la Princesa que hemos ido atesorado durante casi todo el cuento se acaba cuando vemos a ese bello monstruo devorar al pobre gatito y a la Cosa de Debajo de la Cama, y aunque después nos consiga arrancar una carcajada al ver a la Princesa harta de tanto comerse a sus amiguitos es una carcajada de esas de «me rio por no llorar, si hasta ahora me parece tierna y graciosa». De verdad, qué puñetero eres mister Rothfuss, qué pena me han dado el pobre gatito, la Cosa de Debajo de la Cama e incluso el pobre Señor Fu, testigo mudo de la barbarie de la Princesa. Qué monstruo más cruel y hermoso. Y qué bien se refleja el horror y el terror cuando proviene de los niños, supuestamente inocentes.

Vamos, que si a mi me ha dejado con mal cuerpo este cuento (aunque el tener gatitos igual ha hecho que me afecte más) no quiero ni pensar cómo dejaría a un niño. Estamos ante un cuento muy recomendable, pero NO para niños. {/spoiler}

En definitiva, y como ya he comentado, estamos ante un cuento bellamente ilustrado, escrito por un genio del mal con un perverso sentido del humor. Os lo recomiendo, pero, os lo advierto, Patrick Rothfuss es malvado.