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«La quimera del oro» es, indiscutiblemente, una de las grandes obras maestras de su creador, Charles Chaplin. Actor, director, productor y guionista, su alter ego es uno de los personajes más famosos de la cultura popular: el ingenioso, a veces despistado, a menudo pícaro vagabundo de buen corazón, que ya había dado muestras de su talento en el campo del cortometraje, pero que pronto amplió su horizonte al largometraje, donde su maestría se manifestó en todo su esplendor tanto en el cine mudo como en el sonoro. En su filmografía se cuentan títulos tan destacados e inolvidables como «El gran dictador«, «Tiempos modernos«, «Luces de la ciudad«, «Candilejas» o esta «La quimera del oro«.

El río Klondike, en el frío y remoto Yukón, en Canadá, fue el escenario de una de las últimas fiebres del oro de Norteamérica, entre los años 1896 y 1899. Miles de personas pasaron todo tipo de penurias con la esperanza de hacerse ricas de la noche a la mañana, buscando oro en el lecho del río Klondike, pero solo una minoría lo consiguió. Esta búsqueda de oro se convirtió en uno de los grandes episodios de la historia de los Estados Unidos, y se vio reflejada en las novelas del escritor Jack London, «La llamada de lo salvaje» y «Colmillo Blanco» y, años más tarde en esta película de Charlie Chaplin.

Cuenta la historia que, durante una reunión con sus socios de United Artists, Mary Pickford y Douglas Fairbanks, la pareja le mostró a Chaplin un álbum en el que guardaban unas viejas fotografías tomadas en Dawson City durante la fiebre del oro del Klondike, y de ahí surgió la idea para «La quimera del oro«. El rodaje de la película duró más de un año, dando lugar a la comedia de mayor duración y una de las más caras de la historia del cine hasta aquel momento, ya que sus costes ascendieron a un millón de dólares de la época pues Chaplin rodó algunas escenas en condiciones climáticas extremas, para otras recurrió numerosos avances técnicos y utilizó cientos de extras.

«La quimera del oro» fue todo un éxito, recaudando cinco millones de dólares en las taquillas de los cines de los EE.UU., convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de la historia del cine mudo. Posteriormente, en 1942, Chaplin reestrenó una nueva versión de la película, añadiendo una voz en off y una banda sonora, además de pequeños ajustes de montaje. Esta reedición recibió dos nominaciones a los Óscar, en las categorías de Mejor sonido y Mejor banda sonora.

Escrita, dirigida, producida y protagonizada por Charles Chaplin, junto a Betty Morrissey, Georgia Hale, Henry Bergman, Mack Swain y Tom Murray, la película nos presenta a Charlot en el Klondike, atraído por la fiebre del oro como uno más de los miles de aventureros que acudieron a Alaska para hacerse ricos. Allí se ve obligado a buscar refugio y encuentra una casa aislada en las montañas, que deberá compartir con un forajido, Big Jim McKay. El pobre buscador de oro se enfrentará al hambre y al frío mientras busca fortuna y amor en un entorno hostil.

«La quimera del oro» («The Gold Rush«) es una muestra más del genio de Charles Chaplin, con algunas escenas tan emblemáticas como el baile con los panecillos, Chaplin comiéndose su propia bota de cuero (que en realidad se fabricó con regaliz y clavos de caramelo) o su búsqueda de equilibrio en la cabaña que se tambalea: momentos inolvidables de la historia del cine. Todo ello, sin perder el pulso dramático de la historia, pues la película no evita mostrar al espectador el lado amargo del sueño americano, combinando magistralmente comedia y crítica social.

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